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El sueño de
viajar al Lìbano |
Finalmente a mis 68 años pude
concretar el sueño de viajar al Líbano, no me puedo quejar,
después de un tour de 12 días excitantes por Paris, Frankfurt,
Innsbruck, Venecia, Florencia, Roma, Nápoles, y Capri tome un
avión que en el timón de popa tenia pintado un cedro en verde,
con escasos pasajeros y mi primera sorpresa fue que en el
asiento de atrás del mío había unos señores que hablaban en
árabe y Oh!…… les entendía todo, como si estuviera en casa con
mis abuelos padres y tíos. La azafata poseedora de una linda
figura y una expresión muy amable tenía un perfil que delataba
inconfundiblemente sus orígenes.
Desde Roma fuimos primero a Milán
y desde allí hacia el sudeste donde se encontraba nuestro
destino, BEYROUTH, fue sencillamente emocionante como todo lo
que ocurrió en los días sucesivos. Al llegar al aeropuerto el
padre Francisco Nasr me esperaba y salimos charlando alegremente
un poquito en árabe y otro en español. Yo miraba ansioso por la
ventana del auto a ver si veía el Líbano de mis fantasías y no,
solo estaba allí el Líbano real tal cuál es, con una identidad
propia, absolutamente diferente a todo lo que yo ya conocía, sus
calles, sus casas, sus automóviles, sus montañas, su mar- me
dije pero si esto se puede hallar en cualquier lugar del
planeta- donde esta entonces la diferencia, me lo estuve
preguntando varios días hasta que me dí cuenta que esa
diferencia la hacían sus habitantes -Los Libaneses- que gente
por Dios! cuanta amabilidad! cuanto cariño emana de cada una de
sus palabras! que elegancia! distinta a la conocida pero
elegancia al fin. Observe discreción y mesura, refinamiento y
fuerza en sus miradas, siempre cordiales y dispuestos a tocar la
bocina de sus autos ante cualquier mínimo inconveniente
callejero. A la hora de la pausa, buena comida sin apuro y casi
en su totalidad haciendo burbujear el agua del arguile mientras
un mozo diligente renueva las brasitas sobre el tembak, los
diálogos me parecieron hermosos y todo ello enmarcado en un
ambiente calido en la costa y frío en la montaña cercana con sus
pistas de esquí y algún campamento Beduino con sus cabras a la
vera de la ruta. Qué se puede decir de Beyrouth, de Jounieh, de
Byblos, de Mairuba, de Zajle, de la gruta de Jeita, de sus
innumerables Iglesias, conventos, escuelas y Mezquitas que no
haya sido dicho ya o que no haya sido visto en alguna foto o
película? Sin embargo detrás está algún sueño emergiendo de los
interminables relatos de familia. Tuve la suerte de alojarme en
el Foyer des Etudiants de Jounieh y desde mi cama y a través de
la ventana de mi cuarto ver las montañas con sus casas
iluminadas y la imagen de la Virgen del Líbano coronando un
cerro allá en Hariza, eso generaba un sueño placentero,
distendido y alegre solo que por la mañana me podía despertar el
ulular de los helicópteros que sobrevolaban la ciudad, pregunte
que pasaba y me dijeron que nada, que era normal como también es
normal ver los blindados militares por las calles, las bolsas de
arena que protegen a algún tanque de guerra con toda su dotación
en medio de la ciudad y alambres de púas compartiendo el espacio
con carpas donde me dijeron que había tropas del Hesbolah. Ese
es el Líbano que yo vi, con sus edificios reconstruidos, sus
calles en permanente reparación y su gente,…. qué sería de ese
paisaje sin su gente ! qué sería de los cedros milenarios sin un
proyecto de sembrar cien mil nuevas plantas a corto plazo! qué
seria de Baalbek sin los vendedores ambulantes y su regateo,
dejándote a mil lo que te ofrecieron primero a diez mil. Ese es
el Líbano nuevo que se presento ante mis ojos y que percibí con
todos mis sentidos, esa fuerza renovadora y alegre aunque un
shopping del centro de Beyrouth este custodiado por tropas de la
UN. Debo confesar que las imágenes que había imaginado se
borraron de mi mente, tal vez avergonzadas por la realidad. Es
cierto que las aceitunas no son tan grandes como decía mi abuelo
Tufyk pero los tomates sí y ese halo de ensueños que lo cubre
todo y lo impregna todo ese ser libanés, créanme es algo
superior y fantástico.
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Los Nº de la Revista
Una Mirada al Líbano
de la Lic. Alicia Dakesian
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