Deseo agradecer a los medios de comunicación por la difusión
de la noticia del triunfo del ejército libanés, en su guerra
contra el grupo terrorista en el campo de refugiados
palestinos de Nahr El Bared.
Deseo agradecer también a todas las autoridades y
organizaciones civiles, a los miembros de la colectividad y
a todos aquellos que por distintas vías han expresado su
alegría y han hecho llegar sus felicitaciones por este
triunfo.
Para el Líbano, este triunfo es el triunfo de la democracia
y de la tolerancia, es el reflejo del espíritu pacífico que
identifica a los libaneses, y que forma parte de su cultura.
Este grupo terrorista que se autodenominó
Fatah Al Islam no pertenece ni a los palestinos ni al Islam.
Tanto los libaneses como los palestinos lo condenaron. Su
guerra contra el ejército libanés dejó más de 40.000
palestinos y libaneses desplazados, y destruyó el campo de
refugiados palestinos en su totalidad. Durante este
conflicto, murieron más de 163 soldados libaneses y un gran
número de civiles y voluntarios de la Cruz Roja, además del
saldo de más de mil heridos.
Ante esta guerra inadmisible, el pueblo libanés se mostró
solidario con el ejército libanés, más allá de toda religión
o favoritismo político. El ejército libanés podría haber
puesto término a esta guerra mucho antes y haber evitado la
muerte de muchos de sus hombres, pero prefirió salvaguardar
la vida de los civiles y proteger los sitios sagrados.
El Líbano
continuará siendo siempre un país modelo, un ejemplo de
convivencia y tolerancia, un mensaje de civilización, tal
como lo definió Su Santidad Juan Pablo II.
El Líbano seguirá respetando el Derecho Humanitario y
seguirá sosteniendo su lucha contra el terrorismo
internacional.