MENSAJE DEL PRIMER MINISTRO DEL LÍBANO, DR. FOUAD SINIORA, ANTE EL CONSEJO DE MINISTROS
 

Israel continúa por octavo día consecutivo, con un grado de barbarie, atacando a civiles sin distinción, incrementando así los muertos y heridos, entre ellos, mujeres, niños y ancianos.  El armamento israelí que destruyó la infraestructura, se lanzó también sobre ambulancias con heridos, camiones cargados con medicamentos y alimentos, y hasta alcanzó a silos de trigo.

Los habitantes de diversas regiones no tienen alimentos, ni agua ni medicamentos, a tal punto que no es posible siquiera atender los heridos.

Se ha llegado al colmo del absurdo: la advertencia del ejército israelí a los habitantes libaneses para que escapen antes de los ataques, y su aniquilación mientras intentan huir por las rutas y puentes ya destruidos.  La Organización de las Naciones Unidas calcula entre 500.000 y 700.000 el número de desplazados.  Según este Organismo, el Líbano se encuentra en situación de catástrofe humanitaria. 

El gobierno libanés implora el cese del fuego, bajo el patrocinio de las Naciones Unidas.  Pide a todos los Estados, a las Instituciones, a los Organismos amantes de la paz, que brinden ayuda al pueblo libanés.

Ante esta difícil situación, la Embajada del Líbano ruega a todos aquellos que aspiran a un mundo en paz, medien ante las autoridades nacionales y organismos internacionales para aunar esfuerzos con el objetivo de poner fin a esta masacre y lograr una solución al conflicto.  Este sufrimiento del pueblo libanés toca la conciencia de cada ser humano de manera profunda y dolorosa.

¡Que esta apelación tenga un eco favorable!

La Embajada del Líbano agradece a quienes se sienten cerca del pueblo libanés y manifiestan su solidaridad.

Se adjunta el mensaje del primer Ministro del Líbano ante el Consejo de Ministros, del 15 de julio de 2006.

Buenos Aires, 19 de julio de 2006

MENSAJE DEL PRIMER MINISTRO DEL LÍBANO, DR. FOUAD SINIORA, ANTE EL CONSEJO DE MINISTROS, EL SÁBADO 15 DE JULIO DE 2006, EN BEIRUT, A RAÍZ DE LOS TERRIBLES SUCESOS ACTUALES.

Compatriotas Libaneses:

Mientras nos preparábamos para un nuevo comienzo en nuestros esfuerzos hacia el resurgimiento y la reforma, nos encontramos una vez más frente a la agresión israelí, manifestada a través de  un continuo bombardeo por aire, mar y tierra, que no ha dejado a nadie a salvo.

Este ataque ha desmembrado al Líbano, destruido su infraestructura, violado su soberanía y mancillado los derechos y la dignidad de su pueblo. Esta máquina asesina continúa su devastación, matanzas y desplazamiento de la población civil sin ningún tipo de límites.

Estos últimos cuatro días han dado testimonio de la destrucción sistemática de la infraestructura, con el único fin de inflingir el mayor daño posible al pueblo libanés. En el Sur, el Norte, Beirut y la Bekaa, el agresor continúa haciendo caer su lluvia de bombas en nuestras ciudades y pueblos.

Queridos libaneses:

La pena y el dolor desgarradores que experimentamos se mezclan con la ira y la determinación. Al enfrentar el sufrimiento con paciencia, movilizando nuestros esfuerzos e iniciativas, estamos luchando juntos por la salvación de nuestro país.

En estos tiempos oscuros, mis pensamientos están con todos y cada uno de ustedes: los niños acurrucados de miedo en los refugios, los que perdieron a su madre, su padre o sus hermanos. Pienso en las madres, los ancianos, y los que yacen heridos en una cama de hospital. Dirijo mis pensamientos a todos aquellos que han sido separados de sus familias y arrojados de sus hogares, al ser  perseguidos y utilizados como blanco por los aviones de guerra israelíes.

Me estremezco ante este pensamiento, el de esos niños, mujeres y familias enteras que fueron masacradas en las aldeas de Marwaheen, Al’Duweir, Al’Bayadah y otros   que fueron asesinados a sangre fría por la maquinaria sangrienta israelí mientras trataban de escapar inútilmente de su furia.

Cada pueblo del Sur del Líbano, cada casa de la Bekaa, el Norte, Beirut y sus suburbios enfrentan tragedias y amenazas similares. Éste es un tiempo de unidad, no de  división. Éste es un tiempo de solidaridad. Asegurémonos de que nuestros corazones y nuestras mentes estén abiertos para poder recibirnos fraternalmente en nuestro hogar o en la escuela.

Debemos ayudar a quienes fueron arrojados de sus hogares o de sus trabajos. Estamos convocados para curar las heridas y mantener la esperanza y la fe en el futuro. Éste es el futuro de nuestra nación, por el cual hemos pagado con  sangre, sudor y lágrimas, un duro precio que ninguna nación ha pagado. Tengo la confianza de que prevaleceremos mientras enfrentamos los desafíos de reconstruir lo que el enemigo ha destruido. Ya lo hemos hecho en el pasado. Nuestro enemigo conoce la muerte y la destrucción,  mientras que nosotros hemos aprendido a ser resistentes, a defender nuestra nación y a reconstruir.

El Líbano ha seguido sangrando desde 1948, el año del éxodo forzado de nuestros hermanos palestinos de su tierra. Todavía persisten el sufrimiento y el desgarramiento, debido a los repetidos ataques israelíes sobre nuestro país. Los acontecimientos actuales nos impulsan más aún hacia la unidad. Esto nos ayudará  a preservar la integridad, la soberanía y la dignidad de nuestro país.

Hermanos Libaneses:

Hoy estoy en el centro de Beirut, que fue reconstruido por Uds. y por nuestro amado mártir, el ex Primer Ministro Rafic Hariri, a quien recordaremos siempre y  cuyos sueños y logros anhelamos, esos sueños y logros  que la maquinaria asesina israelí está tratando de destruir.

Lo que enfrentamos en este momento va más allá del tema de prisioneros y soldados capturados. Somos una nación cuya seguridad y territorio están siendo pisoteados bajo un pretexto cuestionable. Hoy en día, nuestra nación enfrenta una agresión rara vez experimentada por un país o un pueblo. Las arterias principales han sido cortadas, sus instituciones destruidas, y la población civil ha sido desplazada y masacrada.

Queridos hermanos y hermanas:

Seguiremos procurando, con todos los recursos disponibles,  que se brinden  servicios de emergencia apropiados a quienes los necesiten, que se reestablezcan las telecomunicaciones, que se reconstruya todo lo que ha sido destruido o dañado, y que se organice la distribución de alimentos y medicinas. Pediremos la ayuda y la asistencia de amigos de todo el mundo, y seguiremos en estrecho contacto con los organismos árabes e internacionales.

El Consejo de Ministros estará en sesión permanente para controlar la situación y asumir el liderazgo político. Creemos firmemente  y  tenemos  absoluta confianza en nuestra causa justa y en  nuestro derecho. Esto se refleja en la solidaridad entre el pueblo libanés y su gobierno.

Una gran lección a deducir de esta crisis,  que hemos experimentado repetidas veces a lo largo de nuestra historia reciente, es que la mejor respuesta a esta agresión y toda otra es unirnos como gobierno y ciudadanos para ir juntos por el mismo camino, que afirmará nuestra fortaleza y estabilidad. Es el camino de un Estado unido y eficiente, de una sola autoridad capaz de proteger a todos sus ciudadanos, sus derechos y su seguridad.

El gobierno libanés anunció desde los primeros momentos, cuando estallaron los acontecimientos, que no tenía conocimiento previo de lo ocurrido. Tampoco avaló la operación llevada a cabo por Hezbollah, que llevó a la captura de dos soldados israelíes. Esto no detuvo la escalada agresora. Bajo ninguna circunstancia tiene derecho Israel a destruir al Líbano, desplazar a su pueblo, y aniquilar la infraestructura del país. Esta experiencia nos obliga, más que nunca antes, a insistir en el derecho del gobierno libanés y su obligación de defender al país y proteger a sus ciudadanos contra la agresión o la amenaza.

El Líbano no puede resurgir si su Gobierno es el último en saber y el primero en ser considerado responsable. El Gobierno es la única autoridad legítima que decide en la paz y en la guerra, ya que representa la voluntad y las aspiraciones del pueblo libanés que ha elegido vivir junto. Unidos enfrentaremos esta agresión y permaneceremos juntos detrás de nuestro gobierno y sus instituciones.

Compatriotas libaneses:

No renunciaremos ni retrocederemos frente a esta enorme agresión que están sufriendo nuestro país y su pueblo. Mientras tomamos todas las medidas necesarias para asegurar que tengan lugar los esfuerzos de ayuda coordinados  y que el manejo de la crisis sea efectivo, quisiera reiterar la reciente declaración del Consejo de Ministros

“El Gobierno libanés destaca el hecho de que es el único responsable de la protección de la nación y sus ciudadanos, de salvaguardar su seguridad, de extender su autoridad sobre todo el país, de ejercer su soberanía y la toma de decisiones a nivel nacional, en forma interna y externa”.

Basado en lo antedicho, exigimos lo siguiente:

Primero: un cese del fuego inmediato y total, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, que permitirá a este organismo, los países árabes y otros organismos internacionales, en cooperación con el gobierno libanés, resolver en forma responsable todos los temas que surjan de los hechos de los últimos días, así como sus causas subyacentes.

Segundo: lograr la extensión de la autoridad del Gobierno sobre todos sus territorios, en cooperación con las Naciones Unidas en el Sur del Líbano, tratando de recuperar la totalidad del territorio libanés, ejerciendo su completa soberanía sobre él, e implementando el armisticio de 1949, que fue reafirmado por los libaneses en el Acuerdo Nacional de Taif.

Tercero. El Líbano apela a todos sus amigos alrededor del mundo para ir en su ayuda, ejercer presión para detener la agresión y brindar ayuda humanitaria. El Gobierno Libanés hace totalmente responsables a los agresores israelíes por la catástrofe humanitaria, social y económica que enfrenta el país.  Hasta ahora hemos trabajado y seguiremos trabajando para recuperar al país de los efectos de la devastación provocada por las invasiones israelíes de 1982, 1993 y 1996.

Hoy la devastación israelí se abate nuevamente sobre nosotros. Desde aquí declaro al Líbano “zona de desastre”, lo cual requerirá un plan de acción que incluya ayuda, asistencia humanitaria, reconstrucción y la rehabilitación de todo lo que fue destruido por la agresión.

Estamos enraizamos en nuestra tierra. Sostenemos firmemente nuestros derechos y nuestra nación. Superaremos esta catástrofe.

EL LÍBANO VIVE. EL LÍBANO VIVE Y SEGUIRÁ VIVIENDO.

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