Página Principal

Los Libaneses en el mundo, un mensaje de civilización y candil de paz entre los pueblos.Formulario de visa (PDF)


Sobre el Líbano
0
Himno Nacional
0
Sr. Embajador
0
Política
0
Economía
0
Turismo
0
Asuntos sociales
0
Cultura
0
Trámites

últimas noticias

Líbano

Nací en un barrio argentino, con empedrados grises y desafiantes inviernos empecinados en amarillear y hacer caer las hojas de los árboles. Aún siento en mis manos el frío de la escarcha.

Nací lejos del mundo donde los colores se plasman sobre deslumbrantes alfombras, tapices y sedas que dan placer al tacto y a la vista. Nací lejos de los enigmas del velo y las danzas apasionadas que con su serpenteo, ondulan montículos de arenas en el desierto.

Pero puedo sentir orgullo, al decir que viví entre esos dos mundos, unidos en mi interior. Uno de ellos, el que heredé de mis abuelos libaneses, mundo de ensueños. El otro, el de Buenos Aires, la ciudad donde amanecí desperezándome con tangos cantados desde una radio de madera.

Crecí aquí, con el rock importado del Norte, bailado por jóvenes que se movían eléctricamente, también con el folklore argentino, tan comprometido con la gente del interior, las canciones nacionales de moda, y más géneros musicales que me enseñaron a entender a este país. Pero yo disfrutaba escuchando una melodía diferente, la música árabe.

Recuerdo que los fines de semana cruzaba al club libanés frente a mi casa de Parque Patricios, y me quedaba horas disfrutando de la orquesta que tocaba con exóticos instrumentos de formas atípicas. El “laúd” similar a la pera, el “derbake” forrado con sugestivo nácar que me hipnotizaba gracias a sus reflejos, la “nay” flauta de viento inspirándome a soñar, el “daf” o panderetas con chapitas. Todos me regalaron un mundo maravilloso. Imposible salir del encantamiento.

En ese clima de algarabía, aparecían los bailes de las odaliscas: brillantes mariposas multicolores, regalando el arte de alegrar la vida.

Sí, nací en Buenos Aires, donde aprendí la cultura del asado a la parrilla, el sabor del dulce de leche y la yerba mate, pero esperaba ansiosa los domingos como días sagrados, porque en la mesa del mediodía, no faltaba como postre, el baklawa, los greibys y el café con cardamono triturado.

Por la cultura heredada, por los inolvidables momentos vividos, por todo lo que describí anteriormente y desde aquí, a varios kilómetros de distancia defiendo al Líbano.

Al Líbano, herido por fuerzas sin sentido que impiden la danza a sus mariposas multicolores.

Al Líbano, presionado por pactos no racionales, que acallan el rugido de sus instrumentos.

Al Líbano. amenazado por el silencio de quienes podrían ayudarlo.

Al Líbano, que se cansa de reclamar justicia, para que nunca termine de humear el aroma de la paz.


La indiferencia permite desvirtuar lo dulce de la vida.

                                                                                                           Graciela N Chajud

Av. del Libertador 2354 - Capital federal- Tel: 4802 4492/0466 Fax: 4802 0929

Visa
0
Colectividad
0
Actividades
0
Medios del Líbano
0
Medios Argentinos
0
 Contáctenos
0
Regístrese
0
Preguntas
0
Links

Los Nº de la Revista
Una Mirada al Líbano
de la Lic. Alicia Dakesian

 

  Para prensa: prensa@ellibano.com.ar / Para tramites: tramites@ellibano.com.ar

Embajada del Líbano © copyright 2007

Ayude a los niños contra el Cáncer

 Páginas Amarillas del Líbano