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COMUNICADO DE LA
IGLESIA CATÓLICA, APOSTÓLICA ORTODOXA
PATRIARCADO DE ANTIOQUIA. ARZOBISPADO DE BUENOS AIRES Y TODA
ARGENTINA |
Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, 5 de marzo de 2008.
Cuaresma de
reconciliaciónn y de solidaridad
"¡Señor de las
potestades se por nosotros! Porque no tenemos en las tristezas
otra ayuda más que a Ti."
Mañana
empezamos la gran cuaresma, este espacio bendito de
revivificaciónn y de santificación de nuestra alma, de
nuestras relaciones, de nuestra comunión con el Señor.
Preparémonos, pues, para lograrlo desarrollando la asiduidad, el
compromiso y la dedicación, sometiéndonos a la labor de ayuno,
de oración, de reconciliaciónn y de solidaridad. Ya que al
final, en la Pascua, queremos que nuestros corazones canten al
unísono: "¡Cristo resucitó! ¡Verdaderamente ha resucitado!"
No cabe duda
que todos nosotros somos pecadores ante nuestro Señor, en menor
o en mayor medida. Nos hallamos en falta, y aún más ahora, ante
Su bondad, Su misericordia y Su gracia. Olvidamos Su palabra, no
la leemos, tampoco la buscamos o la vivimos. Nuestra ignorancia
y también nuestra rebeldía ante la ofrenda de nuestro Señor dada
muy generosamente y humildemente hacia todos, sin excepción, no
tiene sentido, sino que se refleja la experiencia del hijo
pródigo del evangelio, quien tomó conciencia y regresó a la casa
paterna. No nos ilusionemos que nos quedaremos para siempre en
la tierra, con nuestras riquezas materiales, espirituales, etc.,
o con nuestros dolores, sufrimientos, etc. ¡No! Esto no es
nuestra suerte, tampoco nuestro destino. Pero, sí, nos falta
arrepentirnos y postrarnos humildemente ante nuestro Señor.
Por suerte que
todos poseen el libre albedrío de decidir qué camino quiere
seguir. ¡Qué mejor camino sino que hacer la voluntad de Dios!
Más bien, nuestra conciencia nos lo informa, si nos ponemos
atentos y en actitud de escucha. La Iglesia hoy les empuje a
tener este entusiasmo de permanecer en la fidelidad de su
compromiso cristiano, con alegría, de todo el corazón,
superándose día tras día por la fe y la gracia de Dios.
Ante todo, la
gran cuaresma es un período de reconciliaciónn uno con
otro. Recelos, resentimientos, condenaciones, chismes,
habladuría dañina, arrogancia, desprecio, etc., son cosas
incompatibles con nuestra búsqueda de alegría y de paz, y
contradicen con lo que vamos a proclamar el día de Pascua:
"¡Hoy es el Día de la Resurrección! ¡Resplandezcamos con
la fiesta! Abracémonos unos a otros y digamos, ¡hermanos! En la
Resurrección, perdonemos en todo, a los que nos odian"
(Oficio de los maitines, Versos de la Pascua). Perdonar para que
seamos perdonados. Todos tienen del Señor el poder de perdonar,
es nuestra fuerza invisible para usar, y no para enterrar. Sino,
¿cómo justificamos que somos cristianos? Quien tiene dificultad
de ejercerlo, ¡que pida al Señor Su misericordia incesantemente
para ambos!
Además, la gran
cuaresma es un período de solidaridad; solidaridad en el
espíritu de arrepentimiento, solidaridad en la atención uno para
con otro, solidaridad con la Iglesia por la oración, solidaridad
con los necesitados por el ayuno.
Este año en
particular, queremos expresar nuestra solidaridad con la tierra
de nuestro Patriarcado de Antioquia, con el Líbano, Siria e
Irak, como así también Palestina, en fin con todo el Medio
Oriente, por la situación infernal que vive especialmente hoy:
guerras, asesinatos, discordias, tensiones, intenciones malas,
acciones dañinas, etc. En una palabra, el mal crece sin control,
y se manifiesta cada vez de modo más funesto que antes. Los
poderes políticos muestran una impotencia ante la resolución de
los problemas. Quizás, para unos, el mal aparezca como
adueñándose de la situación y como regente de la vida de la
gente. Esto puede ser fatal, si desistimos de nuestra
responsabilidad. Por suerte, tenemos la resolución firme de no
ser cómplices de esta situación por nuestra inercia o
indiferencia.
Nuestra Iglesia
les invita a asumir su parte de responsabilidad. Los políticos
no pueden escuchar la voz del sufriente, pero Dios, sí.
Ofrezcamos, pues, nuestro ayuno y nuestra oración durante la
gran cuaresma a fin de que el mal se detenga, y que el bien, la
paz y la razón se restablezcan. No es por casualidad que el
Señor dijo: "Esta especie (el diablo, y por consiguiente, todo
tipo de mal) no puede ser expulsada por ningún medio si no es
por la oración y el ayuno" (Marcos 9, 29).
Tengamos fe en
Dios y en su misericordia. Ya el Señor nos aseguró: "En verdad
os digo que, si tuviereis fe como un grano de mostaza, diríais a
este monte, vete de aquí allá, y se iría, y nada os sería
imposible" (Mateo 17, 20), y lo confirmó: "Si me pidiereis
alguna cosa en mi nombre, yo la haré" (Juan 14, 14). Pidamos al
Señor que detenga la pasión dolorosa que viven todos allí, que
otorgue paciencia y fe a los sufridos, que ilumine la
inteligencia y el corazón de los poderosos, y que despierte las
conciencias de los malhechores.
La oración
puede cambiar todo para los que tienen fe. El mal no puede
prevalecer. Confiamos en la palabra del Señor: "En el mundo
habéis de tener tribulación; pero confiad; yo he vencido al
mundo" (Juan 16, 33). Toda la voluntad del mal no pudo atar a
Cristo en el sepulcro, sino que Él salió victorioso, resucitando
de entre los muertos y dándonos el poder de sembrar las semillas
del bien, del amor, de la vida y de la verdad, donde prevalecen
el mal, el odio, la muerte y la mentira. La experiencia confirma
que una oración y un ayuno practicados desde nuestro corazón son
indudable e incomparablemente más poderosos que cualquier mal
actual o intencional, individual o colectivo, somático o
psicológico.
Unámonos, pues,
en este esfuerzo, y repitamos esta oración del oficio de las
Grandes Completas que recitamos en la gran cuaresma: "¡Señor de
las potestades esté con nosotros! Porque no tenemos, por
Auxiliador en las tristezas, otro que a Ti. ¡Señor de las
potestades esté con nosotros!".
Que Dios
bendiga sus esfuerzos y les recompense por Su misericordia.
Amén.
+ Siluan
Arzobispo de
Buenos Aires y toda Argentina
Av. del Libertador 2354 - Capital federal- Tel:
4802 4492/0466 Fax: 4802 0929
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