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Leyendo el libro “ ORIGENES”,
del escritor libanés Amin Maalouf, reflexioné acerca de un tema, no pudiendo
afirmar, si mi idea es acertada o no, pero sí que me ayuda a seguir conectada
con el Líbano.
En un capítulo el autor, hace un racconto del pueblo donde él nació y se remonta
a varios siglos atrás..
Esa zona montañosa se llamaba Kfar-Yaqda, que según él cree pudo haber sido la
capital del país, en tiempos remotos.
Maalouf cuenta que en el siglo VII, llamaban “ príncipes bandidos” a los
habitantes de esa región, debido al espíritu apasionado que los caracterizaba
por defender su aldea.
Ésta era motivo de continua invasión y atropellos por parte de otros pueblos,
ávidos de obtener ganancias, sin pensar en las consecuencias. Lo interesante de
esa parte de la historia libanesa, es que fue tal la capacidad de esos héroes en
defender su libertad, que se enfrentaron con los imperios más grandes que
existían en esos momentos. Una sucia emboscada logró hacerlos caer, aplicando
atroces y desleales pactos. Sí, sus enemigos persuadieron a Bizancio para formar
un bloque, lo hicieron para destruir a los príncipes bandidos. Así fue que esa
aldea de la montaña fue incendiada totalmente, quedando en Ruinas por muchos
siglos más.
El autor continúa relatando en su libro, que Kfar-Yaqda vuelve a resurgir de su
abandono y mala fama, en la época que uno de sus antepasados compra una casa.
Corría el año 1734, cuando el familiar del autor, tuvo la audacia de rebelarse
contra esos malos e invisibles espíritus que “supuestamente” merodeaban el
lugar, debido a la matanza del siglo VII.
La obra literario y biográfica continua su interesante relato, pero yo me detuve
ahí, porque lo expuesto me hizo pensar que si bien esta parte de la historia
pertenecía a una pequeña aldea montañosa del Líbano, refleja en gran parte las
injusticias cometidas contra tan querido país.
Sí,un Líbano fuerte, audaz con habitantes inteligentes y tenaces que padecen un
eterno asedio, proveniente de cazadores sin respeto por la dignidad humana. Y
que a pesar de los sinsabores acaecidos, al igual que el ave fénix, surge de sus
propias cenizas, construyéndose y reconstruyéndose, porque posee el espíritu
valeroso de los bien llamados ”príncipes”, quienes sólo fueron vencidos por
pactos perversos, por los codiciadores de oro, de riquezas ajenas y de una
idioscincracia múltiple e inteligente . El Líbano es deseado como una obra de
arte esculpida por perfectas manos artesanas y materiales refinados.
Quisiera resumir lo expuesto con un breve texto que escribí en prosa poética, y
representa un reclamo ante lo ilógico de la vida.:
El valeroso hombre recorre su aldea, levantando un ruido estruendoso mientras
pisa su codiciada tierra, codiciada por ser bella y delicada como la figura de
una mujer.
Posee un territorio de montañas y verdes hierbas, un verde diferente como el
verde futuro, verde de nuevo mundo.
La libertad está arraigada en sus pensamientos, que son propios, únicos y
apasionados. Pero su sexto sentido le anuncian que hay cazadores, quienes lo
provocan y lo cansan, entonces el valiente hombre entiende que debe protegerse.
En su tierra de bellos cedros, él intuye que los invasores son varios, y los que
se acercan a ayudarlo se atemorizan, prefiriendo elevar un vuelo muy alto, para
huir hasta infinitos rincones.
El hombre de la libertad tiene una misión, quizás vedada para los otros hombres,
pero el bien sabe que debe continuar conviviendo con todos ellos, hasta
enseñarles.
Yo estoy lejos de allí, no oigo sus reclamos, no veo sus hazañas, pero mi alma
está con ellos, sé que el ruido estruendoso de sus pasos, dejan huellas. Yo lo
presiento, lo siento.
GRACIELA NOEMÍ CHAJUD
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