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Su propietaria desea alejar a
los turistas del tour de vinos Tradicional en la Bekaa.
Traducción de un artículo publicado por el diario libanés
Daily Star.
"No se puede ser un productor de vinos sin pasión”, dice
Neila al-Bitar, propietaria de la bodega Edde. “No se puede
ser tímido. Así no funciona. Cuando se fabrica vino, se
manejan las emociones”. La pasión de Bitar por su trabajo es
evidente en su viñedo, en Edde, a 7 km. del pueblo costero
de Batroun, que no debe confundirse con su homónimo Edde, en
la región de Byblos.
Son 68.000 viñas, plantadas en 13,5 ha. entre Edde, Jrane y
Kfifane, intercaladas con múltiples flores silvestres. Bitar
sólo usa el fruto de sus propias plantas para elaborar la
marca “Coteaux de Botrys”, algo inusual el mundo del vino.
"Es mi tierra, mis uvas, mi bodega. ¿Cuántos libaneses
pueden decir lo mismo? dice con orgullo.
Si bien la mayoría de los viñedos está en la Bekaa, hay
algunos importantes en el Norte. Además de “Coteaux de
Botrys”, hay otras marcas como Chateau Sanctus, Aurora,
Batroun Mountain y Adyas, una empresa colectiva que abarca
varios monasterios maronitas.
"Cuando la gente piensa en el vino del Líbano, piensa en la
Bekaa”, dice Bitar. "Decidí que era hora de darnos a
conocer”.
Bitar lidera una serie de iniciativas para promover los
vinos del Norte del Líbano. En agosto, el mercado orgánico
de Beirut, Souk al-Tayeb, incluirá vino de Batroun. Bitar
espera que otros bodegueros del norte también se hagan
presentes en el evento.
"Los cinco productores del Norte presentaremos nuestros
vinos en el Viejo Mercado”, dice Bitar. “Es importante que
trabajemos juntos”.
Ella se ha estado reuniendo con representantes del
Ministerio de Turismo y del Festival de Biblos para crear un
tour del vino norteño como alternativa para la muy surcada
ruta del valle de la Bekaa.
Una agencia de turismo local ha comenzado a organizar
excursiones a la bodega Edde.
Bitar no empezó como productora de vinos. Se graduó como
diseñadora de interiores en Munich, y vivió 18 años en
Alemania antes de regresar al Líbano.
La Bodega Edde es idea de su padre, el general Joseph Bitar.
La familia ya preparaba su propio arak desde su llegada a la
región, en 1760. En 1992, el general Bitar comenzó a
producirlo comercialmente. Algunos lo consideran el mejor
del Líbano, y así figura en “Vinos del Líbano”, única guía
en su género del país.
En 1998, el General Bitar plantó 5,000 viñas. Fue el primer
paso para lograr su sueño de producir su propio vino. Poco
después, Neila al-Bitar retornó de Alemania y comenzó a
ayudar a su padre en la nueva empresa.
La bodega produjo 1.000 botellas en 2001, 40.000 en 2008 y
para 2015 se estiman 75.000.
La bodega produce sólo vinos franceses. Tiene siete
variedades de uvas, todas francesas en su origen. Casi todas
son variedades de vino tinto, como Mourvedre y Syrah, pero
hay dos variedades de blanco: Marsanne and Chardonnay.
"Probamos el suelo, la fuerza de las brisas del mar, la
calidad de la luz solar”, dice Bitar. “Todo esto indicaba
que debíamos plantar variedades francesas”.
Mientras muchas bodegas de la Bekaa están a 1.000 m. sobre
el nivel del mar, la Bodega Edde está a 400 m, lo cual
produce un vino totalmente distinto.
La conexión francesa se extiende más allá de las viñas.
Bitar emplea a un enólogo francés. “Somos la única bodega
libanesa que practica la “cosecha verde”, dice Bitar”.
"Cuando las uvas son muy jóvenes, eliminamos el sobrante
para mejorar el rendimiento y calidad de las uvas
restantes”.
Calidad es el lema de Bitar. “No queremos ser una industria,
sino los joyeros del mundo del vino. Nuestro vino debe ser
el rubí”.
Hace tres años, los Bitar decidieron cambiar el nombre de su
etiqueta "Kfifane Village" a "Coteaux de Botrys."
"Queríamos algo más glamoroso, más impactante”, explica
Neila. "Botrys era el nombre fenicio, griego y romano de
Batroun. También significa “uva” en griego. Batroun fue
otrora un centro de elaboración de vinos. Queremos que
vuelva a serlo”.
El general Bitar falleció en junio de 2007. Su hija,
conocida en la zona como “la hija del general”, se vio de
pronto sola al frente del viñedo. "Cada día fue una lección.
El viñedo fue mi escuela”, dice.
Desde enero, ha organizado 5 degustaciones de vino por mes.
“Me gusta que mi marketing sea muy personal”, dice. “Quiero
contarle yo misma a la gente sobre el vino”.
Las degustaciones tienen lugar en los íntimos y rústicos
alrededores de la bodega, donde se lucen las habilidades de
Bitar como diseñadora de interiores.
"Cada degustación es una fiesta improvisada”, dice. “Hay
música y bocadillos caseros”.
"El viñedo es una herencia noble”, afirma. “Quiero continuar
el trabajo de mi padre. El único cambio que haré será
modernizar su imagen”.
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