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El Presidente del Banco Central del Líbano llama al establecimiento de un banco mediterráneo que “derribe las barreras administrativas”.
El Presidente del Banco Central del Líbano, Riad Salame, propuso en el “Congreso de Inversión en el Mediterráneo 2009”, la idea de establecer un banco para los países del Mediterráneo, con el cual contribuyan los países, de acuerdo con sus posibilidades.
La idea es que el banco se concrete mediante el financiamiento de la infraestructura y el sector privado, cuyo principal participante sea el Banco Europeo de Inversiones. También se espera que el Banco Mundial, juegue un rol importante en él. Salame enfatizó en la necesidad que “este banco sea inmune a las influencias políticas”. Precisó además “que constituya el motor principal para incentivar el comercio y la inversión. Deberá ser también, una estimulación para derribar las barreras aduaneras y administrativas, y para desarrollar las legislaciones entre los países de la región”.
El Congreso tuvo lugar el 21 de febrero con el auspicio del Presidente de la República, Michel Suleiman, y un importante público entre europeos, libaneses y árabes que superaron los 500 participantes.
El Director General del “Grupo de Economía y Negocios”, consideró que este evento es un gran acontecimiento en la región. Además enfatizó que esta etapa incentiva apurar los procedimientos para fortalecer las relaciones árabes- euro mediterráneas, y encontrar un bloque económico capaz de enfrenar los desarrollos que se esperan en el orden mundial.
El Presidente del Banco Central del Líbano, mencionó estadísticas que señalan que en los países del Mediterráneo “viven más de 450 millones de personas que comparten 8.000 mil millones de dólares, lo que constituye el PBI (Producto Bruto Interno) de la región. Por otra parte, las transferencias hacia esos países se estima que llega a 72 mil millones de dólares”.
Salame aseguró que estos números por más que sean importantes, “no constituyen un punto para desarrollar los negocios a causa de la disparidad en su distribución, puesto que: el 38% de los pueblos del Mediterráneo viven en la parte europea y controlan más del 80% del PBI. En cuanto el 62 % de los púyenlos viven en la parte africana y la parte este del Mediterráneo y comparten el 20% de este PBI”. Además mencionó que las trasferencias “no compensan la falta de equilibrio en la distribución de la riqueza entre los países del Mediterráneo, ya que el país que se beneficia de las transferencias europeas, se beneficia de menos del 25% de su totalidad o el cuarto por ciento del producto de la ganancia de los países europeos en el Mediterráneo”.
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