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Líbano, milenaria tierra bíblica, se erige desde tiempos
inmemoriales con su raigambre luminosa de paladines del arte, la
cultura, y el saber en el vasto espectro de las tiendas. El
Líbano, hoy como ayer, es el emisario más fiel y el pregonero
más sincero de la tolerancia y de la paz. El Líbano fue, desde
tos albores de la historia, un constructor y nunca un
destructor, un conquistador de afectos y nunca invasor de
pueblos, un destacado de las ciencias y vocero del intelecto. En
sus valles y en sus sierras solo se cultivan las energías
creadoras del espíritu, y solo se forja el acero de la pluma
para iluminar los derroteros de la vida, la ascendente marcha de
la joven patria que se ajusta a las más severas normas del
derecho internacional y se desenvuelve dentro de la más firme
dignidad de sus tradiciones democráticas y liberales. Aquel 10
de mayo de 1997 fue la anfitriona del papa Juan Pablo II, quien
en su alocución la eleva diciendo: "Líbano es un "mensaje" hacia
el mundo. Un mensaje de convivencia, de paz, de pluralismo
religioso basado en el respeto mutuo, la igualdad y la libertad.
Un mensaje de cultura milenaria que compartida con sus vednos,
constituye la cuna de la civilización universal....".
El emblemático "cedro libani", símbolo de la eternidad y
vencedor del paso demoledor de tos siglos, ha sido contado por
mil poetas, en mil lenguas, desde Hornero, el inmortal, hasta
Ahmad Chantl, el artista del verbo; desde Lamartine, el vate
insigne, hasta Ibrahlm Ellazyia, el bardo genial; desde Renán,
el eminente filósofo, hasta Gibrán, el ilustre pensador...
Líbano....montaña perfumada de cedros cuya madera eligiera el
rey Salomón para construir su templo.
Líbano... tierra de las maravillas más impensadas de la
creación, como las grutas de Jeita que embarazan de belleza y
emoción sus entrañas.
¿Cómo un suelo de fecundas sementeras de pensadores
humanísticos, liberales... ¡Cómo la tierra del alfabeto de
biblos.... ¡Cómo el suelo de decenas de ciudades al abrigo del
mediterráneo, que brillan como perlas engarzadas en un hilo
conductor de belleza y de grandeza.... ¡Cómo el país de la
barca...de la filosofía de Tales, de Zenón, el fundador del
estoicismo; de Pitágoras.... seguiría sometida bajo el falso
brillo proteccionista del colonialismo francés?
Surge al fin, después de larga vigilia, de noches insomnes, de
angustiosa espera contenida en fuertes convicciones y sostenida
por la fe....el día del propio sol reconquistado; el día del
grito genuino de una civilización que siempre brilló en el
atalaya del mundo; el día del mas justo sentir patrio: el 22 de
noviembre de 1943. Soy una voz, una más como retoño de las
tantas voces que el océano trajo desde aquella lejana tierra, en
los genes que me transfirieron el amor por aquella cultura, la
admiración por su gran valía, y la gratitud por darme la más
maravillosa herencia que es este quehacer cotidiano: la
literatura.
Gradas por dedicar en este especial y emotivo acto del día de la
Independencia de la república del Líbano, un pentagrama de
reconocimiento a las notas musicales de mis textos que con tanto
amor escribo como una ofrenda de la tierra para la humanidad.
Siento el inexorable mandato de retribuir lo que la legendaria
montaña perfumada de mirra me transfirió por los hilos de la
sangre ancestral en el arcano destino de tos tiempos.
Gladis Abilar
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