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Estás cobijado con el
silencio esencial de tus montañas.
Estás bendecido en tus costas por ese mar Mediterráneo cambiante en su color verde, azul, celeste. Estás en la apacible paz dé tus milenarios cedros y tus centenarios olivares. Estás cubierto por ese azul cielo y el brillante sol que ilumina tu cultura. Estás en las estalagtitas y estalagmitas de la majestuosa Gruta de Jeita. Estás en la memoria ancestral de los fenicios. Estás en la historia de los grandes imperios que dejaron sus pasos grabados en las piedras de Biblos y Baalbek. Estás en la sabiduría y el pensamiento de Khalil Gibran. Estás en la alegría y el colorido de tus danzarines del Dapke. Estás por fin grabado para siempre en mi corazón bajo la bendición y el amor de mis queridos padres. Omir Abdo Habicheyn |
Receta de la semana
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