El libanés es poseedor de una atractiva
personalidad, amante de la familia, de la democracia de la cultura y
la hospitalidad.
-Tiene un gran respeto a sus tradiciones como
a la de los demás.
Es de temperamento alegre y le gusta ayudar a
los demás.
-Tiene el sentido de la familia, muy ligado a
sus familiares, pueden contar con él y él puede contar con ellos.
-Muy acogedor, da la bienvenida de todo
corazón.
-Emigrado, es muy fiel a su nuevo país, sin
embargo no se olvida nunca de su país, recordándolo y queriéndolo,
sembrando en sus hijos el amor a su país de origen milenario, cuyas
bellezas naturales y su valor histórico, con sus milenarios cedros,
superan los famosos cuentos de Las Mil Y Una Noches.
-Muy abierto, se adapta fácilmente a nuevas
formas de vida y habla fácilmente pronto otros idiomas.
-Le gusta la comunicación y busca siempre
nuevas formas para la misma.
-Quiere a la naturaleza y tiene un contacto
permanente con ella.
-Es un hombre de profunda fe: tiene el sentido
verdadero del agradecimiento a Dios y a los demás.
-Es pacífico: no fue y no es nunca agresor
pero paga cualquier precio para salvar su libertad y su derecho a
vivir.
-Comerciantes por naturaleza, por sus venas
corre sangre fenicia, que comerciaban las famosas especias del Medio
Oriente, navegando por todos los mares, llevando con su comercio, su
cultura, la civilización y la Paz.
Se destacan en cualquier campo que quieran
abrazar, sobresalen por su inteligencia ingenio y creatividad, tanto
en el comercio, en la agricultura, en las ciencias, en las artes y
las letras.
Conservan el amor a su patria y a su hermoso
idioma árabe, con el que escriben bellísimos poemas en libros y
revistas de edición árabe.
Fueron y son considerados en la Argentina como
una de las razas de mayor progreso en este país.