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Traducción no oficial de un
artículo de la periodista Norma Shahin.
Con la llegada del verano, empezó a circular la vida por las
venas del Líbano, desde el sur hacia su corazón, Beirut, y
después hacia el norte. Este país -considerado en el año
2009 como primer destino turístico mundial por la guía anual
del diario estadounidense New York Times- está viviendo una
excelente temporada y se estima que será visitado por unos
dos millones de personas. El país está viviendo intensamente
esta temporada, tanto en la costa como en las montañas.
Quizás el intenso movimiento en el Aeropuerto Internacional
Rafic Hariri en esta época y el elevado porcentaje de
reservas en los hoteles -que han superado el 80 % de su
capacidad- es una señal de la fuerza y voluntad que
caracterizan a este país.
Las diversas localidades del Líbano volvieron a asegurar sus
posiciones en el mapa turístico mundial, luego de una
ausencia obligatoria -por razones de seguridad- que duró
varios años. Varias de estas localidades están en el norte
del Líbano, especialmente en el triángulo de Amyoun, Bcharre
e Ihden, las cuales durante el verano abren sus puertas a
festivales, turismo y veraneo, transformándose en plazas de
alegría y entretenimiento que atraen a libaneses emigrados,
a árabes y extranjeros.
Allí se encuentra el bosque de cedros, con su aroma a
incienso, que embruja a sus visitantes con historias de
resistencia y permanencia, y la ciudad de Gibran, Bcharre,
considerada como “el sitio natural más lindo”, que
orgullosamente da la bienvenida a los amantes del “Profeta”.
A su lado se encuentra la novia de los lugares de veraneo,
Ihden, conocida por sus magníficas noches. Por otro lado,
está Amyoun, capital de Koura, que comienza a preparar su
festival autóctono, que se realiza en un barrio antiguo, en
donde las piedras de sus viviendas guardan anécdotas y
secretos del pasado lejano.
El viaje a Bcharre y al bosque de los cedros es cautivante.
Desde la localidad de Tourza, la primera del distrito de
Bcharre, se empieza a sentir una suave brisa que calma el
agobiante calor de la ciudad. No hay necesidad de aire
acondicionado en el auto, y tampoco de música. Pinares y
campos de flores dominan la escena en aldeas como Kinour,
Kanat, Bazoun, el valle de Kanoubin -también conocido como
valle sagrado- y Hasroun -conocida como la flor de la
montaña- cuyas casas se esconden bajo sombreros de tejas
rojas que las protege del calor del verano y del frío del
invierno. El visitante circunda aldeas esparcidas sobre
campos de manzanas, peras y pinares. Entre ellas, se destaca
Bekaakafra, la de mayor altura en medio oriente y elegida en
1994 como aldea modelo de los países del mediterráneo por la
institución “memoria de las casas europeas”. A la entrada
del bosque de cedros en Bcharre, se reúnen visitantes de
todos lados, entre ellos, libaneses emigrados, que visitan
este lugar cada vez que vuelven a su patria, para admirar
los árboles bendecidos que vivieron miles de años en el
distinguido suelo. El libanés residente es quien más visita
el bosque, aprendiendo de él su capacidad de resistencia.
El año pasado, el bosque fue visitado por unas 60 mil
personas: el 40 % era turismo interior libanés, 20% árabes y
40% extranjeros. A lo largo del camino hay puestos
comerciales que exhiben artesanías en madera de esta
localidad. Se pueden ver familias y grupos de Beirut,
Trípoli, Zahle y otras localidades libanesas, además de
ómnibus turísticos provenientes de países árabes cercanos,
como Siria y Jordania, interesados en conocer esta localidad
rica en patrimonio, en visitar sus iglesias y sitios
históricos y disfrutar de su clima puro.
La impresión general que los visitantes se llevan de los
cedros es muy buena. Todos agradecen la recepción de su
“bondadosa y hospitalaria” población, como manifiesta una
mujer jordana que acostumbra visitar el Líbano anualmente,
después del retorno a “la calma y seguridad en el país”. Un
libanés emigrado señala las múltiples actividades familiares
en la localidad de los cedros y una mujer de Beirut habla de
la riqueza de este lugar, reconocida durante su corta
estadía, señalando “las cortas distancias le han permitido
visitar con su familia el bosque de cedros, el valle
Kanoubin y la localidad Ayoun Argash, que embruja a los
visitantes con sus lagunas rodeadas de árboles, su dulce
agua y la frescura de su clima, aún en verano.
Cuando se visita la localidad de Ayoun Argash, situada a
2.100 metros sobre el nivel del mar, es imprescindible un
abrigo pues su temperatura es muy baja (11 grados), en
relación a otros lugares turísticos donde alcanza 32 grados.
La localidad se destaca por la existencia de 3 lagunas y 20
restaurantes, “instituciones familiares más que restaurantes
comerciales”, como expresó Fadi Tawk, propietario de algunos
de estos restaurantes. Los cocineros y mozos son del lugar y
todos los alimentos también provienen de allí, destacándose
la miel, quesos y yogures, que se preparan en los
restaurantes”.
Además de los escenarios naturales de Bcharre -manifestados
en el clima y en los sitios turísticos, especialmente los
religiosos e históricos- quizás el que más se destaca es el
valle Kanoubin. La municipalidad de Bcharre organiza
actividades para fomentar el turismo buscando ser un punto
de destino de turistas y no sólo un lugar de tránsito. Una
película filmada por un grupo de jóvenes de Bcharre en los
cedros y en el valle Kanoubin, a pedido de la federación de
municipales de Bcharre, obtuvo el primer puesto en el
concurso organizado en Lugano, Italia, en la categoría “el
sitio natural más bello”.
Se calificó a Bcharre como el sitio natural más bello; esta
localidad alberga muchos sitios turísticos. El valle
Knaoubin –que incluye iglesias, conventos, cientos de cuevas
y monasterios- atrae a miles de turistas todos los años. El
presidente de la federación Suiza, cuando visitó el valle
sagrado lo describió como un “pedazo de cielo”. Este valle
fue declarado por la UNESCO patrimonio de la humanidad.
Hay muchos proyectos, como el de reciclar el agua en el
distrito de Bcharre, preparado en colaboración con
instituciones francesas de Communité Urbaine du Liban. El
proyecto consiste en construir diez estaciones mecánicas y
19 estaciones Macrophyte para reciclar el agua y proteger el
medio ambiente. Además, hay otro proyecto que en el futuro
permitirá abrir las puertas al turismo, especialmente el de
temporada invernal. El mismo consiste en la utilización de
unos 150 millones de metros cuadrados para pistas de esquí;
actualmente se dispone sólo de unos 4 millones de metros
cuadrados. Además, se plantaron 25 mil cedros y se construyó
un centro para proteger el bosque, pues éste constituye un
importante recurso turístico. Además, la comisión de amigos
del bosque de cedros ideó un sistema que permite que una
persona, en cualquier lugar del mundo, pueda ser padrino de
un cedro que, con un aporte de 100 dólares para cubrir
gastos de plantación de dos árboles (por si uno se seca), es
plantado en su nombre Hasta el momento, se han plantado
2.800 árboles en el entorno del bosque ancestral.
Una próxima etapa, que se iniciará en 2012 permitirá que el
padrino acompañe el crecimiento del cedro a través de una
página de Internet. Además, con el apoyo de “lle de France”,
se concretaron otros proyectos, entre ellos, un vivero que
anualmente produce alrededor de 20 mil plantas de cedros y
otros tipos de árboles, que se plantarán en el entorno del
bosque y también se ofrecerán a quien desee plantar un árbol
y cuidarlo.
La visita a las localidades montañosas en el norte del
Líbano no es completa sin conocer Ihden, la novia de las
localidades de veraneo y la ciudad de veraneo por
excelencia. Ihden alberga históricos monasterios y centros
de entretenimiento, siendo Midan, tal vez, el más destacado,
el que no cierra hasta altas horas de la madrugada y siempre
está repleto de turistas y emigrados. Sobre todo son
turistas de Jordania, Siria y algunos países del golfo
árabe, en viajes organizados para disfrutar de lo que calma
la vista y el corazón y degustar la comida libanesa,
especialmente el kibbe y el tabouli en sus variados
restaurantes con capacidad para 12 mil visitantes. Para
atender a los turistas, la municipalidad de Zgaharta- Ihden
abrió un centro de información a la entrada de la ciudad,
cuya tarea es ofrecer gratuitamente una guía de la localidad
y un mapa con los sitios turísticos más importantes.
Para este verano, las reservas en los hoteles superan el
80%, mientras que en la temporada anterior fue del 70%. Este
año, la localidad tendrá una de las mejores temporadas de
los últimos años, ya que varios turistas árabes, además de
los emigrados libaneses, la han elegido para veranear. Las
cámaras de hoteles, restaurantes y agencias de turismo
realizaron un congreso el 22 de julio para debatir ideas y
elaborar planes de desarrollo del turismo en el norte,
especialmente en Ihden, incluyendo hoteles de cinco
estrellas que se destacan con su ubicación y deseo de
brindar comodidad al huésped, intentando prolongar su
estadía con variadas actividades. Parte del trabajo de los
hoteles es informar al turista sobre la historia de la
localidad y sus sitios de interés y brindar un servicio de
ómnibus con guías de turismo para realizar excursiones.
Jamil Moauad, propietario de un puesto turístico en Ihden,
manifestó que este verano es muy prometedor y desea que se
mantenga la estabilidad política y la calma (en cuanto a la
seguridad), pues ésto se refleja en el movimiento turístico.
Además, señaló que este año, a pesar del importante número
de turistas árabes, especialmente los provenientes de Arabia
Saudita, Kuwait, Emiratos Arabes y Jordania, el turismo
interno libanés es el más fuerte e importante.
Los hoteles y restaurantes están repletos, las noches
programadas incluyen espectáculos de reconocidos artistas
como: Sabah Fajri, George Wasouf, Najwa Karam, Ragheb Alame,
Yara, Wael Kfouri, Nancy Aajram. En este marco, Teresa
Franjieh, responsable de uno de los mayores restaurantes de
Ihden, expresa que “este año, la temporada ha empezado
temprano, debido al importante número de emigrados libaneses
y turistas de diferentes países árabes, como Jordania,
Kuwait y Arabia Saudita, que han elegido al Líbano para
pasar sus vacaciones de verano”.
Para los amantes del deporte y la naturaleza, en Ihden
pueden encontrar una reserva natural que se extiende desde
1.200 metros sobre el nivel del mar hasta 2.000 metros; es
un atractivo lugar para realizar caminatas, escalar
montañas, observar las estrellas, andar en bicicleta,
practicar lanzamiento con arco y flecha, equitación,
fotografía,….
Dentro de este bosque, el visitante experimenta otro mundo,
dominado por la calma y con un clima puro alrededor de los
cedros, pinos y manzanas silvestres…. En este bosque habitan
alrededor de 23 tipos de animales marinos, 156 tipos de
pájaros y 26 tipos de mamíferos, además de las mariposas. Lo
visitan anualmente entre 8 mil a 10 mil personas: alumnos de
escuelas y universidades, durante otoño y primavera y
libaneses residentes y emigrados y extranjeros, durante la
temporada de verano. La directora de la reserva, Sandra Sasa,
sugiere llegar temprano para disfrutar un desayuno típico, a
la entrada de la reserva y antes de entrar al bosque,
consistente en quesos, huevos de campo, comidas típicas y
aceitunas.
Ihden también se destaca por sus actividades culturales y
artísticas, en el marco del festival “Ihdiniyat”, organizado
por la asociación Al Midan y que comenzará el próximo 6 de
agosto. El festival consta de varias etapas: en la primer
semana, el gran edificio histórico se trasforma en un plaza
de encuentro entre civilizaciones de varios países como
Armenia, Brasil y México, que exponen sus productos,
artesanías y comidas típicas. La segunda semana está
dedicada a los niños e incluye programas especiales y
musicales y actividades plásticas. En la tercera semana -que
coincide con la semana del arte y el teatro- se homenajeará
a los hermanos Rahbani y a la artista Dalida; será una
velada especial a cargo del músico Charbel Rouhana. La
cuarta y última semana es la semana del kebbe de Ihden, y
las mujeres prepararán todos los tipos de kebbe. La
responsable social de la asociación, Joel Al Haj, expresa
que “la entrada al Festival Ihdiniyat es gratuita y que su
principal objetivo es reavivar la posición de la localidad,
colocarla en el mapa turístico del Líbano.
Amyoun,
Así como en Ihden, entre el 6 y 9 de agosto, se realiza el
festival de Amyoun. Este festival, que el año anterior contó
con la concurrencia de 20 mil visitantes, se realiza con el
auspicio del consejo municipal de Amyoun y la cooperación de
clubes y asociaciones civiles de la localidad. El evento se
desarrolla en un barrio antiguo y en él se exhiben muchos
productos de la ciudad tales como jabón y aceite de oliva.
La municipalidad de Amyoun realiza múltiples actividades
para dar a conocer su patrimonio, organiza charlas
culturales en las escuelas en donde los alumnos aprenden
sobre los sitios históricos y religiosos de la localidad;
también, la municipalidad busca revivir estos lugares en
sellos postales, los más destacados son el cerco fenicio en
Anfe, el templo romano en Baziza y los sarcófagos romanos en
Chadbin.
El presidente de la federación, Kabaln Al Awid, señala que
estos festivales promueven el movimiento y la vida en la
localidad. También se efectuó una convocatoria para
clasificar los sitios turísticos, protegerlos y
restaurarlos, especialmente las iglesias y los templos. La
localidad es la capital de Koura, rica por sus iglesias y
monasterios y famosa por sus aceitunas.
La responsable de una asociación civil de la localidad desea
que se trabaje para colocar a Amyoun en el mapa turístico,
por su ubicación geográfica, única en su tipo, y por ser un
punto de conexión entre la costa y la montaña, para que sea
un destino para turistas.
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