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A unos 17 Km. al sur de Beirut y a 850 metros del nivel del mar, se encuentra la localidad de Beit Eddine. En ese lugar, uno se asombra con el Palacio de Beit Eddine que fue construido por el Príncipe Shihabí Bashir II, quién gobernó Monte Líbano, alrededor de medio siglo. El Palacio, en el cual se trabajó por más de treinta años, constituye un modelo de la arquitectura libanesa del siglo XIX. En ese momento, y desde la Edad Media, las localidades libanesas habían formado varios distritos gobernados por príncipes y sheijs. A principios del siglo XVII uno de éstos, el Príncipe Fakir Eddine Al Maani II, consiguió conquistar los otros distritos, y así expandió su autoridad sobre la mayoría de las localidades que forman el Líbano contemporáneo. La cuidad de Baaklin fue su primera capital. Esta cuidad tenía problemas debido a sus pocos recursos de agua, lo que determinó que el Príncipe trasladara su capital a la cuidad de Dair Al Kamar.
Al finalizar el siglo, y con la extinción de la dinastía de los Maan, el poder se trasladó a sus parientes de la familia Shihab. Uno de ellos, el Príncipe Bashir II (1788- 1840) trasladó la capital del Principado de Dair Al Kamar a Beit Eddine, que era una localidad donde existía un santuario de drusos, que todavía permanece cerca del Palacio. Con el fin de suministrar las necesidades de agua de su nuevo palacio, el Príncipe Bashir II adoptó al trabajo forzado y gratuito e impuso sobre la población de la montaña, 80 mil días de trabajo para cargar agua del río Al Safa, hacia Beit Eddine. Cada hombre debía trabajar dos días gratis por año, para realizar este proyecto. La construcción del canal duró dos años, y el trabajo se terminó en julio de 1814.
Beit Eddine se mantuvo como la sede del Principado hasta 1840, que fue el año que el Príncipe Bashir II fue expatriado a Malta y luego a Estambul donde murió en 1850. Como consecuencia de la cancelación del régimen de los principados en 1842, el Palacio se trasformó en una sede del Imperio Otomano y después de los gobernadores de Monte Líbano, entre 1860 y 1915. Con posterioridad se tornó en una sede para las autoridades francesas en el Líbano en la época del protectorado, tiempo antes de la primera guerra mundial. Hoy en día es la Residencia de Verano de la Presidencia de la República.
El interior del Palacio
Se entra al Palacio, a través de una gran puerta que da a un pasillo que se ramifica hacia un patio, que es una gran plaza rectangular de 107 metros de largo y 45 metros de ancho. Este espacio se utilizaba originalmente, para las prácticas de la caballería y sus duelos, y también para las celebraciones que eran presenciadas por el público común, los visitantes y los miembros de la corte. En ese tiempo, era habitual que el Príncipe fuera con su ejército a la guerra, o con su corte a la caza.
A lo largo de la plaza norte hay un ala de dos pisos, que se conoce por “el anexo”. La planta baja consiste de habitaciones unidas que se usaban como establos de animales, mientras que la planta superior, está integrada por salones y habitaciones, que originalmente, estaban preparadas para recibir a los huéspedes del Palacio. Estas habitaciones dan a la plaza a través de un pasillo- balcón techado.
Los principios de la hospitalidad en aquellos tiempos, determinaban que el Palacio hospedara todos sus huéspedes durante tres días, sin necesidad de que se presentaran a sí mismos. Actualmente esta ala integra colecciones de joyas de oro, sarcófagos romanos de plomo y alfarería musulmana. En cuanto a los otros salones, éstos incluyen piezas de valor etnográfico, como ropas de la época del principado y una gran colección de armas antiguas y modernas.
A través de una escalera, se abren ante el visitante dos alas, la primera era la vivienda de los jefes de la familia Hamada y de los encargados de la protección del palacio. La segunda era para el ministro y sus oficinas. Ésta es llamada con el nombre del Ministro Boutros Karame. Por delante de esta ala, hay un patio rectangular con una fuente de agua en el centro. De allí es posible ver dos balcones de madera, a los cuales el Ministro utilizaba para observar lo que sucedía sin que nadie lo viera.
El ingreso hacia los salones de recepción, pasa por debajo de un portón ornamentado que se considera uno de los más bellos creados por la arquitectura oriental de aquella época. Estos salones exhiben una sala de espera que está construida sobre una sola columna. Por esta razón fue llamada la sala de la “columna”. En cuanto a la sala de recepción que se conoce por el nombre “Salmalak” se construyó en dos niveles, el más alto, es donde se sentaba el Príncipe y algunos de sus importantes visitantes. Esta ala se considera la más ornamentada, ya que sus paredes y techos están adornados con grabaciones y mosaicos coloridos, además de frases de sabiduría ilustre.
Para las mujeres se designaron dos viviendas. Se dice que una habitación en la vivienda superior, estaba destinada al poeta francés La Martin, aunque varios investigadores extrañan que su habitación, estuviera cerca de la vivienda de las mujeres. Además en esta ala superior, hay un gran salón que las escrituras indican que se utilizaba como una “sala de tribunal”. La vivienda inferior, la constituyen las alas designadas para el Príncipe y su familia. Esta incluye además un patio rodeado de salas, en las cuales la familia del palacio pasa el tiempo disfrutando, observando los valles de los alrededores a través de sus balcones.
El Palacio de Beit Eddine, con sus museos y jardines, es considerado una de las atracciones turísticas libanesas, más importantes en cuanto a la concurrencia de turistas extranjeros y árabes por igual. |