Formadas
por erosiones de millones de años, las Grutas de Yeita son un espectáculo que
desafía toda descripción. Las magníficas piedras esculpidas en el interior de
la gruta muestran su esplendor gracias al ingenioso sistema de luces instalado
en sus profundidades. Fue descubierta en 1836, y entre
1874 – 1940, las expediciones inglesa, norteamericana y francesa
ingresaron a la Gruta de Yeita, a una profundidad de 1.750 metros.
Desde
1946, espeleólogos libaneses continúan investigando este gran sistema subterráneo,
que ahora ha alcanzado unos 9 kilómetros de longitud.
Yeita
está compuesta por dos grutas; una superior seca y otra inferior con un lago
subterráneo que se recorre en bote.
Visitar
estas grutas implica una experiencia emocional, por su belleza y diversidad; la
gruta es misteriosa, casi sobrenatural. Las estalagmitas y estalactitas se
encuentran una al lado de otra, conformando un fantástico decorado de
espejismos de piedras, en las claras aguas de la cuenca subterránea.
Las
grutas están muy bien conservadas y son de fácil acceso para los niños y los
ancianos. Un tren pequeño lleva a los visitantes entre los niveles de las dos
galerías y hay un restaurante, cafetería y una sala de proyección.
|