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El Palacio de Musa

El Palacio de Musa en el Shouf contiene una linda anécdota de determinación y voluntad, cualidades que acompañaron a Musa Maamari desde pequeño y le permitieron cumplir su sueño de construir un único y hermoso palacio en el Shouf. La anécdota cuenta que Musa no dibujó a su amada de la infancia con sus lindas trenzas, a la cual veía jugar todos los días con muñecos de trapo que representaban una pareja, mientras deseaba jugar con ella el juego de los novios, si no que dibujó un lindo palacio hecho de piedras de diferentes formas y colores, en un intento de huir de la habitación de barro en la que vivía junto a su familia, a las ovejas y otros animales que poseían de sus padres. Quería escapar hacia el hermoso Palacio con el que había soñado toda su vida y que había materializado en un cuaderno que su madre había adquirido a cambio de cuatro huevos en el almacén de la aldea.


El profesor se dio cuenta que el pequeño alumno Musa pasaba todo el tiempo concentrado frente a un papel, sin mirar a la derecha ni a la izquierda. El profesor se detuvo a su lado observándolo, mientras Musa seguía concentrado en su dibujo y no percibía la presencia del profesor moviendo su puntero de árbol de granada. Musa continuaba ocupado diseñando el Palacio de sus sueños y el profesor seguía observando la escena, enfureciéndose y golpeándose su rodilla derecha con el puntero. El profesor, impacientado, comenzó a retarlo y le arrancó el papel que tenía enfrente, a través del cual intentaba huir de la habitación de barro. Musa construía este palacio para compensar su dura vida de carencias.


El profesor, de duro corazón, levantó el papel, lo examinó, lo rasgó en dos, lo tiró al piso y lo pisoteó, intentando destruir el palacio que estaba empezando a tomar la forma de los sueños que ocupaban la cabeza de ese pequeño alumno que sufría las más duras desdichas.


El profesor exigió a Musa que se pusiese de pie y lo golpeó con fuerza con el puntero de granada…, expresando: “Está expulsado del colegio, regrese con su padre y constrúyale un palacio como ése que está dibujando”.


Musa se agachó y recogió el papel roto mientras lloraba dolorosamente, lo dobló, lo guardó en su bolsillo, abandonó la clase y la escuela y no regresó hasta que hubo construido el palacio de sus sueños en la linda localidad del Shouf, en un terreno inclinado entre Dair Al Kamar y Beit Eddine, en la pintoresca localidad libanesa del Shouf.


Cuando regresó a la casa de sus padres -una única habitación de barro- Musa comenzó a llorar amargamente y con mucho dolor, mientras ponía todo su esfuerzo en reconstruir el Palacio que su profesor había destruido pisoteándolo; utilizó el pegamento del árbol de almendras para pegar el papel roto y cuando terminó de diseñar el palacio guardó el papel en una caja que lo acompañó más de un cuarto de siglo, hasta que pudo cumplir su sueño de construirlo, materializando así el diseño que había creado cuando era pequeño; su Palacio se convirtió en un enorme patrimonio turístico.


Actualmente, el Palacio contiene habitaciones con estatuas de personalidades libanesas, en un marco folclórico que representa la vida del Líbano en el siglo diecinueve y principios del siglo veinte.


Este palacio se construyó durante más de 10 años y en él se unen el patrimonio y la historia libaneses; allí se encuentran personificaciones de varios aspectos del antiguo Líbano: de la vida social y las celebraciones -personificaciones del dabke libanés- de aldeanos en sus labores -moliendo granos- del músico del Nay entretenido a los presentes, etc. Hay además una colección de armas antiguas desde la Era Otomana hasta la ocupación francesa del Líbano. Esta colección se considera una de las mayores de Medio Oriente, con 16 mil armas.


En algunos pasillos del Castillo se pueden leer frases que Musa escribió, por ejemplo: “La vida me enseñó que este mundo no parará de existir después de mi muerte; asimismo, la tierra no se detendrá ni el sol dejará de salir y esconderse”. Musa Maamari tiene más de 76 años y recibe personalmente a los visitantes del Palacio.

Av. del Libertador 2354 - Capital federal- Tel: 4802 4492/0466 Fax: 4802 0929

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