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Saida vuelve a ocupar su
posición y efectivo rol, en el mapa turístico libanés. Esta
ciudad retorna a la vida y al turismo en este verano
diferente a los anteriores. Saida hoy está presenciando
desarrollo y renovación, luego de un largo camino repleto de
acontecimientos. La gran obra de construcción de
infraestructura empezada hace 17 años, contribuye a que
ocupe una destacada posición turística en la actualidad. Eso
no es extraño para esta ciudad que, aunque ha demostrado
calma y aislamiento, es una ciudad que siempre aspiró hacia
la libertad, el desarrollo, la apertura al mundo y la
interacción con las civilizaciones de diversos pueblos sin
perder su identidad, su dignidad o su propio patrimonio
histórico y de civilización y su derecho a desarrollarse y a
crecer.
Esta ciudad de 6 mil años de civilización, se dirige hacia
el futuro, partiendo de un patrimonio histórico cuya base es
una distinguida historia que extiende sus raíces en las
profundidades de la ciudad. Saida parte de un presente en el
cual la ciudad se está desarrollando en manos de sus
creadores, hijos precedidos por el presidente mártir Rafic
Hariri que ha sembrado en ella logros humanos y de piedras.
La ciudad es un destino turístico para muchos, por sus
infraestructuras, redes de comunicación y centros de
servicios. Saida logró fomentar su posición como la capital
del sur y destacarse como un destino económico para todo el
país, además de ser un destino de turismo por sus sitios
históricos, naturales y religiosos y por sus servicios
médicos.
Sus restaurantes, cafés y sitios históricos, son muy
concurridos por parte de turistas libaneses, árabes y
extranjeros que han puesto a Saida en la lista del programa
para la temporada de verano. Los registros de Jan Al Ifranj
, un antiguo hotel histórico de la ciudad, muestra que el
numero de los turistas que han ingresado durante los últimos
tres meses (mayo, junio y julio), llega a 8238 personas, un
tercio de ellos son árabes y extranjeros. En esta temporada
de verano se ven varios grupos de viajeros que visitan la
antigua ciudad y los sitios históricos y turísticos, como la
fortaleza marina que fue conocida en los últimos tres meses,
por alrededor de 15 mil personas.
La concurrencia de turistas varía entre los sitios
históricos, turísticos y comerciales. En general, los
lugares más visitados son los restaurantes, cafés, mercados
tradicionales y sitios históricos. Saida también es muy
visitada por el sector automovilístico que constituye un
motor de la actividad económica interna en la ciudad.
Un viaje en la historia.
Varios factores hacen de la capital del sur, un centro de
atracción turística por excelencia, quizás el factor que más
se destaca, es la facilidad de llegar a Saida desde
diferentes localidades, especialmente de la capital Beirut
ya que está cerca de la nueva red de rutas. Saida además,
goza de estabilidad y calma por la voluntad de su población
y una fuerte presencia de instituciones militares del
gobierno y las relacionadas a la seguridad, para mantener la
confianza y la seguridad pública.
Por otro lado, los servicios turísticos y comerciales que
brinda, tienen un costo menor en comparación al resto de las
localidades, e incluye instituciones turísticas como cafés,
restaurante y dos pequeños hoteles, todos acordes a la clase
intermedia de libaneses. Estos servicios también satisfacen
al turista árabe y extranjero, con sus servicios especiales
y la calidad de sus comidas y bebidas libanesas populares y
tradicionales, además de mariscos y pescado fresco que la
ciudad es famosa por ofrecer, igualmente es famosa por ser
una ciudad modelo de la generosidad y de la hospitalidad
libanesa.
Los componentes turísticos son muy variados y
complementarios, ya que el visitante puede pasar un día o
toda la semana realizando excursiones, descansando en sus
restaurantes y cafés, realizando compras en sus mercados,
paseando por la orilla del mar, visitando su isla y nadando
en sus aguas. La cuidad se destaca por la convivencia
religiosa y los lugares religiosos cristianos y musulmanes,
como mezquitas e iglesias lo que hace que sea también un
destino de turismo religioso. Asimismo, el barrio antiguo
tiene mucho peso turístico, ya que este barrio histórico
todavía conserva sus mercados tradicionales y populares a
través de trabajos de restauración y rehabilitación que
realizan instituciones locales y el gobierno, en el marco de
conservar el patrimonio cultural.
La visita a Saida no se completa a no ser que uno visite sus
varios sitios históricos como la fortaleza marina, Jan Al
Ifranj, el museo de jabón, el Palacio Dabana, el barrio Mar
Nkoula, la plaza Bab Al Saray, el café de vidrio, Dahr Al
Mir, la gran mezquita Al Umari, la fortaleza terrestre, y el
sitio Sandakli donde la delegación del museo británico,
realizó excavaciones para descubrir piezas históricas que
alberga la ciudad. Además del mercado comercial, parecido a
una célula de abeja que no descansa y que comunica a Saida
con el sur y el oeste de la región.
El otro lado de la ciudad y específicamente en el boulevard
oeste, hay otra faceta que demuestra la continuidad y el
desarrollo de la vida en Saida. Grandes centros comerciales
empezaron a elevarse a los costados de la ruta que comunica
el norte de la ciudad directamente con el sur y el oeste de
la misma. En esta zona Saida recibe inversiones sin
precedentes en su historia, y varias grandes empresas están
preparándose para abrir Shoppings que también incluyen salas
de cine y varios servicios que proveen a sus visitantes con
todo lo que necesitan. El visitante de Saida no puede
olvidarse antes de salir de la ciudad, de probar sus famosos
dulces árabes que están ligados con el patrimonio de la
ciudad, ya que varias grandes familias de Saida se han
dedicado a su fabricación, hasta que su reputación llegó a
países árabes y extranjeros.
Saida o Sidon, es una ciudad que ha demostrado que merece
vivir. Durante el día y la noche, la ciudad aporta al
renacimiento del país- a pesar de sus desgracias- a través
de un pueblo que ama la vida, y trabaja por todo aquello que
brinda estabilidad y calma. Este verano Saida se sacó el
pijama para ponerse ropa de fiesta y de vida y está llenando
sus días y noches, con el cariño de sus visitantes que la
nostalgia a lo tradicional e histórico los lleva a la ciudad
y los cuales albergan en su interior, amor a la vida y a la
felicidad.
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