Rotary Club de San Isidro

  El 19 de noviembre de 2002, el Rotary Club de San Isidro ofreció una  cena en honor del Embajador del Líbano Dr. Hicham Hamdan.

En esta ocasión, el embajador agradeció el aprecio e interés de entidades de gran relevancia en la vida social argentina, por el Líbano y por las relaciones bilaterales entre ambos países.

"Fue una excelente ocasión de mostrar una imagen del poder de recuperación del pequeño gran país, y también de cómo, dados los lazos especiales que nos unen a la Argentina, con la presencia de una numerosa y pujante colectividad,  podemos buscar las formas de concretar planes de intercambio a todo nivel, para beneficio de nuestros dos pueblos" dijo el embajador del Líbano.

A continuación las palabras del Embajador Hamdan :

LA RECONSTRUCCIÓN DEL LIBANO

Durante quince  años los libaneses vivieron  a la sombra de la guerra interna. Su país fue devastado, más de 450.000 personas fueron  muertas o heridas  y 800.000 fueron   desplazadas. Los recuerdos de varias generaciones registran  cicatrices imborrables producidas por esta tragedia sin fin. El daño material causado por la guerra es enorme: miles de  millones de dólares. Fábricas, depósitos, negocios, viviendas e instalaciones públicas tan vitales como los puertos, el aeropuerto, caminos, agua, electricidad y las redes telefónicas, todo fue atacado salvajemente por la guerra. Y más grave aún es la emigración de uno de los activos económicos del Líbano: su cuerpo de obreros calificados y profesionales de alta capacitación.

  La guerra de Israel contra el Líbano y los 22 años de ocupación aumentaron enormemente las dimensiones de la tragedia. Israel invadió el Líbano dos veces: en 1978 y en 1982. Ocupó gran parte del sur y luego se extendió hasta alcanzar Beirut. Sus fuerzas se replegaron luego de una larga resistencia nacional. Su guerra en el Líbano tuvo como consecuencia enormes daños para el país.

  Las Naciones Unidas creen que la paz y la seguridad internacionales no pueden establecerse a menos que los países que enfrentaron guerras internas, reciban alguna clase de apoyo en nombre de la comunidad internacional. Pero, a su vez, el organismo espera que dichos países cumplan con las pautas indicadas. De otro modo, sería imposible restaurar la paz, reconstruir el país y asegurar el desarrollo y la prosperidad.

  Las Naciones Unidas están convencidas de que es necesario obtener el acuerdo de las facciones en guerra a través del diálogo, que cualquier acuerdo debe asegurar los valores democráticos y construir un sistema multi-político, que garantice los derechos humanos y la justicia, el retorno de las personas desplazadas, que permita un sistema de economía libre, refuerce el rol del sector privado y estimule a las instituciones civiles a participar en la toma de decisiones y en su  implementación. Finalmente, se consideraban fondos económicos y monetarios internacionales para ayudar a la reconstrucción y al desarrollo.

Cabe destacar, sin embargo, que este enfoque de las Naciones Unidas fue discutido hace siete años, después de que los libaneses lograran con éxito llegar a  un acuerdo  en 1990 en Taef (Arabia Saudita) para terminar la guerra. El Acuerdo citado fue pronto incorporado a la Constitución, y así se marcó el camino para comenzar la reconstrucción y el desarrollo del país.

Como participante de esas discusiones, puedo afirmar que los libaneses estaban adelantados muchos años con respecto a las Naciones Unidas.

Para los libaneses, una de las prioridades fue la reconstrucción del país. La evaluación de los daños debió encararse en forma urgente. Es razonable esperar que la recuperación física se realice durante una generación con la ayuda del buen sentido  político y económico.

Se gestó un plan económico en dos etapas, llamado "Horizonte 2000", que consistía en asegurar, durante el período 1995-2007, el volumen acumulativo de inversiones públicas de U$S 18 mil millones. Estas inversiones se estiman según un modelo de simulación econométrico para generar durante el mismo período inversiones en el sector privado. 

El Consejo para la Reconstrucción y Desarrollo se encarga del planeamiento, implementación y supervisión del plan "Horizonte 2000". Es una institución pública independiente, relacionada directamente con el Consejo de Ministros. No depende de la supervisión de ningún Ministerio. Está administrada por una

Junta de Directores de doce miembros. El Consejo incluye, además, funcionarios administrativos y numerosos expertos y consultores económicos y técnicos. 

  "Horizonte 2000"  tiene una tarea doble:

  1. Brindar al sector privado un ambiente económico y financiero que conduzca a la revitalización de sus actividades y a la reanudación de sus inversiones.

2. Consolidar la confianza pública en el Estado y el futuro del país.

Desde 1991, con la seguridad y la paz recuperadas, el Consejo, en coordinación con todos los ministerios, ha movilizado más de U$S 3 mil millones en financiamiento externo, en su mayoría de los países árabes, Europa y el Banco Mundial, y está cada vez más involucrado en supervisar, licitar e implementar proyectos prioritarios de reconstrucción y desarrollo en estructura básica, y en los sectores sociales y productivos.

Hasta ahora, se han concretado muchos proyectos, la mayoría en sectores tales como Energía, Salud, Educación, Agua y Residuos Cloacales, Telecomunicaciones, Transporte, Caminos y Rutas.

El Consejo no es el único organismo que trabaja en la reconstrucción y desarrollo del Líbano. El Ministerio de Personas Desplazadas tiene a su cargo ayudar al retorno de miles de personas en esas condiciones y reconstruir los pueblos y ciudades. Se han construido miles de viviendas y decenas de pueblos fueron reconstruidos totalmente.

La solución al problema de las personas desplazadas es considerada una prioridad nacional. Resuelve los sufrimientos humanos de cientos de miles de personas, y a la vez refuerza la unidad nacional y preserva los valores tradicionales libaneses, principalmente la coexistencia de muchos grupos confesionales diferentes.

El  Ministerio especial formó comisiones nacionales - más de 225 -  que recorrieron los pueblos afectados.   La reconciliación  avanzó rápidamente, gracias sobre todo a la fuerte confianza de los libaneses en el prójimo. Se pudo  superar el dolor del pasado debido a este profundo respeto existente en cada libanés hacia su vecino. Todos miramos hacia el futuro. La reconciliación culminó el año pasado con la histórica visita de Su Eminencia el Patriarca  Sfeir, la más alta jerarquía  eclesiástica de la Iglesia Maronita, a la región de Chouf, donde se cometieron las mayores atrocidades. El proceso continúa y esperamos que finalice el año que viene.

Después de conseguir la independencia en 1943, el Líbano creció hasta ser un país de servicios floreciente gracias a sus cualidades inherentes, su población educada y su sistema político y económico liberal. Beirut se convirtió en una ciudad sofisticada y cosmopolita, en especial su centro, que llegó a ser el centro regional para el comercio, los negocios, las finanzas y el turismo. Al comenzar las hostilidades en 1975, el crecimiento fue reemplazado por la destrucción extendida por todas partes.

Solidere se fundó dentro del marco de la Ley 117 de 1991, que regula las empresas inmobiliarias  del Líbano, con el fin de reconstruir las áreas dañadas por la guerra, según el Plan Maestro aprobado oficialmente.

El desarrollo del Distrito Central de Beirut  para convertirlo en el centro más refinado de Medio Oriente,  es una de las empresas más ambiciosas de reconstrucción urbana de post-guerra  de nuestro tiempo.  Basado en un Plan Maestro   que optimiza los atributos naturales de la ciudad  y extrae de su rico legado, el proyecto tiene por objeto crear un distrito moderno que se extienda sobre más de 1,8 millones  de m2 de tierra, un tercio  de la cual es ganado al mar, y ofrece una serie de instalaciones que totalizan un espacio cubierto de 4,69 millones de m2-.

La empresa comenzó con un capital inicial de U$S 1.170 millones,  con aportes de los tenedores de derechos de propiedad  del BCD (Distrito Central de Beirut)  y los aportes en efectivo de los inversores, en respuesta a  una oferta de U$S 650 millones.

SOLIDERE está estableciendo una base sólida para la prosperidad del Distrito Central de Beirut a través de un alto valor agregado, actividades de desarrollo y proyectos inmobiliarios competitivos, así como de su capacidad como propietaria y administradora de propiedades.

  LAS ETAPAS DE LA RECONSTRUCCIÓN.

El proceso de reconstrucción reconoce dos etapas:

Etapa 1:  comprende la ejecución de todas las obras de infraestructura en el tradicional Distrito Central de Beirut, con importantes avances en el tratamiento de la tierra, así como  los trabajos de recuperación de tierras al mar, incluyendo la marina occidental. Junto con la restauración del centro propiamente histórico, se ha extendido a la renovación de los edificios de oficinas de Starco y Lazarieh,  el emprendimiento de Saifi, Zokak El Blatt y la sección norte de Wadi Abou Jamil para convertirlos en zonas residenciales. Nuevos proyectos completados de Solidere comprenden la Casa de las Naciones Unidas, Saifi Village y el complejo de las embajadas.

Etapa 2:  finalizará los Souks de Beirut y los desarrollos residenciales en Wadi Abou Jamil, y se centrará en el corredor de Serail, el distrito de los hoteles y las áreas que rodean a la Plaza de los Mártires y la Plaza de las Naciones Unidas. También completará el tratamiento de la tierra, la infraestructura del área costera y su recuperación del mar, incluyendo la marina oriental. Finalmente, se inaugurarán desarrollos en los nuevos terrenos.

El Líbano es un país arraigado profundamente en los principios de la democracia, los derechos humanos, y la libre empresa. La Constitución garantiza la libertad democrática y económica para los libaneses.

A través de toda su historia, y aún en sus momentos más duros, nunca se apartó de su larga tradición de un sistema político democrático y un régimen de intercambio comercial abierto.

Las políticas de inversión del Líbano y un sistema económico de mercado han representado siempre la ventaja competitiva del país y cuentan  en el haber de su potencial económico. Por ello, el país ha podido desarrollar programas  multidimensionales de inversiones muy elevadas.  El Gobierno Libanés estableció asimismo una institución importante,  IDAL, con el fin de  facilitar y asistir a los inversores.

La autoridad par el Desarrollo de Inversiones del Líbano (IDAL) es el organismo de promoción de inversiones del gobierno libanés,  responsable de atraer capitales privados al Líbano y asistir a los inversores en el desarrollo e implementación de sus proyectos. IDAL es un ente público que opera en estrecha colaboración con todos los Ministerios y administraciones públicas relacionadas con él,  e informa  directamente al Primer Ministro.

Basada en la Ley de Promoción de Nuevas inversiones Nro. 360, de fecha 18/8/2001,(Desarrollo de Inversiones), las principales actividades de IDAL incluyen:

1. Promover una imagen internacional favorable del Líbano, y comercializar las oportunidades de inversión del país a través del desarrollo de un programa de información y de la organización de campañas promociónales, con el fin de atraer y estimular a los inversores libaneses de ultramar, árabes y extranjeros para que inviertan en el Líbano.

2.Identificar las oportunidades de inversión del sector público y privado en los distintos sectores de la economía libanesa.

3. Brindar un número de servicios generales y específicos a los inversores, que van desde la provisión de información (económica, comercial, industrial, legal, etc..) y el apoyo en la formación de la empresa, hasta la emisión de permisos y licencias requeridos por las autoridades libanesas a través de su Servicio "One-sop.-Shop" , para todos los proyectos de inversión.

4.Brindar incentivos a los inversores, al beneficiarlos con la Ley de Desarrollo de inversiones con respecto a la localización geográfica (Zonas A, B, C) del proyecto de inversión.

5.Preparar estudios, investigaciones, documentos, estadísticas y sugerencias en relación con el ambiente de inversión.

6. Asistir en el apoyo, promoción y marketing de los productos libaneses, en especial, los productos agrícolas y el material usado en el procesamiento de alimentos agrícolas en el Líbano.

  7.Participa en el capital de sociedades anónimas, trabajando en el sector de la información y/o tecnología de la información, o en el packing y/o recolección y/o producción y/o procesamiento de productos agrícolas, industriales, animales y otros.

8.Brindar incentivos financieros o participar en el capital de sociedades anónimas relacionadas con la administración organización de exposiciones y seminarios, dentro y fuera del Líbano, con respecto a la promoción de turismo, productos agrícolas y/o industriales, y elaborados de origen libanés, con el fin de comercializar y exportar los mismos, así como participar en la organización de cursos de entrenamiento para asistir a las empresas inversoras a desarrollar la producción para cumplir con los requisitos y necesidades de los mercados extranjeros, a fin de facilitar la exportación de productos libaneses.

9. Participar en el capital de las sociedades anónimas, para el establecimiento y administración de mecanismos de apoyo para promover las innovaciones en los campos de la tecnología y de la tecnología de la información.

                                                                                         

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