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Discurso pronunciado con
motivo del homenaje al Líbano en a Logia Ararat el 14/5/2008 |
Uno debe conocer el
Líbano muy bien para poder conocer la posición de los armenios
en él. El Líbano no es un país de emigración para los armenios
sino es, para la mayoría de ellos, la segunda patria que cobijó
a sus padres y sus abuelos cuando huyeron de sus hogares. Él es
el refugio al cual vinieron desabrigados, descalzos y
torturados. No venían con títulos universitarios, capitales o
proyectos sino vinieron pidiendo protección a su pueblo ante la
injusticia que habían padecido. El Líbano no sólo es el país que
les otorgó la nacionalidad o la identidad, además de la
oportunidad económica para desarrollarse y crecer, sino es el
estado que se convirtió en la madre patria que posee una
relación especial y diferenciada con el hombre y el pueblo
armenio. El Líbano fue la respuesta civilizada a la barbarie de
la matanza y del desplazamiento. Fue el refugio que calmó los
dolores y las heridas y otorgó la seguridad y la estabilidad
espiritual. Fue el hogar que le devolvió al noble pueblo
armenio, en aquella época, el sentimiento de la dignidad humana.
Más aún, sin gratificarse con esta actitud, el Líbano abrió, a
continuación, sus puertas a todos los que iban viniendo que se
convirtieron en integrantes de la familia dueña de casa. Les
otorgó un lugar libre y seguro para conservar sus acervos, su
lengua, su religión, sus recuerdos y sus deseos y los convocó
para que sean socios en la toma de decisiones convirtiéndolos en
parte indivisible del estado libanés, en su historia, su
presente y su futuro.

¿Qué fue lo que no los
otorgó el Líbano en aquel tiempo, cuando las leyes
internacionales estaban siendo violadas, los derechos humanos
eran meros sueños y el diálogo entre las civilizaciones se
llevaba a cabo a través de las armas y el poder de las armas?
Hablar hoy acerca de la igualdad y la protección de las culturas
originarias se ha convertido en convicciones humanas y en un
deber comprometedor establecido en la Carta de los Derechos del
Hombre y las distintas convenciones posteriores sobre los
derechos humanos emanadas de aquella Carta. Sin embargo, en la
década del veinte del siglo pasado, ¿dónde estaban aquellas
convenciones y dónde estaban los conceptos éticos?. El Líbano no
siente orgullo solamente por haber sido el solar de la defensa
de los armenios, y ellos son de las comunidades cristianas, sino
también por haber sido el refugio de protección de las distintas
minorías étnicas y religiosas en la región. Las comunidades
cristianas, en todas sus vertientes, orientales y occidentales,
han encontrado en el Líbano su refugio. También lo encontraron
en él las demás minorías islámicas, como asimismo los judíos y
los drusos. ¿Pueden creer que existe hoy en día en los países de
los emigrados asociaciones judías libanesas que insisten en su
pertenencia al Líbano? Yo les digo que vuestra relación con el
Líbano no debe ser menor a vuestra relación con Armenia.

No quiero hablar sobre
la historia de los armenios en el Líbano o sobre otros detalles.
Los historiadores señalan que esta historia data del año 301 de
la era cristiana cuando los armenios se convirtieron al
cristianismo. Me gustaría que lean el portal de la Embajada en
la red donde encontrarán un confortante artículo acerca de los
armenios en Líbano. Hace pocos días se publicó un libro con el
título “La iglesia Armenia y el crimen del genocidio de 1915”
escrito por un ciudadano druso, ni cristiano ni armenio. Este es
el ejemplo de la solidaridad y la interacción cultural en el
Líbano. La Iglesia Armenia consideró el libro como lo mejor que
se haya escrito hasta el momento acerca de este tema.
Personalmente creo que es importante que los hijos del pueblo
armenio que vinieron como inmigrantes desde el Líbano conozcan
lo que este país ha dado a sus padres y sus abuelos y sigue
dando a sus parientes presentes en el Líbano. Esta es una misión
noble que debe ser traducida en actitudes concretas.

Conozco la relación
existente entre las organizaciones armenias en la Argentina con
sus hermanos en el Líbano. Yo no me referiría a esta relación
sino a las relaciones con el Líbano que deben tener una estampa
particular. En Internet, ustedes pueden palpar la realidad de la
profunda presencia armenia en la sociedad libanesa. Existen
varias prominentes academias armenias en el Líbano, tal vez la
más importante entre ellas es la Universidad Haikazian que es
considerada una de las universidades más destacadas en Beirut y
es la única universidad armenia en la diáspora.
Todas las comunidades
armenias tienen sus instituciones activas en Beirut. La sede del
Patriarcado Católico Armenio está en Beirut, en Intilias, y
representa aproximadamente a medio millón de armenios en el
mundo.

En el Líbano está el
monumento que recuerda a las víctimas del año 1915 que está
situado en Bikfaia en una colina que narra la historia de los
armenios a todos los que visitan el Líbano. Este monumento fue
levantado para conmemorar el renacimiento de la nación armenia
en el año 1969 y se ha convertido en un santuario al cual
peregrinan los armenios todos los 24 de abril para recordar su
causa.
Existen además clubes
deportivos de mucha importancia tales como el Homentmen y el
Homenmen en el futbol y el Intranik en basquetbol.
La ciudadana libanesa
armenia Sylva Channessian fue elegida Miss Líbano el año 1973 y
llegó al certamen final de Miss Mundo.
Y quiero señalar además
que una pariente del famoso tenista argentino, el armenio
Nalbadian, es una conocida cantante libanesa.
El pueblo del Líbano
tampoco se demoró en anunciar su solidaridad con los armenios,
procediendo la Cámara de Diputados a aprobar el año 1997 una
resolución para conmemorar el 82° aniversario del genocidio. Sin
embargo, el Líbano que mantiene excelentes relaciones también
con Turquía, aspira a que se logre un acuerdo entre Armenia y
Turquía, más aún entre los dos pueblos, el armenio y el turco,
que sea satisfactorio para la justicia. El Líbano que conoce más
que otros el significado del dolor y la injusticia considera que
la justicia es un deber humano que no debe ser impedido por
consideraciones políticas.
Me ha complacido
recibir últimamente los textos de la correspondencia mantenida
entre los liderazgos armenio y turco con motivo del traspaso del
poder en Armenia. Desde mi posición de amigo de ustedes, y desde
mi posición como ciudadano cuyo país ha soportado una larga
guerra y aún sufre de las guerras y las crisis, más aún desde mi
posición como hombre que ama la libertad y la paz y que cree en
el diálogo y el amor, les digo que no debemos permitir que los
conflictos se conviertan en conflictos armados, pero también les
aseguro que no debemos permitir a nadie esquivar su
responsabilidad ni permitir que los intereses individuales,
nacionales o regionales sean un motivo para evadir la justicia y
la protección de los derechos humanos. Con absoluta sinceridad
les digo que la justicia requiere de una voluntad resistente, de
un aliento prolongado y de la perseverancia, como también de la
participación de los demás en la defensa de la justicia anhelada
también por ellos mismos para sus pueblos. La justicia es un
concepto único que no puede ser diferenciado según las
diferencias de religión, etnia o género y es el camino hacia la
verdadera paz.
Del Líbano aprendí
defender con coraje la lógica de la justicia en todas las
ocasiones. Y a partir de este mismo principio ansío vuestro
apoyo y el apoyo argentino e internacional a mi patria el
Líbano. Nosotros estamos sufriendo. Vuestros hermanos armenios
sufren como sufro yo. Estamos afligidos y nuestro país está
sometido, al igual que vuestra causa, a los intereses políticos
y particulares. Y yo digo que ya es tiempo que se detenga el uso
del Líbano como escenario de rendición de cuentas regionales e
internacionales. Ya es tiempo que este bello país recupere la
paz. La voluntad de vida de los libaneses ha asombrado a todo el
mundo. Nadie puede creer que una empresa de un país que vivió y
vive estas dramáticas circunstancias puede suscribir un contrato
para construir una ciudad de viviendas en otro país por una suma
cercana a 60 mil millones de dólares. Efectivamente esto es lo
que ha sucedido hace pocos días cuando la Empresa Solider
suscribió un contrato con el Emirato de Ajman en los Emiratos
Árabes Unidos.
El Líbano ha pagado un
precio muy elevado por los problemas de Medio Oriente. Todos los
estados vecinos prosperan, crecen y viven en una situación de
estabilidad excepto el Líbano que sigue inmerso desde décadas en
un mar de destrucción, conflictos y divergencias alimentadas por
los intereses regionales e internacionales.
El pueblo libanés es un
pueblo pacífico por naturaleza, ama la vida y detesta la
violencia. Empero, es débil realmente ante una particularidad
inherente a su fe, sus credos y su cultura basada en la
dignidad. Desde el exterior, algunos han aprovechado estos
elementos para incitar a los libaneses unos contra otros en
beneficio de intereses políticos.
El Líbano no quiere
tener problemas o conflictos con nadie. Queremos que se nos
reconozca nuestro derecho, como país libre, independiente y
soberano, a desarrollarse y prosperar, trabajando
simultáneamente al servicio de la paz justa, global y duradera
en la región.
Finalmente quiero
reiterar nuestro enorme aprecio hacia este importante gesto de
homenajear al Líbano, reafirmando al mismo tiempo el
agradecimiento del Líbano a los armenios porque ellos han
contribuido formidablemente a su desarrollo económico, social y
político.
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