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Siempre he dicho y reiterado que
el papel de la mujer en nuestra región no debe considerarse solamente en
base a la religión. Existe un error común entre los investigadores y
críticos que creen que el papel de la mujer deriva de fenómenos
religiosos, y de acuerdo con ello, asocian cada hecho negativo con el
mensaje de la religión. Esto es muy peligroso. Envía el mensaje
equivocado, que inflama la confrontación entre civilizaciones, en un
tiempo en el que estamos todos trabajando para fortalecer el dialogo entre
las distintas culturas. Esto es esencial para consolidar la paz y la
seguridad internacionales.
Al igual que otras religiones, El Corán, Libro Sagrado
del Islam, se ha expresado exhaustivamente sobre las conductas éticas,
morales y sociales. El diálogo entre culturas y civilizaciones distintas
tiene, en consecuencia, un motivo especial para lograr la comprensión
general de estos valores y conducta éticas, especialmente cuando la
comunidad internacional se ha embarcado en un extenso intercambio de ideas
para definir las relaciones humanas, no sólo a nivel internacional, sino
también a nivel nacional e incluso personal.
La comunidad internacional está introduciendo
parámetros y fenómenos comunes para la conducta ética y moral. El rol de
todas las religiones es, entonces, agrupar estos fenómenos comunes para
rectificar y dignificar estos parámetros.
Durante las discusiones que tuvieron lugar en las Naciones
Unidas, hemos visto un serio conflicto entre religiones y aspectos cívicos
de la conducta humana, incluyendo entre ellos lo concerniente al papel de
la mujer, la familia, los niños, etc.
Se presentaron aspectos cívicos por gobiernos de mucha
influencia como los Estados Unidos y otros países europeos. Ellos
afirmaron que la democracia y la libertad deben permitir que algunas
conductas como admitir la legalidad de ser una madre soltera o el
casamiento de parejas del mismo sexo, etc. Estamos, en consecuencia,
frente a una situación en la cual se pone en cuestión toda la conducta
social.
Presenté esta introducción para señalar el hecho de que
el papel de la mujer en las sociedades islámicas depende más del nivel de
desarrollo que de la versión escrita del Libro Sagrado. Esto es cierto
también para otros países, incluyendo al Líbano. El Líbano es considerado
en general un caso especial, un verdadero modelo por parte de distintos
investigadores, que estudian los distintos enfoques del Islam y de las
sociedades cristianas y otras, con respecto a ciertos temas, como el papel
de la mujer, a fin de poder descubrir si este papel parte de una base
cultural o religiosa.
Es evidente que el nivel de cultura y desarrollo
definen el papel de la mujer. El Líbano, como Uds. saben, es un modelo de
convivencia entre distintos grupos confesionales y religiosos. Es bien
conocido el hecho de que coexisten 18 grupos confesionales diferentes, los
cuales forman la cultura de la sociedad libanesa.
Debemos admitir que tenemos mucho por hacer para dar
mayor protagonismo a las mujeres en nuestra sociedad. Sin embargo,
consideramos que un mayor liderazgo de las mujeres, ya sea en el Líbano o
en cualquier otro país, debe encararse teniendo en cuenta los principios
que se adopten mediante el diálogo de todos los miembros de la comunidad
internacional. En este sentido, debemos dar crédito a los países
islámicos, que participaron en forma muy activa para dar forma a un
enfoque internacional sobre el tema.
Cabe mencionar que, durante las discusiones en las UN,
existió una colaboración muy estrecha entre los representantes de países
islámicos y los representantes del Vaticano y otros Estados católicos del
mundo, a fin de defender los valores comunes fomentados tanto por el Islam
como por el Cristianismo.
Es mi intención detenerme más en la parte ideológica
que en la técnica, porque creo que existe una tendencia a considerar las
conductas sociales en algunos países islámicos, ya sea en lo que respecta
a la mujer o a otros aspectos sociales, de una manera negativa, para
cuestionar realmente al Islam como religión.
Me preocupa sobremanera la fiebre anti-islámica que
subyace bajo ciertos enfoques teóricos y políticos sobre tales conductas
sociales. Es realmente positivo conocer más sobre los valores islámicos,
ero creo que deberíamos dejar este tema al diálogo entre los
representantes de mezquitas e iglesias y enfocar nuestras discusiones
públicas sobre políticas nacionales y estatales de cada país, con respecto
a estos temas sociales específicos. De este modo, podremos beneficiarnos
con la experiencia y fortalecer las relaciones entre dichas sociedades.
Necesitamos conocernos más entre nosotros. Nadie debe
creer que es mejor que el otro. Todos necesitamos trabajar en conjunto
para mejorar nuestras vidas. Es innecesario destacar que si nos tomamos de
la mano, no sólo las mujeres tendrán una mejor situación, sino que todos
habremos logrado un mundo más pacífico, más saludable y mejor.
El tiempo no me permite detenerme en temas técnicos
sobre la experiencia libanesa pero quisiera sugerir a todos los
interesados, que acerquen temas específicos sobre la mujer, como por
ejemplo, su papel durante guerras y conflictos, la violencia contra las
mujeres, el desempeño de las mujeres en el desarrollo económico, etc. Allí
podremos hablar en detalle sobre nuestras experiencias, con ejemplos
concretos de los enfoques actuales, tanto en los países islámicos como en
otros países. Me limitaré al enfoque ideológico pero les mostraré algunas
imágenes que demuestran en forma indudable el papel de la mujer en la
sociedad libanesa.
Ver una Historia de
mujeres y
Conferencia
pronunciada por Lic. Liliana Cazorla. |