CHARLA DEL EMBAJADOR HICHAM HAMDAN

“PROTOCOLO FAMILIAR EN EL LIBANO”.

MIERCOLES 2 DE NOVIEMBRE DE 2005, CLUB LIBANES,
PARA INAUGURAR CURSOS DE CEREMONIAL INTERNACIONAL
DE LA ACADEMIA BELGRANIANA.
 

El Líbano es un país multi-confesional. Tiene una estructura social única, ya que conviven dieciocho grupos confesionales diferentes, que forman un mosaico de culturas.

Cada grupo tiene sus propias normas de conducta, especialmente en cuanto a las relaciones familiares. Éstas se rigen, en gran medida, por distintas leyes designadas para cada grupo confesional por sus jefes espirituales. Puede sonar extraño, pero hasta hoy, los libaneses no aceptan establecer una ley civil unificada que rija las relaciones familiares.

Esto se debe a que el Líbano garantiza la libertad de cada grupo y el ejercicio de sus tradiciones y costumbres. Los líderes espirituales creen que cada grupo debe preservar sus creencias religiosas para asegurar su continuidad. Todos concuerdan en que las tradiciones y costumbres de cada uno de ellos no deben infringir las de los demás.

Sin embargo, a través de los años, los libaneses adoptaron una cultura abierta, basada en una combinación de las culturas sectoriales existentes y de otras foráneas. No olvidemos que somos un país abierto que recibe millones de turistas
por año, y que nos mezclamos diariamente con distintas sociedades del mundo, gracias a los millones de libaneses que emigraron y se instalaron en todas partes del planeta.

Somos también una sociedad abierta a los cambios, que adoptó las nuevas tecnologías y está muy involucrada con los asuntos internacionales de hoy.

Por todas estas razones, la sociedad libanesa se ha transformado en un modelo único, lo cual confirma que las distintas culturas y civilizaciones pueden, no sólo convivir, sino promover y construir un magnífico panorama cultural heterogéneo, basado en la combinación de todas ellas. En realidad, hoy en día existe una fuerte tendencia entre los libaneses de todos los grupos religiosos, que permitirá, a través del diálogo y dentro de la estructura constitucional democrática, adoptar una ley civil que se agregue a las leyes sectoriales ya existentes.

Esto permitirá que cada libanés pueda decidir lo que quiere para sí mismo. Déjenme darles un ejemplo para ilustrar esta idea: El matrimonio civil no es posible todavía en el Líbano. Se deben firmar contratos matrimoniales de acuerdo con los ritos religiosos. Bajo esta condición, no es posible el matrimonio entre personas de distintas creencias religiosas. Si se produce el caso, la pareja generalmente realiza el matrimonio en un tercer país, donde sí se acepta el matrimonio civil. Las autoridades libanesas reconocerán entonces tal contrato y lo asentarán en el Registro civil. La familia tiene entonces un status legal.

En tal situación, cada miembro de la pareja puede preservar su confesión, pero los hijos deben seguir la del padre. Podemos preguntarnos por qué el Líbano no establece una ley que reconozca el matrimonio civil en el país, dado que acepta los que se realizan en el exterior. La respuesta surgirá de un dialogo que ya está en proceso de desarrollo.

Según las leyes locales, todo ciudadano tiene derecho a ser inscripto en el Registro Civil. Cada familia tiene un número de legajo específico, donde se registran todas las actividades relacionadas con esa familia. Esto incluye nacimientos, casamientos, fallecimientos, divorcios, cambio de residencia, cambio de confesión o cambio de profesión.

Sin embargo, los cambios que no sean los indicados necesitan una decisión de un tribunal civil. Los cambios de nombre, títulos, apellido, fecha de nacimiento, estado civil, entre otros, necesitan una decisión del Tribunal. La profesión, confesión, religión y lugar de residencia pueden ser cambiados por procedimientos administrativos, basados en formalidades especiales que varían según las confesiones.

El Registro Civil del Líbano fue promulgado el 1ro de enero de 1925, pero se consolidó después de un censo realizado en 1932 (el único en su historia). Según una ley de 1951, es el padre, la madre, el médico, la partera o el tutor quien se encarga de registrar los nacimientos.En caso de mellizos, es necesario emitir una partida de nacimiento para cada uno de ellos. Ésta debe especificar quién es mayor y describirmarcas especiales en el cuerpo de los bebés, si las hubiera. Cada niño que nace fuera del matrimonio es considerado ilegítimo. Se lo registra y se le da la nacionalidad libanesa, siempre que sea registrado por un libanés que se haga cargo de él. El niño puede ser asentado en el registro del padre o de la madre si así lo convinieran o si así lo decidiera el Tribunal Civil.

Los niños abandonados son entregados al alcalde, quien labra un documento
describiendo todas las circunstancias y entrega el niño a una institución autorizada. Es ésta la que debe registrarlo. El niño es considerado libanés.

La adopción no está permitida en el Islam. Los cristianos la permiten, según ciertos procedimientos. Los niños adoptados se anotan entonces en el registro civil de la familia.

El matrimonio y el divorcio son registrados por el marido, o la esposa, y la autoridad religiosa competente.

La religión influye en la definición de la familia. Se la considera una unidad sagrada. Los libaneses reconocen sólo la familia natural, es decir, aquella formada por el esposo, la esposa, los hijos y también abuelos y nietos. No reconocemos como familia la formada por parejas del mismo sexo. Las relaciones homosexuales son consideradas ilegales, pero sabemos que existen. La gente demuestra cierta tolerancia sobre estos casos cuando se mantienen en secreto, pero no está dispuesta todavía a tolerar que sean abiertas y legales.Los lazos familiares son muy fuertes. En realidad, es el hombre el que debe proveer por la familia. Las mujeres se dedican más al rol de amas de casa y al cuidado de los hijos. Sin embargo, la religión no impide la evolución gradual de las relaciones humanas. Se acepta que las mujeres compartan el rol del hombre si lo desean. La carga económica y los términos de igualdad en los derechos civiles y políticos dieron impulso a tal evolución Las mujeres ocupan hoy un papel líder en todos los sectores de la vida, incluyendo el político, económico, cultural, educativo, social y deportivo, entre otros.

Algunos grupos confesionales del Islam permiten al hombre casarse hasta con cuatro esposas. Esto es así, siempre que él cumpla con la condición moral bien establecida en la religión, de no discriminar a ninguna de ellas. Sin embargo, esta costumbre está desapareciendo. La educación y el alto costo de vida han hecho que esta situación se volviera imposible de mantener.

Por el contrario, los jóvenes enfrentan una serie de desafíos para financiar el costo del matrimonio. Es la familia la que ayuda al hijo o a la hija para realizar el rito del matrimonio. Los padres consideran el casamiento de sus hijos una obligación familiar. Las bodas se consideran acontecimientos familiares de gran importancia. Pero esto no termina aquí. Los padres siguen al lado de sus hijos después de casados, y los ayudan a enfrentar las dificultades que les surgen.

Los hijos actúan a la recíproca, especialmente si tienen fortuna en la vida. Aportan entonces para mejorar la calidad de vida de sus padres. Los ancianos son muy respetados y su bienestar es cuestión de orgullo y dignidad para la familia.

Los ritos de las bodas varían según los grupos religiosos. Las celebraciones también difieren de una comunidad a otra. La gente rica celebra la boda en grandes hoteles, con mucho lujo. La gente de menores recursos lo hace en fiestas más modestas pero hermosas, donde son invitados todos los parientes y amigos.

En una aldea, son invitados todos sus habitantes, además de los parientes y amigos de afuera. Se sirven dulces y jugos. La familia organiza una gran cena e invita a representantes de todas las familias que viven en el pueblo. La gente se agrupa para recibir al novio y a sus invitados si son de otro pueblo. Si es del mismo lugar, todos los miembros de la familia que llevan su apellido son invitados a acompañarlo en su camino para traer a la novia. Son recibidos por la familia de la novia y sus invitados. Los religiosos caminan o se paran enfrente de los demás.
Cuando nace un niño, todos los parientes y amigos se acercan a felicitar a los padres. Generalmente traen regalos. La familia sirve dulces especiales durante cuarenta días. La abuela se sienta al lado de su hija y la ayuda a cuidar el bebé. No importa ya si el bebé es varón o nena, pero siempre se espera que sea varón porque lleva el apellido de la familia. Él representa su continuidad.

Los padres harán todo lo posible para satisfacer las necesidades de sus hijos. Pueden hasta llegar a vender su última propiedad para proveer para su educación.

Cuando alguien fallece en la familia, se informa a todos los parientes. Se unen a la familia y comienzan a preparar una lista de personas que deben ser informadas. El pueblo se une a la reunión. Todos procuran ayudar a la familia. Los jóvenes ofrecen su ayuda para distribuir la noticia del fallecimiento en la capital y otras localidades. Todos los parientes y miembros del pueblo que viven fuera de él también reciben la noticia.

Docenas de aldeas, especialmente de los alrededores, también reciben la noticia. El deceso se transmite por micrófono para que todo el mundo lo sepa y fija la hora y fecha del sepelio. Éste tiene lugar en un lugar sagrado, como una iglesia, mezquita, o en algún otro lugar donde se lleven a cabo oficios religiosos. El día del funeral, la familia y sus parientes más cercanos, y en algunos casos amigos y dignatarios permanecen juntos para recibir la condolencias. Se reciben coronas de flores. El cuerpo es enterrado en presencia de los miembros de la familia y otros. Los muertos generalmente son enterrados en un cementerio común, ya sea en tierra o en nichos de cemento colocados en las paredes.

No existe la cremación en el Líbano. Según los ritos islámicos, el muerto es enterrado con un féretro muy humilde. Esto debe hacerse en forma rápida. El Líbano resiste la idea de la autopsia, salvo si se trata de un crimen o en casos de disputa.

Las tumbas también difieren según la confesión. Generalmente, las familias cristianas de dinero tienen sepulturas muy decoradas.

Los miembros de la familia se reúnen durante las fiestas religiosas. Pero es cada vez más común ver musulmanes celebrar fiestas cristianas y viceversa. Se puede ver un árbol de Navidad en casi todos los hogares. El Año Nuevo cristiano es una ocasión especial, que celebran los habitantes de todas las religiones.

Esa noche se está convirtiendo en una ocasión tradicional nacional que la gente pasa en restaurantes o casas, a la espera de la medianoche,bailando, abrazándose y deseando a sus parientes y amigos buenos augurios para el Año Nuevo. El Año Nuevo Islámico se celebra también, pero en círculos cerrados y generalmente en mezquitas con oraciones e invocaciones a Dios.

La Navidad es una ocasión especial, en la cual las familias libanesas de distintos sectores intercambian presentes y regalos. Algunos prefieren celebrarlo en familia. Otros aprovechan la oportunidad para celebrar en un restaurant.

Al Fitr y Al Adha son eventos muy importantes para los musulmanes. Pero hemos visto que los cristianos se unen en la celebración. Eventos especiales tienen lugar durante el mes de Ramadán. Se organizan cenas en las mezquitas a favor de los pobres. Las familias también se reúnen cada atardecer. Durante treinta días, se sirven cenas especiales para obras de caridad y para organizaciones no gubernamentales que se ocupan del bienestar de los carenciados y de los miembros más vulnerables de la sociedad, como los huérfanos y los ancianos.
La primacía de la familia se manifiesta también en otros aspectos de la vida libanesa. Las relaciones sociales, políticas, financieras y personales son algunos ejemplos. En la esfera política, las familias compiten entre sí por poder y prestigio, y combinan fuerzas para apoyar a los miembros de la familia en su búsqueda de liderazgo.

En los negocios, los empleadores dan preferencia a sus parientes, y hermanos y primos suelen consolidar sus recursos al operar una empresa familiar.

Se espera que los miembros prósperos de una familia compartan con sus parientes menos favorecidos, una responsabilidad que a menudo corresponde a los que emigraron a otros países o a la ciudad y que ayudan a sus parientes de la aldea.

El status familiar determina el acceso de un individuo a la educación y a sus posibilidades de lograr prominencia y riqueza. Las familias ricas inscriben a sus hijos en universidades prestigiosas, mientras que las más humildes recurren a la escuela e instituciones de educación pública.

El Líbano tiene una de las poblaciones más educadas y térmicamente mejor preparadas del Medio Oriente, gracias a este vínculo familiar. En 2005, 88 % de los libaneses entre 18 años y más son alfabetos. La escuela primaria es obligatoria por cinco años. La concurrencia a las escuelas es casi universal en niños de escuela primaria.

Los libaneses valoran el individualismo, lo cual contribuye a su creatividad e inventiva. La lealtad a la familia y al honor son muy importantes. La familia procura asegurar la buena actitud de un individuo, con normas aceptadas de conducta, de modo que el honor familiar pueda mantenerse.

La sociedad en general considera a la virginidad de las chicas un símbolo de honor. Es cierto que la sociedad libanesa es abierta y moderna. Las escuelas y universidades, por ejemplo, son mixtas. Sin embargo, no se estimulan las relaciones sexuales antes del matrimonio. Los jóvenes tienden voluntariamente a seguir este fenómeno, como un gesto de respeto hacia su familia. La lealtad hacia la familia es prioritaria en la sociedad libanesa. En un estudio realizado por un equipo de sociólogos de la Universidad Americana de Beirut, la lealtad hacia la familia prevaleció sobre la adherencia a un partido político.

Las familias cristianas tienden a ser menos numerosas que las musulmanas. Las dificultades económicas, sin embargo, han obligado a muchas familias a recurrir al control de la natalidad, de modo que el tamaño de una familia promedio ha disminuido notablemente.

El divorcio no es aceptado por católicos ni maronitas. Otras creencias aceptan el divorcio. Es éste un tema que se rige por ritos religiosos. Para los drusos, una vez
que la pareja se ha divorciado, sus miembros no pueden volver a casarse. Para los musulmanes, las mujeres deben casarse con otro hombre y divorciarse de él para poder volver a casarse con su primer marido. Los tribunales religiosos disponen la custodia de los hijos y el pago de dotes atrasadas o alimentos para los hijos.

La herencia es también considerada un factor importante en los vínculos familiares. Si bien el testamento de un difunto es el factor prominente para dividir sus bienes
entre los herederos, algunos grupos hacen arreglos obligatorios fuera del testamento. Es una práctica común entre todos los grupos religiosos, que los padres elijan a los varones como herederos principales porque llevan el nombre de la familia.

Esta tendencia está en disminución y las mujeres están adquiriendo mayor participación. Es necesario mencionar, sin embargo, que los padres aseguran en sus testamentos que las mujeres de la familia continúen teniendo un lugar para vivir y suficientes ingresos para afrontar sus necesidades.

Los lazos familiares fueron cruciales para que los libaneses pudieran superar la guerra devastadora que sufrió el país entre 1975 y 1990. Durante la guerra,
ciertos de miles de personas fueron desplazadas, y buscaron refugio con otros miembros de la familia u otros parientes que vivían en lugares seguros.

Es esta relación la que mantiene a los inmigrantes en contacto con la Madre Patria. Hemos visto que aquellos que establecieron sus familias en el exterior, no retornaron al Líbano, mientras que quienes dejaron allí sus familias, si lo hicieron.

No es fácil predecir cómo será en el futuro, pero es muy evidente que la globalización tendrá su impacto. Muchas de las tradiciones y conductas que marcan las relaciones familiares van a cambiar. Me duele decir que podemos perder algunas de nuestras hermosas tradiciones familiares. Podremos ganar más libertades individuales, más independencia, pero estaremos más solos y perderemos la mano que nos palmea el hombro durante los tiempos difíciles para compartir nuestras penas.
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Como cierre de esta charla, que espero les haya resultado interesante y que haya arrojado luz sobre un tema que pocos conocen, permítanme recalcar que, más allá de los cambios, grandes y pequeños que trae consigo el paso de los siglos, queda el espíritu de una nación que, como dijo alguien, es “pequeña en el espacio y grande en el tiempo”. Ese espíritu se perpetúa y se renueva constantemente, para asombro y admiración del mundo.  

  

   

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