|
El Líbano es un país multi-confesional. Tiene una
estructura social única, ya que conviven dieciocho grupos confesionales
diferentes, que forman un mosaico de culturas.
Cada grupo tiene sus propias normas de conducta, especialmente en cuanto
a las relaciones familiares. Éstas se rigen, en gran medida, por
distintas leyes designadas para cada grupo confesional por sus jefes
espirituales. Puede sonar extraño, pero hasta hoy, los libaneses no
aceptan establecer una ley civil unificada que rija las relaciones
familiares.
Esto se debe a que el Líbano garantiza la libertad de
cada grupo y el ejercicio de sus tradiciones y costumbres. Los líderes
espirituales creen que cada grupo debe preservar sus creencias
religiosas para asegurar su continuidad. Todos concuerdan en que las
tradiciones y costumbres de cada uno de ellos no deben infringir las de
los demás.
Sin embargo, a través de los años, los libaneses adoptaron una cultura
abierta, basada en una combinación de las culturas sectoriales
existentes y de otras foráneas. No olvidemos que somos un país abierto
que recibe millones de turistas
por año, y que nos mezclamos diariamente con distintas sociedades del
mundo, gracias a los millones de libaneses que emigraron y se instalaron
en todas partes del planeta.
Somos también una sociedad abierta a los cambios, que
adoptó las nuevas tecnologías y está muy involucrada con los asuntos
internacionales de hoy.
Por todas estas razones, la sociedad libanesa se ha transformado en un
modelo único, lo cual confirma que las distintas culturas y
civilizaciones pueden, no sólo convivir, sino promover y construir un
magnífico panorama cultural heterogéneo, basado en la combinación de
todas ellas. En realidad, hoy en día existe una fuerte tendencia entre
los libaneses de todos los grupos religiosos, que permitirá, a través
del diálogo y dentro de la estructura constitucional democrática,
adoptar una ley civil que se agregue a las leyes sectoriales ya
existentes.
Esto permitirá que cada libanés pueda decidir lo que quiere para sí
mismo. Déjenme darles un ejemplo para ilustrar esta idea: El matrimonio
civil no es posible todavía en el Líbano. Se deben firmar contratos
matrimoniales de acuerdo con los ritos religiosos. Bajo esta condición,
no es posible el matrimonio entre personas de distintas creencias
religiosas. Si se produce el caso, la pareja generalmente realiza el
matrimonio en un tercer país, donde sí se acepta el matrimonio civil.
Las autoridades libanesas reconocerán entonces tal contrato y lo
asentarán en el Registro civil. La familia tiene entonces un status
legal.
En tal situación, cada miembro de la pareja puede preservar su
confesión, pero los hijos deben seguir la del padre. Podemos
preguntarnos por qué el Líbano no establece una ley que reconozca el
matrimonio civil en el país, dado que acepta los que se realizan en el
exterior. La respuesta surgirá de un dialogo que ya está en proceso de
desarrollo.
Según las leyes locales, todo ciudadano tiene derecho a ser inscripto en
el Registro Civil. Cada familia tiene un número de legajo específico,
donde se registran todas las actividades relacionadas con esa familia.
Esto incluye nacimientos, casamientos, fallecimientos, divorcios, cambio
de residencia, cambio de confesión o cambio de profesión.
Sin embargo, los cambios que no sean los indicados necesitan una
decisión de un tribunal civil. Los cambios de nombre, títulos, apellido,
fecha de nacimiento, estado civil, entre otros, necesitan una decisión
del Tribunal. La profesión, confesión, religión y lugar de residencia
pueden ser cambiados por procedimientos administrativos, basados en
formalidades especiales que varían según las confesiones.
El Registro Civil del Líbano fue promulgado el 1ro de enero de 1925,
pero se consolidó después de un censo realizado en 1932 (el único en su
historia). Según una ley de 1951, es el padre, la madre, el médico, la
partera o el tutor quien se encarga de registrar los nacimientos.En caso
de mellizos, es necesario emitir una partida de nacimiento para cada uno
de ellos. Ésta debe especificar quién es mayor y describirmarcas
especiales en el cuerpo de los bebés, si las hubiera. Cada niño que nace
fuera del matrimonio es considerado ilegítimo. Se lo registra y se le da
la nacionalidad libanesa, siempre que sea registrado por un libanés que
se haga cargo de él. El niño puede ser asentado en el registro del padre
o de la madre si así lo convinieran o si así lo decidiera el Tribunal
Civil.
Los niños abandonados son entregados al alcalde, quien labra un
documento
describiendo todas las circunstancias y entrega el niño a una
institución autorizada. Es ésta la que debe registrarlo. El niño es
considerado libanés.
La adopción no está permitida en el Islam. Los cristianos la permiten,
según ciertos procedimientos. Los niños adoptados se anotan entonces en
el registro civil de la familia.
El matrimonio y el divorcio son registrados por el marido, o la esposa,
y la autoridad religiosa competente.
La religión influye en la definición de la familia. Se la considera una
unidad sagrada. Los libaneses reconocen sólo la familia natural, es
decir, aquella formada por el esposo, la esposa, los hijos y también
abuelos y nietos. No reconocemos como familia la formada por parejas del
mismo sexo. Las relaciones homosexuales son consideradas ilegales, pero
sabemos que existen. La gente demuestra cierta tolerancia sobre estos
casos cuando se mantienen en secreto, pero no está dispuesta todavía a
tolerar que sean abiertas y legales.Los lazos familiares son muy
fuertes. En realidad, es el hombre el que debe proveer por la familia.
Las mujeres se dedican más al rol de amas de casa y al cuidado de los
hijos. Sin embargo, la religión no impide la evolución gradual de las
relaciones humanas. Se acepta que las mujeres compartan el rol del
hombre si lo desean. La carga económica y los términos de igualdad en
los derechos civiles y políticos dieron impulso a tal evolución Las
mujeres ocupan hoy un papel líder en todos los sectores de la vida,
incluyendo el político, económico, cultural, educativo, social y
deportivo, entre otros.
Algunos grupos confesionales del Islam permiten al hombre casarse hasta
con cuatro esposas. Esto es así, siempre que él cumpla con la condición
moral bien establecida en la religión, de no discriminar a ninguna de
ellas. Sin embargo, esta costumbre está desapareciendo. La educación y
el alto costo de vida han hecho que esta situación se volviera imposible
de mantener.
Por el contrario, los jóvenes enfrentan una serie de desafíos para
financiar el costo del matrimonio. Es la familia la que ayuda al hijo o
a la hija para realizar el rito del matrimonio. Los padres consideran el
casamiento de sus hijos una obligación familiar. Las bodas se consideran
acontecimientos familiares de gran importancia. Pero esto no termina
aquí. Los padres siguen al lado de sus hijos después de casados, y los
ayudan a enfrentar las dificultades que les surgen.
Los hijos actúan a la recíproca, especialmente si tienen fortuna en la
vida. Aportan entonces para mejorar la calidad de vida de sus padres.
Los ancianos son muy respetados y su bienestar es cuestión de orgullo y
dignidad para la familia.
Los ritos de las bodas varían según los grupos religiosos. Las
celebraciones también difieren de una comunidad a otra. La gente rica
celebra la boda en grandes hoteles, con mucho lujo. La gente de menores
recursos lo hace en fiestas más modestas pero hermosas, donde son
invitados todos los parientes y amigos.
En una aldea, son invitados todos sus habitantes, además de los
parientes y amigos de afuera. Se sirven dulces y jugos. La familia
organiza una gran cena e invita a representantes de todas las familias
que viven en el pueblo. La gente se agrupa para recibir al novio y a sus
invitados si son de otro pueblo. Si es del mismo lugar, todos los
miembros de la familia que llevan su apellido son invitados a
acompañarlo en su camino para traer a la novia. Son recibidos por la
familia de la novia y sus invitados. Los religiosos caminan o se paran
enfrente de los demás.
Cuando nace un niño, todos los parientes y amigos se acercan a felicitar
a los padres. Generalmente traen regalos. La familia sirve dulces
especiales durante cuarenta días. La abuela se sienta al lado de su hija
y la ayuda a cuidar el bebé. No importa ya si el bebé es varón o nena,
pero siempre se espera que sea varón porque lleva el apellido de la
familia. Él representa su continuidad.
Los padres harán todo lo posible para satisfacer las necesidades de sus
hijos. Pueden hasta llegar a vender su última propiedad para proveer
para su educación.
Cuando alguien fallece en la familia, se informa a todos los parientes.
Se unen a la familia y comienzan a preparar una lista de personas que
deben ser informadas. El pueblo se une a la reunión. Todos procuran
ayudar a la familia. Los jóvenes ofrecen su ayuda para distribuir la
noticia del fallecimiento en la capital y otras localidades. Todos los
parientes y miembros del pueblo que viven fuera de él también reciben la
noticia.
Docenas de aldeas, especialmente de los alrededores, también reciben la
noticia. El deceso se transmite por micrófono para que todo el mundo lo
sepa y fija la hora y fecha del sepelio. Éste tiene lugar en un lugar
sagrado, como una iglesia, mezquita, o en algún otro lugar donde se
lleven a cabo oficios religiosos. El día del funeral, la familia y sus
parientes más cercanos, y en algunos casos amigos y dignatarios
permanecen juntos para recibir la condolencias. Se reciben coronas de
flores. El cuerpo es enterrado en presencia de los miembros de la
familia y otros. Los muertos generalmente son enterrados en un
cementerio común, ya sea en tierra o en nichos de cemento colocados en
las paredes.
No existe la cremación en el Líbano. Según los ritos islámicos, el
muerto es enterrado con un féretro muy humilde. Esto debe hacerse en
forma rápida. El Líbano resiste la idea de la autopsia, salvo si se
trata de un crimen o en casos de disputa.
Las tumbas también difieren según la confesión. Generalmente, las
familias cristianas de dinero tienen sepulturas muy decoradas.
Los miembros de la familia se reúnen durante las fiestas religiosas.
Pero es cada vez más común ver musulmanes celebrar fiestas cristianas y
viceversa. Se puede ver un árbol de Navidad en casi todos los hogares.
El Año Nuevo cristiano es una ocasión especial, que celebran los
habitantes de todas las religiones.
Esa noche se está convirtiendo en una ocasión tradicional nacional que
la gente pasa en restaurantes o casas, a la espera de la
medianoche,bailando, abrazándose y deseando a sus parientes y amigos
buenos augurios para el Año Nuevo. El Año Nuevo Islámico se celebra
también, pero en círculos cerrados y generalmente en mezquitas con
oraciones e invocaciones a Dios.
La Navidad es una ocasión especial, en la cual las familias libanesas de
distintos sectores intercambian presentes y regalos. Algunos prefieren
celebrarlo en familia. Otros aprovechan la oportunidad para celebrar en
un restaurant.
Al Fitr y Al Adha son eventos muy importantes para los musulmanes. Pero
hemos visto que los cristianos se unen en la celebración. Eventos
especiales tienen lugar durante el mes de Ramadán. Se organizan cenas en
las mezquitas a favor de los pobres. Las familias también se reúnen cada
atardecer. Durante treinta días, se sirven cenas especiales para obras
de caridad y para organizaciones no gubernamentales que se ocupan del
bienestar de los carenciados y de los miembros más vulnerables de la
sociedad, como los huérfanos y los ancianos.
La primacía de la familia se manifiesta también en otros aspectos de la
vida libanesa. Las relaciones sociales, políticas, financieras y
personales son algunos ejemplos. En la esfera política, las familias
compiten entre sí por poder y prestigio, y combinan fuerzas para apoyar
a los miembros de la familia en su búsqueda de liderazgo.
En los negocios, los empleadores dan preferencia a sus parientes, y
hermanos y primos suelen consolidar sus recursos al operar una empresa
familiar.
Se espera que los miembros prósperos de una familia compartan con sus
parientes menos favorecidos, una responsabilidad que a menudo
corresponde a los que emigraron a otros países o a la ciudad y que
ayudan a sus parientes de la aldea.
El status familiar determina el acceso de un individuo a la educación y
a sus posibilidades de lograr prominencia y riqueza. Las familias ricas
inscriben a sus hijos en universidades prestigiosas, mientras que las
más humildes recurren a la escuela e instituciones de educación pública.
El Líbano tiene una de las poblaciones más educadas y térmicamente mejor
preparadas del Medio Oriente, gracias a este vínculo familiar. En 2005,
88 % de los libaneses entre 18 años y más son alfabetos. La escuela
primaria es obligatoria por cinco años. La concurrencia a las escuelas
es casi universal en niños de escuela primaria.
Los libaneses valoran el individualismo, lo cual contribuye a su
creatividad e inventiva. La lealtad a la familia y al honor son muy
importantes. La familia procura asegurar la buena actitud de un
individuo, con normas aceptadas de conducta, de modo que el honor
familiar pueda mantenerse.
La sociedad en general considera a la virginidad de las chicas un
símbolo de honor. Es cierto que la sociedad libanesa es abierta y
moderna. Las escuelas y universidades, por ejemplo, son mixtas. Sin
embargo, no se estimulan las relaciones sexuales antes del matrimonio.
Los jóvenes tienden voluntariamente a seguir este fenómeno, como un
gesto de respeto hacia su familia. La lealtad hacia la familia es
prioritaria en la sociedad libanesa. En un estudio realizado por un
equipo de sociólogos de la Universidad Americana de Beirut, la lealtad
hacia la familia prevaleció sobre la adherencia a un partido político.
Las familias cristianas tienden a ser menos numerosas que las
musulmanas. Las dificultades económicas, sin embargo, han obligado a
muchas familias a recurrir al control de la natalidad, de modo que el
tamaño de una familia promedio ha disminuido notablemente.
El divorcio no es aceptado por católicos ni maronitas. Otras creencias
aceptan el divorcio. Es éste un tema que se rige por ritos religiosos.
Para los drusos, una vez
que la pareja se ha divorciado, sus miembros no pueden volver a casarse.
Para los musulmanes, las mujeres deben casarse con otro hombre y
divorciarse de él para poder volver a casarse con su primer marido. Los
tribunales religiosos disponen la custodia de los hijos y el pago de
dotes atrasadas o alimentos para los hijos.
La herencia es también considerada un factor importante en los vínculos
familiares. Si bien el testamento de un difunto es el factor prominente
para dividir sus bienes
entre los herederos, algunos grupos hacen arreglos obligatorios fuera
del testamento. Es una práctica común entre todos los grupos religiosos,
que los padres elijan a los varones como herederos principales porque
llevan el nombre de la familia.
Esta tendencia está en disminución y las mujeres están adquiriendo mayor
participación. Es necesario mencionar, sin embargo, que los padres
aseguran en sus testamentos que las mujeres de la familia continúen
teniendo un lugar para vivir y suficientes ingresos para afrontar sus
necesidades.
Los lazos familiares fueron cruciales para que los libaneses pudieran
superar la guerra devastadora que sufrió el país entre 1975 y 1990.
Durante la guerra,
ciertos de miles de personas fueron desplazadas, y buscaron refugio con
otros miembros de la familia u otros parientes que vivían en lugares
seguros.
Es esta relación la que mantiene a los inmigrantes en contacto con la
Madre Patria. Hemos visto que aquellos que establecieron sus familias en
el exterior, no retornaron al Líbano, mientras que quienes dejaron allí
sus familias, si lo hicieron.
No es fácil predecir cómo será en el futuro, pero es muy evidente que la
globalización tendrá su impacto. Muchas de las tradiciones y conductas
que marcan las relaciones familiares van a cambiar. Me duele decir que
podemos perder algunas de nuestras hermosas tradiciones familiares.
Podremos ganar más libertades individuales, más independencia, pero
estaremos más solos y perderemos la mano que nos palmea el hombro
durante los tiempos difíciles para compartir nuestras penas.
- - - - - -
Como cierre de esta charla, que espero les haya resultado interesante y
que haya arrojado luz sobre un tema que pocos conocen, permítanme
recalcar que, más allá de los cambios, grandes y pequeños que trae
consigo el paso de los siglos, queda el espíritu de una nación que, como
dijo alguien, es “pequeña en el espacio y grande en el tiempo”. Ese
espíritu se perpetúa y se renueva constantemente, para asombro y
admiración del mundo.
* * * * * * * * * * * * *
|