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El arte caligráfico árabe y su aspecto estético trascendente

El arte caligráfico árabe y su aspecto estético trascendente

Palabras preliminares

Su estética y trascendencia están dadas, en primer lugar, por la plasticidad de las formas en las cuales la estética de la simplicidad –un punto y una línea dando origen a todas las letras– se constituye en el basamento de la estructura gráfica. Dicha estética da pie a la trascendencia la cual se manifiesta en la esencia del mensaje, que desafía así, al fenómeno más rígido de esta dimensión: el tiempo. Sin estética gráfica no habría mensaje y sin mensaje no habría trascendencia. Es un camino que se dirige de lo más denso a lo más sutil. Son tres pasos iguales vibracionales, imprescindibles y complementarios que cierran un triángulo de energía creativa.

Esa línea y ese punto pueden estirarse para, estética y plásticamente, ocupar un espacio que de no llenarse podría llegar a perturbar el equilibrio de la obra. 

El tiempo y el espacio, - lo uno no existe sin lo otro, - y es en el transcurrir del tiempo en el espacio que se produce el deterioro, la intrascendencia. Qué decir entonces de una escritura que hace el camino inverso al cual estamos acostumbrados porque se dirige de la pluralidad a la unidad, de lo múltiple a la esencia, de la fragmentación al origen. De la intrascendencia a la trascendencia. No nos recuerda quizá, que la búsqueda de nosotros mismos está dada cuando encontramos nuestra razón de ser en nuestra esencia, por prescindencia de todo lo superfluo? No es quizá, un recordatorio de que el viaje más largo está dentro de uno mismo porque nos dirigimos desde nosotros mismos hacia nosotros mismos, recorriendo un mundo desconocido en un viaje sin retorno y sin punto final de destino. No está dado –como dicen los que saben- que el hecho de comprendernos a nosotros mismos y ver nuestro interior es ver y luego comprender un cosmos?

Como dijera el exquisito Maestro Sufí Rumi[1] en su obra cumbre “El Mathnavi”

“…El Mundo Oculto tiene nubes y lluvia, de un tipo distinto... que sólo se hace evidente para los exquisitos, los que no se engañan con la aparente totalidad del mundo ordinario…”

Qué decir, entonces, de una escritura que para quien sabe leerla en su faz filosófica, permite crecer como seres espirituales en contacto permanente con sistemas sutiles de comprensión.

Los seres humanos somos similares a cálamos que escribimos cósmicamente la historia del hombre a través del accionar en el tiempo y el espacio que nos toca vivir. Es por eso que de la oscuridad del mundo denso y fragmentado, nuestro “escribir”, tal como un cálamo transmutador, debe producir luz en la síntesis de un trazo, una acción, una palabra, una esperanza, un servicio al prójimo, los cuales son todos trazos de un arabesco cósmico de energías coincidentes…

Maravillosa escritura! apagas la sed de los sedientos del saber, eres el descanso de los fatigados en el desafío de un vivir en conciencia que justifique nuestro paso por esta dimensión, eres en fin, prefacio y conclusión de nuestra historia, tanto personal como colectiva.

En el Nombre de Dios, el más Clemente, el más Misericordioso

La caligrafia árabe expresada como motivo iconográfico y decorativo, marca una característica de lo que se ha dado en llamar arte islámico, lo cual no designa el arte particular de una religión, sino al medio cultural cuya clase dirigente y mayoría de población profesaba el Islam[2].

A los efectos de erradicar definitivamente la idolatría del pueblo árabe, la nueva religión establece la prohibición de la adoración de representaciones figurativas y es así como la caligrafia resuelve, de alguna manera, la tensión existente entre representación antropomórfica y abstracción, ofreciendo en los lugares santos un substituto a la decoración figurativa.

Al tener que expresar la palabra divina, la caligrafia comienza tempranamente a transformarse en un medio gráfico de incomparable plasticidad y belleza, al mismo tiempo que impacta el alma del creyente por la calidad del mensaje.

Estudios realizados determinan que la escritura árabe existía antes del Islam. Sus dos formas primarias son: una ligera y cursiva la cual da origen al estilo llamado "neskhi"; la otra angulosa, hierática, la cual será llamada mas tarde “kufica”. Los primeros árabes aprendieron la escritura cursiva del pueblo “nabateo”, en la región de Houran en Siria.

El estilo kufico se origina de la escritura siríaca. Los árabes preislámicos llamaban a esta escritura "hiri", según el nombre de su ciudad, Hira, en Mesopotamia. Muy pronto los musulmanes construyeron la ciudad de Kufa y a partir de ese momento la escritura se llamo "kufi". 

Quiero puntualizar un detalle que se relaciona con el idioma castellano y que sin embargo es poco conocido, se trata de la escritura árabe "aljamiada", (del árabe al-ayamiyya cuyo traducción es "la lengua extranjera", siendo este el nombre que daban los árabes de la península ibérica a la lengua castellana). Dicho "aljamiado" estaba constituido por la grafía árabe con leves variantes y por medio de la cual podía escribirse nuestra lengua. Dichas variantes debían considerar la inclusión de la consonante "p" y las vocales "e" y "o", las cuales son irrepresentables en la grafía, dado que no existen como sonidos propios del idioma árabe.

Existe una palabra en árabe que explica la totalidad de los actos humanos, esa palabra es "niat", intención. Observando los trabajos de los grandes calígrafos se comprende cabalmente su maestría a través de su intencionalidad. Plasmando en sus trabajos el sentido estético, la minuciosidad, armonizando pequeños detalles, armonizaban la totalidad del trabajo.

Se llegó a la realización de formas geométricas que, para el no conocedor, no pasan de ser armoniosos diseños, sin que pueda advertirse que detrás de los mismos se transmite un mensaje escrito.

El imperio otomano, muy grandemente influenciado por la escritura y la cultura arábiga, se caracterizó por dar a las artes un impulso notable, especialmente en lo que al arte caligráfico se refiere. Allí se formaron escuelas de maestros bajo la protección del soberano y su punto máximo de inflexión fue alcanzado por la caligrafía durante el reinado del sultán Solimán llamado "el magnífico", y también "al-qanun" (el legislador) quien no fue solamente un gran soberano de dicho imperio, sino también joyero y poeta –escribía bajo el seudónimo de Muhibbi.

El espíritu del trabajo se basaba en la desinteresada cooperación entre los maestros calígrafos, los que en su gran mayoría pertenecían a escuelas sufíes.

Era condición general preparar sus propios elementos de trabajo. Esos maestros eran expertos en la preparación de las tintas, algunas de cuyas formulas se perdieron, mientras que otras subsistieron hasta los tiempos actuales. También preparaban sus cálamos (cañas de escritura). Era entre ellos premisa fundamental la interacción mutua; intercambiaban sus técnicas sin que por ello ninguno de los maestros perdiera su estilo. Subordinaban la apetencia humana de voracidad personal a un logro mayor, por eso los trabajos se hacían con un vuelo muy alto y una gran exquisitez.

 Los medios de inspiración partían de la fe, de un sencillo contacto con la vida y de una gran armonía interior.

Turquía descolló en forma notable en este aspecto, pues tuvo en la época del imperio otomano la escuela de maestros calígrafos más importante que se tenga memoria.

Los mismos, a quienes admiro no sólo con mis ojos sino también con mi corazón, jamás tenían prisa ni eran apurados por personas o circunstancias, sin embargo pudieron, algunos de ellos, copiar a mano e iluminar las paginas de doscientos Coranes, teniendo en cuenta que cada uno de ellos está compuesto por 114 capítulos -en árabe Surah- con una totalidad 6236 versículos -en árabe Ayat-, palabra que hispanizada se transformó en aleya.

Buscar en el alfabeto árabe inspiración plástica es adentrarse en un mundo inacabable de formas y de insólita belleza. Es percibir el sentido de la unidad precisamente a través de la multiplicidad de formas. Ese alfabeto revela, por percepción directa, la magnificencia del pensamiento del mundo árabe, que regaló a la humanidad, caligrafía, arquitectura, poesía, literatura, filosofía, orfebrería, matemáticas, medicina, etc. entre tantas otras manifestaciones de un espíritu colectivo creador.

Desearía cerrar esta brevísima información con una personal reflexión en relación a la tarea del calígrafo. La misma, sin duda, parte del corazón del artista estando intencionalmente encaminada hacia los corazones de aquellos que perciben la obra más allá del sentido visual, diseñada con el fin de expresar con la falible humanidad, la palabra de la unidad que congrega a todos los hombres y mujeres de corazones consubstanciados con el sentido de pertenencia al cosmos. Cuando dirigimos la vista a esa minúscula porción de ese cielo que nos es dable ver, comprendemos, -desde nuestra pequeñez y su relación con la grandeza de lo que vemos-, nuestra real estatura. Por la visión de ese cielo con luminosas e infinitas estrellas y líneas, semejantes a una escritura podrán leer en él, los hombres y mujeres de corazón inspirado, “aquellos a quienes en el pecho les duele y perfuma la rosa del arte”, la clave de su origen y su destino.

Veremos a continuación unos pocos ejemplos gráficos sobre el tema que nos ocupa.

Los diseños de la columna A son de mi personal autoría, los de la B pertenecen a otros calígrafos cuyos nombres se consignan.

A

B

Allah

Letra Cúfica

EL

Letras: (ha y uau) en espejo

HUa

Autor desconocido

 

 

Allahu Akbar

Dios es más grande

Letra cúfica

 

Cap. 112 Sagrado Qur’an

Por el gran Maestro Ahmad Qarahisari fall. 1555

Imperio Otomano - Letra cúfica recta

 

Diseño para un sello

para el nombre masculino

Muhammad Al-Barakat

Sagrado Qur’an - Sura 01 – Al Fatihat, Vers. 01,02,03,04,05

Autor desconocido

Estilo decorativo

Composición con las letras

Alif – ba – mim

Formando un barco

En el nombre de Dios el más Clemente el más Misericordioso.

Estilo Nastaliq, originario de Persia

Autor Desconocido

 

En el barco puede leerse

En el nombre de Dios el más Clemente el más Misericordioso

En el nombre de Dios el más Clemente el más Misericordioso.

Letra estilo cúfico floreado

Autor desconocido

 

“Querer es exigir.

Amar es entregarse.

Amar es acompañar activamente el crecimiento del otro”.

Bien, hemos llegado al final.

Sólo me queda agradecer profundamente vuestra presencia en el día de hoy.

Ricardo Panizza

Museo Roca, Lunes 30 de Junio de 2008

 

Av. del Libertador 2354 - Capital federal- Tel: 4802 4492/0466 Fax: 4802 0929

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