El arte caligráfico árabe y su aspecto estético
trascendente
Palabras preliminares
Su estética y trascendencia están dadas, en primer
lugar, por la plasticidad de las formas en las cuales la
estética de la simplicidad –un punto y una línea dando
origen a todas las letras– se constituye en el basamento
de la estructura gráfica. Dicha estética da pie a la
trascendencia la cual se manifiesta en la esencia del
mensaje, que desafía así, al fenómeno más rígido de esta
dimensión: el tiempo. Sin estética gráfica no habría
mensaje y sin mensaje no habría trascendencia. Es un
camino que se dirige de lo más denso a lo más sutil. Son
tres pasos iguales vibracionales, imprescindibles y
complementarios que cierran un triángulo de energía
creativa.
Esa línea y ese punto pueden estirarse para, estética y
plásticamente, ocupar un espacio que de no llenarse
podría llegar a perturbar el equilibrio de la obra.
El tiempo y el espacio, - lo uno no existe sin lo otro,
- y es en el transcurrir del tiempo en el espacio que se
produce el deterioro, la intrascendencia. Qué decir
entonces de una escritura que hace el camino inverso al
cual estamos acostumbrados porque se dirige de la
pluralidad a la unidad, de lo múltiple a la esencia, de
la fragmentación al origen. De la intrascendencia a la
trascendencia. No nos recuerda quizá, que la búsqueda de
nosotros mismos está dada cuando encontramos nuestra
razón de ser en nuestra esencia, por prescindencia de
todo lo superfluo? No es quizá, un recordatorio de que
el viaje más largo está dentro de uno mismo porque nos
dirigimos desde nosotros mismos hacia nosotros mismos,
recorriendo un mundo desconocido en un viaje sin retorno
y sin punto final de destino. No está dado –como dicen
los que saben- que el hecho de comprendernos a nosotros
mismos y ver nuestro interior es ver y luego comprender
un cosmos?
Como dijera el exquisito Maestro
Sufí Rumi
en su obra cumbre “El Mathnavi”
“…El Mundo Oculto tiene nubes y lluvia, de un tipo
distinto... que sólo se hace evidente para los
exquisitos, los que no se engañan con la aparente
totalidad del mundo ordinario…”
Qué decir, entonces, de una escritura que para quien
sabe leerla en su faz filosófica, permite crecer como
seres espirituales en contacto permanente con sistemas
sutiles de comprensión.
Los seres humanos somos similares a cálamos que
escribimos cósmicamente la historia del hombre a través
del accionar en el tiempo y el espacio que nos toca
vivir. Es por eso que de la oscuridad del mundo denso y
fragmentado, nuestro “escribir”, tal como un cálamo
transmutador, debe producir luz en la síntesis de un
trazo, una acción, una palabra, una esperanza, un
servicio al prójimo, los cuales son todos trazos de un
arabesco cósmico de energías coincidentes…
Maravillosa escritura! apagas la sed de los sedientos
del saber, eres el descanso de los fatigados en el
desafío de un vivir en conciencia que justifique nuestro
paso por esta dimensión, eres en fin, prefacio y
conclusión de nuestra historia, tanto personal como
colectiva.

En el Nombre de Dios, el más Clemente, el más
Misericordioso
La caligrafia árabe expresada como
motivo iconográfico y decorativo, marca una
característica de lo que se ha dado en llamar arte
islámico, lo cual no designa el arte particular de una
religión, sino al medio cultural cuya clase dirigente y
mayoría de población profesaba el Islam.
A los efectos de erradicar definitivamente la idolatría
del pueblo árabe, la nueva religión establece la
prohibición de la adoración de representaciones
figurativas y es así como la caligrafia resuelve, de
alguna manera, la tensión existente entre representación
antropomórfica y abstracción, ofreciendo en los lugares
santos un substituto a la decoración figurativa.
Al tener que expresar la palabra divina, la caligrafia
comienza tempranamente a transformarse en un medio
gráfico de incomparable plasticidad y belleza, al mismo
tiempo que impacta el alma del creyente por la calidad
del mensaje.
Estudios realizados determinan que la escritura árabe
existía antes del Islam. Sus dos formas primarias son:
una ligera y cursiva la cual da origen al estilo llamado
"neskhi";
la otra angulosa, hierática, la cual será llamada mas
tarde
“kufica”.
Los primeros árabes aprendieron la escritura cursiva del
pueblo
“nabateo”,
en la región de
Houran
en Siria.
El estilo
kufico
se origina de la escritura
siríaca.
Los árabes preislámicos llamaban a esta escritura
"hiri",
según el nombre de su ciudad,
Hira,
en Mesopotamia. Muy pronto los musulmanes construyeron
la ciudad de
Kufa
y a partir de ese momento la escritura se llamo
"kufi".
Quiero puntualizar un detalle que se relaciona con el
idioma castellano y que sin embargo es poco conocido, se
trata de la escritura árabe "aljamiada", (del árabe
al-ayamiyya cuyo traducción es "la lengua
extranjera", siendo este el nombre que daban los árabes
de la península ibérica a la lengua castellana). Dicho
"aljamiado" estaba constituido por la grafía árabe con
leves variantes y por medio de la cual podía escribirse
nuestra lengua. Dichas variantes debían considerar la
inclusión de la consonante "p" y las vocales "e" y "o",
las cuales son irrepresentables en la grafía, dado que
no existen como sonidos propios del idioma árabe.
Existe una palabra en árabe que explica la totalidad de
los actos humanos, esa palabra es "niat",
intención. Observando los trabajos de los grandes
calígrafos se comprende cabalmente su maestría a través
de su intencionalidad. Plasmando en sus trabajos el
sentido estético, la minuciosidad, armonizando pequeños
detalles, armonizaban la totalidad del trabajo.
Se llegó a la realización de formas geométricas que,
para el no conocedor, no pasan de ser armoniosos
diseños, sin que pueda advertirse que detrás de los
mismos se transmite un mensaje escrito.
El imperio otomano, muy grandemente influenciado por la
escritura y la cultura arábiga, se caracterizó por dar a
las artes un impulso notable, especialmente en lo que al
arte caligráfico se refiere. Allí se formaron escuelas
de maestros bajo la protección del soberano y su punto
máximo de inflexión fue alcanzado por la caligrafía
durante el reinado del sultán Solimán llamado "el
magnífico", y también "al-qanun" (el
legislador) quien no fue solamente un gran soberano de
dicho imperio, sino también joyero y poeta –escribía
bajo el seudónimo de Muhibbi.
El espíritu del trabajo se basaba en la desinteresada
cooperación entre los maestros calígrafos, los que en su
gran mayoría pertenecían a escuelas sufíes.
Era condición general preparar sus propios elementos de
trabajo. Esos maestros eran expertos en la preparación
de las tintas, algunas de cuyas formulas se perdieron,
mientras que otras subsistieron hasta los tiempos
actuales. También preparaban sus cálamos (cañas de
escritura). Era entre ellos premisa fundamental la
interacción mutua; intercambiaban sus técnicas sin que
por ello ninguno de los maestros perdiera su estilo.
Subordinaban la apetencia humana de voracidad personal a
un logro mayor, por eso los trabajos se hacían con un
vuelo muy alto y una gran exquisitez.
Los
medios de inspiración partían de la fe, de un sencillo
contacto con la vida y de una gran armonía interior.
Turquía descolló en forma notable en este aspecto, pues
tuvo en la época del imperio otomano la escuela de
maestros calígrafos más importante que se tenga memoria.
Los mismos, a quienes admiro no sólo con mis ojos sino
también con mi corazón, jamás tenían prisa ni eran
apurados por personas o circunstancias, sin embargo
pudieron, algunos de ellos, copiar a mano e iluminar las
paginas de doscientos Coranes, teniendo en cuenta que
cada uno de ellos está compuesto por 114 capítulos -en
árabe Surah- con una totalidad 6236 versículos
-en árabe Ayat-, palabra que hispanizada se
transformó en aleya.
Buscar en el alfabeto árabe inspiración plástica es
adentrarse en un mundo inacabable de formas y de
insólita belleza. Es percibir el sentido de la unidad
precisamente a través de la multiplicidad de formas. Ese
alfabeto revela, por percepción directa, la
magnificencia del pensamiento del mundo árabe, que
regaló a la humanidad, caligrafía, arquitectura, poesía,
literatura, filosofía, orfebrería, matemáticas,
medicina, etc. entre tantas otras manifestaciones de un
espíritu colectivo creador.
Desearía cerrar esta brevísima información con una
personal reflexión en relación a la tarea del calígrafo.
La misma, sin duda, parte del corazón del artista
estando intencionalmente encaminada hacia los corazones
de aquellos que perciben la obra más allá del sentido
visual, diseñada con el fin de expresar con la falible
humanidad, la palabra de la unidad que congrega a todos
los hombres y mujeres de corazones consubstanciados con
el sentido de pertenencia al cosmos. Cuando dirigimos la
vista a esa minúscula porción de ese cielo que nos es
dable ver, comprendemos, -desde nuestra pequeñez y su
relación con la grandeza de lo que vemos-, nuestra real
estatura. Por la visión de ese cielo con luminosas e
infinitas estrellas y líneas, semejantes a una escritura
podrán leer en él, los hombres y mujeres de corazón
inspirado, “aquellos a quienes en el pecho les duele
y perfuma la rosa del arte”, la clave de su origen y
su destino.
Veremos a continuación unos pocos ejemplos gráficos
sobre el tema que nos ocupa.
Los diseños de la columna A son de mi personal
autoría, los de la B pertenecen a otros
calígrafos cuyos nombres se consignan.
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A |
B |
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Allah
Letra Cúfica |
EL
Letras: (ha y uau) en espejo
HUa
Autor desconocido |
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Allahu Akbar
Dios es más grande
Letra cúfica
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Cap. 112 Sagrado Qur’an
Por el gran Maestro Ahmad Qarahisari fall.
1555
Imperio Otomano - Letra cúfica recta |
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Diseño para un sello
para el nombre masculino
Muhammad Al-Barakat |
Sagrado Qur’an - Sura 01 – Al Fatihat, Vers.
01,02,03,04,05
Autor desconocido
Estilo decorativo |
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Composición con las letras
Alif – ba – mim
Formando un barco |
En el nombre de Dios el más Clemente el más
Misericordioso.
Estilo Nastaliq, originario de Persia
Autor Desconocido |
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En el barco puede leerse
En el nombre de Dios el más Clemente el más
Misericordioso |
En el nombre de Dios el más Clemente el más
Misericordioso.
Letra estilo cúfico floreado
Autor desconocido |
“Querer es exigir.
Amar es entregarse.
Amar es acompañar activamente el crecimiento del otro”.
Bien, hemos llegado al final.
Sólo me queda agradecer profundamente vuestra presencia
en el día de hoy.
Ricardo Panizza
Museo Roca, Lunes 30 de Junio de 2008