EL ARTE DE ESTEBAN LISA
A LAS PUERTAS DE EUROPA |
Martes 23 de marzo de 2010
Matthew Mosley (Daily Star)
BEIRUT: Entrar en la exposición de Villa Audi trae a la memoria
los descubrimientos Howard Carter o de Indiana Jones, con el
hallazgo de fantásticos tesoros en cavernas subterráneas.
Tal atmósfera de fantasía parece adecuada para la muestra
retrospectiva de Esteban Lisa que adorna las paredes de Villa
Audi. Si bien es considerado ahora una figura fundamental del
movimiento abstracto del mundo de habla hispana, su obra nunca
fue vendida ni exhibida en vida del artista. Todas sus pinturas
salieron a la luz después de su fallecimiento, en 1983.
Para “Esteban Lisa en la tierra de los Cedros”, la Embajada de
España y el curador Jorge Virgili han reunido más de 100
trabajos procedentes de galerías y colecciones de España,
Argentina los Estados Unidos.
La exposición abarca desde los primeros cuadros de Lisa, de los
años 30, de fuerte textura, hasta las explosiones de líneas y
formas de fines de los años 70, cuando abandonó la pintura para
siempre.
La extraordinaria vida de Lisa y su conexión con el Líbano surge
de los trabajos y de los textos en la pared incluidos en la
muestra.
Lisa abandona su país a los 12 años en busca de trabajo, viaja a
través del océano hasta Argentina, donde termina como lavacopas
en un café de Buenos Aires. Esos tiempos de actividad manual
constituyeron su educación, ya que estuvo expuesto a las
corrientes filosóficas de la época a través de las
conversaciones de los clientes.
Autodidacta, pasó a trabajar como mensajero y luego en el correo
de Buenos Aires, pero la filosofía se convirtió en su pasión.
Lisa desarrolló una rama particular del humanismo místico, que
abogaba por una síntesis de ciencia, filosofía y arte, teoría
expuesta en su libro “Kant, Einstein y Picasso”, de 1956.
Lisa decidió no seguir la carrera profesional, y aparte de
enseñar por un tiempo pintura en una escuela nocturna, nunca
intentó vivir de ella.
El historiador y fotógrafo Gregory Buchakjian lo describe como
“un pintor a pesar de sí mismo”. Sin embargo, es el conjunto de
sus obras lo que le ha valido renombre internacional en los
últimos años.
Son en su mayoría obras pequeñas sobre papel o tela, en las que
Lisa usó óleo o pastel. Lisa pasó pronto de la pintura
figurativa al arte abstracto. Movimientos similares se
registraban en Europa en esa época, pero es poco probable que
Lisa tuviera acceso a ellos. Su abstraccionismo parece haberse
desarrollado en virtual aislamiento.
Sus imágenes figurativas angulares se transformaron en trabajos
geométricos en los cuales paneles entremezclados tienen fuertes
matices de verde.
Al evolucionar su arte, su trazo se hace cada vez más ligero. En
las obras de los años 60 y 70, su trazo es tan leve que apenas
parece rozar el papel. Logra presentar fuertes remolinos y
manchas de color con un ligero trazo de pintura. El efecto está
lleno de luz y movimiento, pero en forma serena, no exuberante.
La exposición incluye una pared con obras en pastel sobre papel
dispuestas en dos filas superpuestas.
La dinámica presentación se ve reflejada en el contenido de los
dibujos. Terminados a mediados de los años 50, los grabados son
más intensos que sus pinturas posteriores, pero usan las mismas
formas curvas y dinámicas.
Construidas con una paleta de líneas, puntos y espirales, las
áreas intermedias presentan colores pastel. Esto les da un
aspecto de notas musicales. Tal vez haya sido ésta la intención
del pintor. Lisa amaba la música y esto se traduce en sus obras.
La noche de la inauguración incluyó un concierto del Amaken Trio,
con el intérprete de oud André Hajj, para completar la
experiencia multi-sensorial.
El embajador español, Juan Carlos Gafo Acevedo, organizó la
retrospectiva como homenaje a Horacio Boustany al-Khoury, un
industrial argentino de origen libanés, ya fallecido, quien fue
discípulo de Lisa y uno de los creadores de la Fundación Esteban
Lisa, después del fallecimiento del artista.
Hoy en día, la fundación brinda educación según la visión de
Lisa, y ayuda a organizar muestras de su obra en todo el mundo.
Si bien Lisa nunca viajó al Líbano, este país aparece con
frecuencia en sus escritos, debido a sus estrechos vínculos con
la colectividad libanesa en la Argentina.
El artista desarrolló un concepto casi mítico del país como
crisol de razas, a través del cual las áridas sociedades
occidentales pudieron tener acceso a la sabiduría perdida de las
civilizaciones más antiguas del planeta.
“Creo que la actual crisis de Occidente se debe a que el Hombre
se ha distanciado de la humanidad”, escribe en “Cultura
Tradicional Libanesa”.
“[...] en este sentido, tal vez deberíamos reflexionar sobre la
historia de Oriente, y especialmente, la cultura del pueblo
libanés, colocado como está a las puertas de Europa”.
La exposición “Esteban Lisa en la tierra de los Cedros”
continuará en Villa Audi durante todo abril.
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