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Si dijera el invierno: La primavera está en mi corazón”¿quién lo creería?
En cada semilla hay un anhelo.
¡Hazme, Dios mío una victima del león, antes que de hacer de la liebre una victima mía!
Si entonas los cantos de la belleza, siempre encuentras quién preste oído a tus canciones, aún en el corazón del desierto.
Todas nuestras palabras son migajas que caen de la mesa del pensamiento.
La amistad es una eterna y dulce responsabilidad, y no una oportunidad para los utilitarios.
Si no eres capaz de tolerar a tu amigo en todas las circunstancias, jamás podrás comprenderlo.
La prudencia aconseja al cojo no romper su bastón en la cabeza de sus enemigo.
Se sentó, una vez, un hombre a mi mesa, y luego que hubo servido de mi pan y de mi vino , se retiró riendo de mi. Después de un tiempo volvió a pedirme pan y vino y me negué a dárselo. Entonces los ángeles se rieron de mí.
El odio es un cadáver, ¿quién de vosotros quiere ser un sepulcro?.
Me creen un loco, porque no vendo mis días por dinero y yo los creo locos porque creen que mis días se venden por dinero.
Esparcen ante nosotros su fortuna de oro y plata, más nosotros les brindamos nuestros corazones y nuestras almas. Y sin embargo ellos se creen los dueños de la casa y nosotros sus invitados.
La soledad es una tempestad muda que destroza todas las ramas secas del árbol de nuestra vida, pero fortifica y da mayor arraigo a nuestras raíces vivientes en el corazón viviente de la viviente tierra.
La sabiduría no sería sabiduría si rehusara llorar o se abstuviera de reír ocupándose sólo en buscarse a si misma.
El fanático es un orador de aguda sordera.
Del charlatán aprendí a callar, del fanático a saber tolerar y del grosero a hacerme urbano y cortés. Y lo más raro de todo esto, es que tengo que reconocerle un favor a todos estos maestros.
Si has alcanzado lo que quieres saber, habrás llegado al umbral de lo que debes sentir.
El fracaso está mejor en su vergüenza que el triunfo en su ostentación.
Soy peregrino y marinero a la vez. Y cada mañana descubro un nuevo continente dentro de mi mismo.
En el mundo hay dos elementos que no tienen tercero: La Belleza y la Verdad: La primera está en los corazones de los que aman y la segunda en los brazos de los que cultivan la tierra.
Quién mas anhela más vive.
La Fe es un oasis frondoso en el desierto del corazón, lugar al que no llegarán las caravanas de los pensamientos cortos.
RECOPILACIÓN: ELSA PARIS TANNURE
FUENTES: EL PROFETA Y ARENA Y ESPUMA
DE GIBRAN KHALIL GIBRAN |