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Beirut 25 de abril 2009
Tengo el agrado en esta especial ocasión, de saludar y
felicitar al Líbano, vuestro Líbano y nuestro Líbano, por
ser Capital Mundial del Libro 2009.
En medio de las circunstancias difíciles que rodean a Medio
Oriente y en las cuales se hunde o casi se hunde el mundo
árabe, cuyos ecos se reflejan en el Líbano, vemos una luz en
el horizonte, una luz que anhelemos y que llamamos para que
ilumine un poco la oscuridad de esta incómoda época, en
nuestra historia contemporánea. Es muy agradable que la luz
ilumine a Beirut para que se convierta en la Capital Mundial
del Libro.
Este significado es muy grande, ya que en esta época el
mundo interactúa y se comunica como nunca antes en la
historia. La globalización ya es sinónimo de libertad y
apertura, y en estas circunstancias Beirut, se convierte en
una de las capitales de la globalización que se destaca en
lo que concierne a la cultura y la vida. Éste es un
acontecimiento que naturalmente debe tener un eco y reacción
a nivel mundial, y todos debemos trabajar para lograr que
así sea.
En mis estudios sobre el libro árabe, que constituye un
asunto en el cual la Liga de Estados Árabes está muy
interesada, el libro árabe será invitado para ser huésped de
honor en las ferias internacionales como en Fráncfort hace 8
años, Londres hace dos años y Nueva York este año. Esto
refleja el arduo trabajo que realiza la Liga Árabe, que
entiende y reconoce el valor del acontecimiento que
celebramos hoy- estaba diciendo- que en mis estudios sobre
el libro árabe y el rol histórico del Líbano en cuanto a la
imprenta, publicación y distribución, o sea su rol en la
difusión de la cultura y la iluminación en el mundo árabe.
Vuelvo a repetir lo que digo siempre, que el proyecto del
renacimiento árabe en la época moderna a fines del siglo 19
y principios del siglo 20, es un proyecto en conjunto entre
el Líbano y Egipto. Este proyecto hizo del idioma árabe un
idioma en expansión y también hizo posible la vuelta a las
bibliotecas de las obras, escrituras y publicaciones árabes
en cuanto a literatura, poesía y novelas.
Ésta fue la manera que se divulgó la noticia y empezaron a
trabajar las imprentas, y se publicaron los diarios, y el
ciudadano árabe pudo transportarse realmente para ser parte
del siglo 20. Estos esfuerzos fueron la base del
renacimiento literario y científico en el mundo árabe, y
también el primer ladrillo en la construcción de conciencia
política árabe colectiva. Así todos, desde los países árabes
del norte de África hasta el Golfo Árabe, empezaron a
enterarse sobre el conjunto de los asuntos de nuestra
comunidad y sobre sus sociedades, para fusionarse juntos en
las instituciones de educación, en la construcción de la
familia y el lanzamiento de proyectos compartidos.
¡Sí, es veraz!, se lanzó la difusión del conocimiento a
través e este proyecto iluminado, del cual el Líbano fue uno
de sus pilares más importantes, y sobre la base de él,
surgieron los movimientos nacionales y se arraigaron los
sentimientos de arabismo y se convocó a que: “los árabes son
una sola nación”. ¿Cómo pueden no ser una sola nación? Leen
el mismo libro, escriben la misma letra y recitan la misma
poesía, además sienten la misma injusticia, y siguen
adelante con la misma esperanza.
Todo esto sucedió en las etapas de la iluminación árabe
moderna, en las cuales el Líbano tuvo en rol pionero y
enorme. Además: ¿quién tiene más derecho que Beirut, Capital
del Líbano, de ser también capital del libro en todo el
mundo?
Que Beirut sea Capital Mundial del Libro, es una
conmemoración, reconocimiento y un homenaje, pero también es
una responsabilidad. Una responsabilidad que carga Beirut y
todo el Líbano, y también el resto de los árabes. Beirut
Capital Mundial del Libro también debe ser la capital de la
concordia. La concordia entre sus hijos, y la expansión de
la paz entre sus habitantes, y asegurar su rol de pionero en
su región.
Beirut no puede ser la capital del libro y al mismo tiempo
ser un escenario de disturbios. El Libro es algo que es
merecido por la historia y la real contribución del Líbano y
su población en este ámbito; pero los disturbios es lo que
sienten muchos de los libaneses, sus amigos y hermanos
cuando escuchan las noticias y observan las relaciones
difíciles entre algunos de sus ciudadanos. Todos esperamos
que esto sea una nube negra que pasará, para que vuelva el
sol a brillar sobre este generoso país, y que prevalezca el
sentimiento de que el Líbano es padre de todos los libaneses
y no padre de algunos. Ya es hora que la conciencia
colectiva libanesa que es de carácter árabe, sea la que tome
las decisiones, demostrando que el trayecto democrático en
Líbano tiene un sabor especial, para que el Líbano recupere
su rol histórico que contiene su salvación y que ha decidido
conservar su estabilidad, tanto en el presente como en el
futuro.
Vivimos en una región delicada y peligrosa, en la cual se
encuentra: la ocupación militar israelí, la presencia
militar extranjera, la disputa racial, la tensión religiosa
y los malentendidos religiosos, hay trampas, boicots
peligrosos, intereses extranjeros, violenta competencia
regional, hay malos cálculos y errores por calcular mal, de
los cuales surgen muchos problemas. El Líbano recibe la
influencia de todo esto.
El Líbano, los libaneses y todos nosotros, debemos tener
cuidado ya que hay varios lugares donde podríamos caer.
Conservar el Líbano es un interés libanés fundamental, pero
también es un interés árabe verdadero. Digo esto desde el
compromiso de la Liga Árabe en apoyar y velar la concordia y
la estabilidad en este país.
El mundo árabe también debe reconsiderar muchas reglas de
conducta ciudadana y también de carácter político. El mundo
árabe debe llegar a un convencimiento seguro que los
intereses árabes se pueden forjar solamente con la
solidaridad, la concordia, la reconciliación, el trabajo en
común, la postura unificada en las crisis que enfrentan
todos y reformar la situación en la preparación del futuro.
Esta no es una tarea fácil, pero tampoco es una tarea
imposible. La Liga Árabe trabaja con mucho esfuerzo para
lograr esto, para que aleje al mundo árabe de ser el “Hombre
Enfermo” en Medio Oriente, mientras que todos sus vecinos
que no son árabes, son países que poseen en sus manos con
toda firmeza y buen planeamiento, las claves de la fuerza y
del poder.
Pido disculpas si hablé mucho sobre la política, sus
trayectos y objetivos, pero todos nosotros nos encontramos
ante una intersección histórica, especialmente ustedes que
están ante una batalla electoral que será observada por sus
hermanos y amigos y también por los demás. Espero que los
resultados de las elecciones los coloquen en el camino
correcto, para fomentar la estabilidad y la concordia.
Al concluir mis palabras vuelvo al asunto del libro, que hoy
celebramos en su capital mundial. El libro significa lectura
y conocimiento, significa educación y enseñanza, y mi
mensaje hoy es claro para los jóvenes árabes ya que el
conocimiento es el inicio hacia el futuro, el conocimiento
es fuerza, y el conocimiento no se obtiene sin el libro, y
Beirut es su capital.
Que viva Beirut, que viva el Líbano y que viva el
conocimiento!
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