Los Hermanos Adib y Maroun Harfouche

MENSAJE PRONUNCIADO POR EL SR EMBAJADOR DR HICHAM HAMDAN EN LA CENA ORGANIZADA EN EL ROTARY CLUB DE TURDERA EN HONOR DE LOS HERMANOS ADIB Y MAROUN HARFOUCHE EL MIÉRCOLES 13 DE NOVIEMBRE DE 2002.

 

Es un gran placer para mí estar presente esta noche aquí.  Agradezco al Rotary Club que pensó en invitarme para compartir con ustedes este evento tan especial. Estamos aquí llenos de entusiasmo. Cada vez que nos reunimos con personas de origen libanés, nos sentimos miembros de una gran familia. 

 Hemos estado en varias provincias para tener un contacto personal con la colectividad radicada en todo el país. No sólo es parte de nuestra tarea. Nos da, además, una gran satisfacción y alegría interior. Queremos estrechar la mano de todos y cada uno de los miembros de nuestra colectividad para asegurarle que el Líbano se ocupa de ellos, que estamos orgullosos de ellos.

 Porque esta gente trajo consigo al Líbano dondequiera que fuera en el mundo y lo mantuvo vivo en su corazón y en su entorno. No necesitaron armas ni tecnología para invadir otros países.  Gracias a su trabajo duro, su amor por la nueva tierra en la que se instalaron, su buen espíritu y su rico legado cultural, fueron los transmisores de la imagen eterna del País de los Cedros, que se remonta en milenios de historia, hasta los fenicios.

 Los fenicios surcaron los mares y océanos llevando mercaderías, información y el alfabeto. Así fueron portadores de un mensaje de paz y civilización. Nunca invadieron a otros pueblos. Dondequiera que fueran dejaron signos de interacción cultural. Sabemos que estuvieron en este continente antes que Colón. Hay muchas pruebas científicas que apoyan esta hipótesis. Su interacción cultural a través de los siglos enriqueció al Líbano.

 Es por esto que el país disfruta de una cultura muy abierta, que incluye también una parte de la cultura argentina. La razón es evidente. Muchos miles de familias libanesas tienen parientes aquí, incluso yo mismo. Mi madre nació aquí,  y mis abuelos  vivieron en San Vicente durante más de 35 años.

 La familia Harfouche es una gran familia en el Líbano. Tengo muchos amigos entre ellos. Pertenecen a distintas religiones, lo cual demuestra  que el Líbano es un verdadero modelo de tolerancia y convivencia. Tenemos 17 grupos religiosos que conviven en paz y armonía. Miembros de una misma familia pueden pertenecer a distintas religiones, pero siguen siendo una sola familia.  Así es el Líbano, un país único bendito por Dios como el asiento de distintos credos.  Es por esto que, en su histórica visita a nuestro país, el Santo Padre afirmó que “el Líbano es un mensaje”.

 El Líbano es un país pacífico, hermoso y hospitalario. En modo alguno la campaña que se continúa diariamente en la prensa puede ocultar esta verdad. Nuestro pueblo defiende con firmeza su preciado territorio contra cualquier ocupación. No dudo de que ustedes harían lo mismo.  Porque defender el país de uno contra la ocupación no es terrorismo. Es un acto de soberanía.

 Sé que miembros de la familia Harfouche ya han visitado el Líbano. Permítanme asegurarles que estaremos muy felices de recibir a quienes no lo han hecho todavía. Deseo invitarlos a que todos ustedes vayan al Líbano y disfruten de su belleza, la calidez y la hospitalidad de sus gentes. No se arrepentirán

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