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“COMO
RECONSTRUIR DESDE LA NADA Y
PROSPERAR”
Deberíamos
empezar por examinar el título de esta conferencia.
Decir
que el Líbano está prosperando a partir de la nada no coincide
literalmente con los hechos. El Líbano , en realidad, no ha cumplido
tal ambicioso programa de reconstrucción y rehabilitación desde el vacío.
Pero está claro que aquellos que me invitaron gentilmente a hablar aquí
se preguntan cómo pudo el Líbano recuperarse de sus cenizas en un
tiempo en que las grandes potencias experimentan serias restricciones
económicas.
De
hecho, todo el que haya visitado el Líbano y visto los grandes logros
realizados, se pregunta cómo pudo ser posible.
Como
ustedes saben, el país fue seriamente dañado por una brutal guerra
interna que duró más de 15 años. La guerra fue sumamente agravada por
dos invasiones israelíes, dos
grandes ataques , incluyendo el de 1996, que resultó en la masacre de
Kana, y una larga ocupación destructiva de partes del país.
Israel
invadió el Líbano primero en 1978 y ocupó una gran parte del Sur, que
representaba el 10 % de la superficie total del país. Mantuvo esta área
ocupada hasta el año 2000 , cuando finalmente se retiró de casi toda
la zona. Sin embargo, todavía mantiene una pequeña área , lo cual es
un foco permanente de tensión, al crear serios impedimentos a los
programas nacionales de reconstrucción total.
La
segunda invasión, en 1982, fue en amplia escala. Cubríó casi el 60%
del territorio libanés y culminó con la ocupación de Beirut.
Esta invasión sola dejó setenta mil inocentes civiles muertos o
heridos. Varios pueblos,
ciudades y campos de refugiados palestinos fueron destruidos sistemáticamente,
más de 300 escuelas sufrieron serios daños, mientras que 25 hoteles,
25 fábricas y 72 000 viviendas fueron completamente destruidos.
Se
estima que las hostilidades entre 1975 y 1990 causaron 170 mil muertos,
300 mil heridos y 800 mil desplazados. La infraestructura física y
social fue destruida. Los daños directos fueron valuados en US$ 5 mil
millones. El Estado y el gobierno central colapsaron. La emigración se
transformó en una verdadera “fuga de cerebros”. Lo que se conocía
como el centro financiero, cultural y comercial del Medio Oriente dejó
de existir.
Además
del estancamiento económico , las consecuencias sociales fueron
enormes. La desintegración de las
personas desplazadas creció en proporciones alarmantes.
El
Plan de reconstrucción del país debió enfrentar asimismo enormes
dificultades, especialmente cuando algunas infraestructuras grandes, que
fueron rehabilitadas, sufrieron el fuego de Israel, que atacó
estaciones de energía eléctrica y puentes en distintas partes del país
para presionar al Líbano a detener su resistencia a la ocupación.
Sin
embargo, a pesar de todo ello, el Líbano está de regreso y muchos
dicen que vuelve a ser la Perla de Medio Oriente.
¿Cómo pudo ocurrir esto?
Esta
pregunta fue también planteada por muchas distinguidas personalidades
internacionales, incluyendo algunas de la Organización de las Naciones
Unidas. Todavía recuerdo que un alto funcionario del PNUD, Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo, me dijo que deseaba apoyar la
idea de una Conferencia Internacional para tratar de responder a esa
pregunta.
Sus
deseos vinieron en un tiempo en que el Líbano y las Naciones Unidas
estaban discutiendo la posibilidad de una Conferencia internacional para
adoptar al Líbano como modelo de país de mantenimiento de la paz post
conflicto. La idea, que tuvo un apoyo preliminar del Secretario General
de las Naciones Unidas, no
se llevó a cabo.
Sin
embargo, el Líbano es todavía tenido en cuenta como un modelo por
muchos organismos internacionales, incluyendo los de las Naciones
Unidas. Creo que el caso del Líbano debería ser considerado tarde o
temprano por expertos profesionales y llegará a ser un logro notable en
la historia de la humanidad.
Se
arguyó que no puede hacerse una evaluación completa y razonable de la
experiencia del Líbano sin basarse en ciertos principios comunes
aceptados en todo el mundo. Afortunadamente,
las Naciones Unidas pudieron establecer pautas que pueden servir como
base para hacer tal evaluación.
Las
Naciones Unidas creen que la paz y la seguridad internacionales no
pueden establecerse a menos que los países que enfrentaron guerras
internas, reciban alguna clase de apoyo en nombre de la comunidad
internacional. Pero, a su vez, el organismo espera que dichos países
cumplan con las pautas indicadas. De otro modo, sería imposible
restaurar la paz , reconstruir el país y asegurar el desarrollo y la
prosperidad.
Las
pautas estipulan que es necesario obtener el acuerdo de las facciones en
guerra a través del diálogo, que cualquier acuerdo debe asegurar los
valores democráticos y construir un sistema multi-político, que
garantice los derechos humanos y la justicia,
el
retorno de las personas desplazadas, que permita un sistema de economía
libre, refuerce el rol del sector privado y estimule a las instituciones
civiles a participar en la toma de decisiones y en su
implementación.
Las
pautas preveían un papel de las fuerzas de las Naciones Unidas o una
fuerza regional que pudiera necesitarse para asistir
en una cierta etapa a asegurar la paz y la seguridad.
También se preveía que expertos
internacionales ayudaran a construir el sistema legal y administrativo.
Finalmente, se consideraban fondos económicos y monetarios
internacionales para ayudar a la reconstrucción y al desarrollo.
Cabe
destacar, sin embargo, que estas pautas fueron delineadas hace siete años,
después de que los libaneses lograran con éxito llegar a
un acuerdo en 1990
en Taef (Arabia Saudita) para terminar la guerra. El Acuerdo citado fue
pronto incorporado a la Constitución, y así se marcó el camino para
comenzar la reconstrucción y el desarrollo del país.
Como
participante de las discusiones que tuvieron lugar para establecer estas
pautas de las Naciones Unidas, puedo afirmar que los libaneses estaban
adelantados muchos años con respecto a las Naciones Unidas.
Para
los libaneses, las primeras tareas después del acuerdo de Taef, fueron
las de restaurar la autoridad del Estado, elegir el Presidente de la República
y el Parlamento, la reorganización de la administración pública y la
reunificación del ejército. Las medidas de seguridad pública incluían
la disolución de las milicias, (con la excepción de Hezbollah en la
zona sur ocupada por Israel). La evaluación de los daños debió
encararse en forma urgente. Es razonable esperar que la recuperación física
se realice durante una generación con la ayuda del buen sentido político y económico.
Se
gestó un plan económico en dos etapas, llamado “Horizonte 2000”,
que consistía en asegurar, durante el período 1995-2007, el volumen
acumulativo de inversiones públicas de US$ 18 mil millones. Estas
inversiones se estiman según un modelo de simulación econométrico
para generar durante el mismo período inversiones en el sector privado
del orden de los US$ 42 mil millones. Se espera que estas inversiones
mantengan una tasa de crecimiento del Producto Bruto Interno del 8 %.
anual.
Esto,
a su vez, elevaría el nivel de ingresos del Líbano a la capa superior
de los países de ingresos medios.
El
Consejo para la Reconstrucción y Desarrollo se encarga del
planeamiento, implementación y supervisión del plan “Horizonte
2000”. Es una institución pública independiente, relacionada
directamente con el Consejo de Ministros. No depende de la supervisión
de ningún Ministerio. Está administrada por una
Junta
de Directores de doce miembros, designados
siguiendo los requerimientos de equilibrio confesional. El Consejo
incluye, además, funcionarios administrativos y numerosos expertos y
consultores económicos y técnicos.
“Horizonte
2000” tiene una tarea
doble:
1.
brindar al sector privado un ambiente económico y financiero que
conduzca a la revitalización de sus actividades y a la reanudación de
sus inversiones.
2.
consolidar la confianza pública en el Estado y el futuro del país.
Desde
1991, con la seguridad y la paz recuperadas, el Consejo, en coordinación
con todos los ministerios, ha movilizado más de US$ 3 mil millones en
financiamiento externo, en su mayoría de los países árabes, Europa y
el Banco Mundial, y está cada vez más involucrado en supervisar,
licitar e implementar proyectos prioritarios de reconstrucción y
desarrollo en estructura básica, y en los sectores sociales y
productivos.
Hasta
ahora, se han adjudicado proyectos por más de US$ 3 mil millones, la
mayoría en sectores tales como Energía, Salud, Educación, Agua y
Residuos Cloacales, Telecomunicaciones, Transporte, Caminos y Rutas.
El
Consejo no es el único organismo que trabaja en la reconstrucción y
desarrollo del Líbano. El Ministerio de Personas Desplazadas tiene a su
cargo ayudar al retorno de miles de personas en esas condiciones y
reconstruir los pueblos y ciudades. Se han construido miles de viviendas
y decenas de pueblos fueron reconstruidos totalmente: en la capital se
estableció una empresa privada, Solidere, para reconstruir el centro
comercial. Otra empresa, Alisar, se ocupa de la zona sur de la ciudad.
Existe además, otra empresa similar en el sur del país.
El
Líbano es un país arraigado profundamente en los principios de la
democracia, los derechos humanos, y la libre empresa. La Constitución
garantiza la libertad democrática y económica para los libaneses.
A
través de toda su historia, y aún en sus momentos más duros, nunca se
apartó de su larga tradición de un sistema político democrático y un
régimen de intercambio comercial abierto.
Las
políticas de inversión del Líbano y un sistema económico de mercado
han representado siempre la ventaja competitiva del país y cuentan
en el haber de su potencial económico. Por ello, el país ha
podido desarrollar programas multidimensionales
de inversiones muy elevadas.
Hoy,
los resultados son muy alentadores en todas las áreas. El país es una
gran obra en construcción. El bono libanés se ha estabilizado y está creciendo cada
vez más, en forma
sostenida.
Además,
la infraestructura física y social se ha expandido en forma
considerable. En realidad, se ha mejorado notablemente la provisión
de electricidad, telecomunicaciones, agua, redes de rutas,
aeropuerto, puertos, y la recolección de aguas cloacales. Además,
se han reconstruido más de 1.500 escuelas, se ha expandido la atención
de la salud y la gente desplazada está retornando a sus hogares.
Por
otra parte, se estimula al sector privado a que participe activamente en
el desarrollo de la infraestructura física y social, incluyendo
vivienda y transporte público.
Finalmente,
las fuerzas de defensa y seguridad se están reforzando para asegurar la
capacidad del gobierno libanés para expandir el control total en el país.
El Líbano tiene sumo interés en la paz y desea una solución pacífica
a los problemas de la región
a la brevedad posible. La paz es un factor clave para el desarrollo y la
prosperidad de todos.
Hemos
intentado mantener la promesa de estabilidad social al par que encaramos
el problema de la reconstrucción. Los resultados del programa, hasta
ahora, son muy alentadores debido al compromiso, participación activa y
confianza del pueblo libanés en su país.
Estas
pautas adoptadas por las Naciones Unidas
resultaron correctas con la experiencia del Líbano. Pero esto no
significa que puedan funcionar en cualquier otro país. Cada uno de
ellos tiene, indudablemente, sus propios méritos y elementos de valor
agregado, que deben ser considerados en forma individual.
Nuestra
experiencia fue ampliamente enriquecida por varios factores importantes.
1.
Un fuerte apoyo de los países árabes vecinos, en especial
Siria, que tuvo un papel destacado al consolidar la paz y la seguridad
después del Acuerdo de Taef. Otros países árabes fueron de
fundamental respaldo económico
y financiero.
2.
Un fuerte compromiso por parte de todos los libaneses con
respecto al Acuerdo de Taef, su decidida oposición a la guerra y su
firme creencia en sus tradiciones. No hay duda de que sus valores
morales y su cultura social fueron un pilar para poder evitar las
consecuencias de una guerra destructiva más allá de las palabras.
En
realidad, hay valores humanos que son mucho más importantes que las
pautas rígidas estipuladas por las Naciones Unidas. No pueden ser
calculados en forma material ya que son la verdadera razón para salvar
al Líbano y permitir planes exitosos de reconstrucción y desarrollo.
El
respeto de los libaneses por los lazos familiares y su larga y notable
coexistencia multiconfesional resultaron ser factores clave para aliviar
los problemas y asegurar la paz. La larga tradición
de diálogo entre las civilizaciones en el Líbano ha probado que no sólo
es posible a distintas religiones vivir y prosperar
juntas, sino que su coexistencia crea una sociedad hermosa y única ,
donde el respecto por el otro y la creencia en el otro se hace posible y
se transforma en parte de la cultura humana.
Ésta
es la mejor lección que puede dar al mundo la experiencia libanesa.
No es de sorprender, entonces, que el Papa , con su gran sabiduría
y experiencia, haya descripto al Líbano “como un mensaje”.
Muchas
Gracias. |