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CONFERENCIA DICTADA POR EL SR EMBAJADOR DEL LIBANO DR HICHAM HAMDAN EL DIA MARTES 5 DE NOVIEMBRE DE 2002 EN LA BOLSA DE COMERCIO DE LOMAS DE ZAMORA, EN EL MARCO DE LAS JORNADAS SOBRE DESARROLLO DE ZONAS CARENCIADAS CON APOYOS INTERNACIONALES, ORGANIZADAS POR LA OBRA MNDIAL PRO HUMANIDAD SOLIDARIA (OMPHS). |
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“COMO
RECONSTRUIR DESDE LA NADA Y
PROSPERAR” Deberíamos
empezar por examinar el título de esta conferencia. Decir
que el Líbano está prosperando a partir de la nada no coincide
literalmente con los hechos. El Líbano , en realidad, no ha cumplido
tal ambicioso programa de reconstrucción y rehabilitación desde el vacío.
Pero está claro que aquellos que me invitaron gentilmente a hablar aquí
se preguntan cómo pudo el Líbano recuperarse de sus cenizas en un
tiempo en que las grandes potencias experimentan serias restricciones
económicas. De
hecho, todo el que haya visitado el Líbano y visto los grandes logros
realizados, se pregunta cómo pudo ser posible.
Como
ustedes saben, el país fue seriamente dañado por una brutal guerra
interna que duró más de 15 años. La guerra fue sumamente agravada por
dos invasiones israelíes, dos
grandes ataques , incluyendo el de 1996, que resultó en la masacre de
Kana, y una larga ocupación destructiva de partes del país. Israel
invadió el Líbano primero en 1978 y ocupó una gran parte del Sur, que
representaba el 10 % de la superficie total del país. Mantuvo esta área
ocupada hasta el año 2000 , cuando finalmente se retiró de casi toda
la zona. Sin embargo, todavía mantiene una pequeña área , lo cual es
un foco permanente de tensión, al crear serios impedimentos a los
programas nacionales de reconstrucción total. La
segunda invasión, en 1982, fue en amplia escala. Cubríó casi el 60%
del territorio libanés y culminó con la ocupación de Beirut.
Esta invasión sola dejó setenta mil inocentes civiles muertos o
heridos. Varios pueblos,
ciudades y campos de refugiados palestinos fueron destruidos sistemáticamente,
más de 300 escuelas sufrieron serios daños, mientras que 25 hoteles,
25 fábricas y 72 000 viviendas fueron completamente destruidos. Se
estima que las hostilidades entre 1975 y 1990 causaron 170 mil muertos,
300 mil heridos y 800 mil desplazados. La infraestructura física y
social fue destruida. Los daños directos fueron valuados en US$ 5 mil
millones. El Estado y el gobierno central colapsaron. La emigración se
transformó en una verdadera “fuga de cerebros”. Lo que se conocía
como el centro financiero, cultural y comercial del Medio Oriente dejó
de existir. Además
del estancamiento económico , las consecuencias sociales fueron
enormes. La desintegración de las
personas desplazadas creció en proporciones alarmantes. El
Plan de reconstrucción del país debió enfrentar asimismo enormes
dificultades, especialmente cuando algunas infraestructuras grandes, que
fueron rehabilitadas, sufrieron el fuego de Israel, que atacó
estaciones de energía eléctrica y puentes en distintas partes del país
para presionar al Líbano a detener su resistencia a la ocupación. Sin
embargo, a pesar de todo ello, el Líbano está de regreso y muchos
dicen que vuelve a ser la Perla de Medio Oriente.
¿Cómo pudo ocurrir esto? Esta
pregunta fue también planteada por muchas distinguidas personalidades
internacionales, incluyendo algunas de la Organización de las Naciones
Unidas. Todavía recuerdo que un alto funcionario del PNUD, Programa de
las Naciones Unidas para el Desarrollo, me dijo que deseaba apoyar la
idea de una Conferencia Internacional para tratar de responder a esa
pregunta. Sus
deseos vinieron en un tiempo en que el Líbano y las Naciones Unidas
estaban discutiendo la posibilidad de una Conferencia internacional para
adoptar al Líbano como modelo de país de mantenimiento de la paz post
conflicto. La idea, que tuvo un apoyo preliminar del Secretario General
de las Naciones Unidas, no
se llevó a cabo. Sin
embargo, el Líbano es todavía tenido en cuenta como un modelo por
muchos organismos internacionales, incluyendo los de las Naciones
Unidas. Creo que el caso del Líbano debería ser considerado tarde o
temprano por expertos profesionales y llegará a ser un logro notable en
la historia de la humanidad. Se arguyó que no puede hacerse una evaluación completa y razonable de la experiencia del Líbano sin basarse en ciertos principios comunes aceptados en todo el mundo. Afortunadamente, las Naciones Unidas pudieron establecer pautas que pueden servir como base para hacer tal evaluación. Las Naciones Unidas creen que la paz y la seguridad internacionales no pueden establecerse a menos que los países que enfrentaron guerras internas, reciban alguna clase de apoyo en nombre de la comunidad internacional. Pero, a su vez, el organismo espera que dichos países cumplan con las pautas indicadas. De otro modo, sería imposible restaurar la paz , reconstruir el país y asegurar el desarrollo y la prosperidad. Las pautas estipulan que es necesario obtener el acuerdo de las facciones en guerra a través del diálogo, que cualquier acuerdo debe asegurar los valores democráticos y construir un sistema multi-político, que garantice los derechos humanos y la justicia, el retorno de las personas desplazadas, que permita un sistema de economía libre, refuerce el rol del sector privado y estimule a las instituciones civiles a participar en la toma de decisiones y en su implementación. Las pautas preveían un papel de las fuerzas de las Naciones Unidas o una fuerza regional que pudiera necesitarse para asistir en una cierta etapa a asegurar la paz y la seguridad. También se preveía que expertos internacionales ayudaran a construir el sistema legal y administrativo. Finalmente, se consideraban fondos económicos y monetarios internacionales para ayudar a la reconstrucción y al desarrollo. Cabe destacar, sin embargo, que estas pautas fueron delineadas hace siete años, después de que los libaneses lograran con éxito llegar a un acuerdo en 1990 en Taef (Arabia Saudita) para terminar la guerra. El Acuerdo citado fue pronto incorporado a la Constitución, y así se marcó el camino para comenzar la reconstrucción y el desarrollo del país. Como participante de las discusiones que tuvieron lugar para establecer estas pautas de las Naciones Unidas, puedo afirmar que los libaneses estaban adelantados muchos años con respecto a las Naciones Unidas. Para los libaneses, las primeras tareas después del acuerdo de Taef, fueron las de restaurar la autoridad del Estado, elegir el Presidente de la República y el Parlamento, la reorganización de la administración pública y la reunificación del ejército. Las medidas de seguridad pública incluían la disolución de las milicias, (con la excepción de Hezbollah en la zona sur ocupada por Israel). La evaluación de los daños debió encararse en forma urgente. Es razonable esperar que la recuperación física se realice durante una generación con la ayuda del buen sentido político y económico. Se gestó un plan económico en dos etapas, llamado “Horizonte 2000”, que consistía en asegurar, durante el período 1995-2007, el volumen acumulativo de inversiones públicas de US$ 18 mil millones. Estas inversiones se estiman según un modelo de simulación econométrico para generar durante el mismo período inversiones en el sector privado del orden de los US$ 42 mil millones. Se espera que estas inversiones mantengan una tasa de crecimiento del Producto Bruto Interno del 8 %. anual. Esto, a su vez, elevaría el nivel de ingresos del Líbano a la capa superior de los países de ingresos medios. El Consejo para la Reconstrucción y Desarrollo se encarga del planeamiento, implementación y supervisión del plan “Horizonte 2000”. Es una institución pública independiente, relacionada directamente con el Consejo de Ministros. No depende de la supervisión de ningún Ministerio. Está administrada por una Junta de Directores de doce miembros, designados siguiendo los requerimientos de equilibrio confesional. El Consejo incluye, además, funcionarios administrativos y numerosos expertos y consultores económicos y técnicos. “Horizonte
2000” tiene una tarea
doble: 1. brindar al sector privado un ambiente económico y financiero que conduzca a la revitalización de sus actividades y a la reanudación de sus inversiones. 2. consolidar la confianza pública en el Estado y el futuro del país. Desde 1991, con la seguridad y la paz recuperadas, el Consejo, en coordinación con todos los ministerios, ha movilizado más de US$ 3 mil millones en financiamiento externo, en su mayoría de los países árabes, Europa y el Banco Mundial, y está cada vez más involucrado en supervisar, licitar e implementar proyectos prioritarios de reconstrucción y desarrollo en estructura básica, y en los sectores sociales y productivos. Hasta ahora, se han adjudicado proyectos por más de US$ 3 mil millones, la mayoría en sectores tales como Energía, Salud, Educación, Agua y Residuos Cloacales, Telecomunicaciones, Transporte, Caminos y Rutas. El Consejo no es el único organismo que trabaja en la reconstrucción y desarrollo del Líbano. El Ministerio de Personas Desplazadas tiene a su cargo ayudar al retorno de miles de personas en esas condiciones y reconstruir los pueblos y ciudades. Se han construido miles de viviendas y decenas de pueblos fueron reconstruidos totalmente: en la capital se estableció una empresa privada, Solidere, para reconstruir el centro comercial. Otra empresa, Alisar, se ocupa de la zona sur de la ciudad. Existe además, otra empresa similar en el sur del país. El Líbano es un país arraigado profundamente en los principios de la democracia, los derechos humanos, y la libre empresa. La Constitución garantiza la libertad democrática y económica para los libaneses. A través de toda su historia, y aún en sus momentos más duros, nunca se apartó de su larga tradición de un sistema político democrático y un régimen de intercambio comercial abierto. Las políticas de inversión del Líbano y un sistema económico de mercado han representado siempre la ventaja competitiva del país y cuentan en el haber de su potencial económico. Por ello, el país ha podido desarrollar programas multidimensionales de inversiones muy elevadas. Hoy, los resultados son muy alentadores en todas las áreas. El país es una gran obra en construcción. El bono libanés se ha estabilizado y está creciendo cada vez más, en forma sostenida. Además, la infraestructura física y social se ha expandido en forma considerable. En realidad, se ha mejorado notablemente la provisión de electricidad, telecomunicaciones, agua, redes de rutas, aeropuerto, puertos, y la recolección de aguas cloacales. Además, se han reconstruido más de 1.500 escuelas, se ha expandido la atención de la salud y la gente desplazada está retornando a sus hogares. Por otra parte, se estimula al sector privado a que participe activamente en el desarrollo de la infraestructura física y social, incluyendo vivienda y transporte público. Finalmente, las fuerzas de defensa y seguridad se están reforzando para asegurar la capacidad del gobierno libanés para expandir el control total en el país. El Líbano tiene sumo interés en la paz y desea una solución pacífica a los problemas de la región a la brevedad posible. La paz es un factor clave para el desarrollo y la prosperidad de todos. Hemos intentado mantener la promesa de estabilidad social al par que encaramos el problema de la reconstrucción. Los resultados del programa, hasta ahora, son muy alentadores debido al compromiso, participación activa y confianza del pueblo libanés en su país. Estas pautas adoptadas por las Naciones Unidas resultaron correctas con la experiencia del Líbano. Pero esto no significa que puedan funcionar en cualquier otro país. Cada uno de ellos tiene, indudablemente, sus propios méritos y elementos de valor agregado, que deben ser considerados en forma individual. Nuestra
experiencia fue ampliamente enriquecida por varios factores importantes. 1.
Un fuerte apoyo de los países árabes vecinos, en especial
Siria, que tuvo un papel destacado al consolidar la paz y la seguridad
después del Acuerdo de Taef. Otros países árabes fueron de
fundamental respaldo económico
y financiero. 2.
Un fuerte compromiso por parte de todos los libaneses con
respecto al Acuerdo de Taef, su decidida oposición a la guerra y su
firme creencia en sus tradiciones. No hay duda de que sus valores
morales y su cultura social fueron un pilar para poder evitar las
consecuencias de una guerra destructiva más allá de las palabras. En
realidad, hay valores humanos que son mucho más importantes que las
pautas rígidas estipuladas por las Naciones Unidas. No pueden ser
calculados en forma material ya que son la verdadera razón para salvar
al Líbano y permitir planes exitosos de reconstrucción y desarrollo. El respeto de los libaneses por los lazos familiares y su larga y notable coexistencia multiconfesional resultaron ser factores clave para aliviar los problemas y asegurar la paz. La larga tradición de diálogo entre las civilizaciones en el Líbano ha probado que no sólo es posible a distintas religiones vivir y prosperar juntas, sino que su coexistencia crea una sociedad hermosa y única , donde el respecto por el otro y la creencia en el otro se hace posible y se transforma en parte de la cultura humana. Ésta es la mejor lección que puede dar al mundo la experiencia libanesa. No es de sorprender, entonces, que el Papa , con su gran sabiduría y experiencia, haya descripto al Líbano “como un mensaje”. Muchas Gracias. |
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