PALABRAS DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DEL LÍBANO, Gral. EMILE LAHOUD, EN LA 16º CUMBRE ÁRABE

 22 Y  23-05-2004

Sr. Presidente,

Sus Majestades, Altezas y Excelencias.

En primer lugar, deseo felicitar a Su Excelencia, hermano Zein Abideen Bin Ali, Presidente de la República de Túnez por asumir la presidencia de esta Cumbre, y le deseo la mejor de las suertes en su misión. Además, quisiera agradecer a Su Excelencia y al pueblo tunecino por su cálida hospitalidad. En nombre del pueblo libanés, deseo hacer llegar mis mejores deseos y saludos al pueblo de Túnez. También quiero agradecer al Rey de Bahrain, Sheik Hamad Bin Issa Al-Khalifah, por los esfuerzos realizados el año pasado durante su presidencia de esta Cumbre.

 También agradezco al Secretario General de la Liga Árabe, Gral. Amr Moussa por sus esfuerzos constructivos y continuados para consolidar el papel de la Liga Árabe y reforzar sus instituciones.

 Señor Presidente,

Sus Majestades, Altezas y Excelencias,

 El año pasado fue testigo de numerosos hechos regionales e internacionales, que se enfocaron especialmente en la región de Medio Oriente, extendiéndose desde Palestina hasta Irak y otros países vecinos.

Cada día, hemos visto hechos sucesivos, nuevas iniciativas, nuevos planes y propuestas con objetivos vagos y poco claros para la región. Algo que nos llevó en ciertos momentos a pensar que esta región, sus países y su pueblo  parecen haber sido señalados para convertirse en un laboratorio inflamable para probar teorías y estrategias que solo podrían servir a los intereses de Israel, teorías que podrían llevar a destruir los conceptos básicos de la justicia y la legitimidad, lo cual podría desembocar en un caos total.

 Sr. Presidente,

Majestades, Altezas y Excelencias,

 La reunión de hoy es un encuentro histórico y la hora de la  verdad para nosotros como árabes, con Occidente, y especialmente con los Estados unidos.  Dicho encuentro implica considerar los siguientes puntos: 

PRIMERO. Que todas las naciones árabes han lanzado y adoptado simultáneamente una iniciativa de paz histórica en la Reunión Cumbre de Beirut,  basada en el principio de paz global, a cambio del retiro total de la ocupación, el derecho de retorno para los refugiados palestinos, y el rechazo a toda forma de reasentamiento.

 SEGUNDO. Todos los Estados árabes denunciaron en forma unánime al terrorismo. En realidad, ellos mismos  fueron dos veces víctimas del terrorismo. La primera, cuando varios países occidentales fueron aliados y amigos de movimientos fundamentalistas, y luego, cuando éstos se convirtieron en su peor enemigo.

 TERCERO. La posición árabe por la paz se vio confrontada con las acusaciones hacia el pueblo árabe y sus gobernantes. Al principio, nos persiguieron con el “palo terrorista” y ahora lo hacen con el de la reforma. Debo aclarar que son dos extremos del mismo palo, que sólo apunta a distraer nuestra vista de lo que ha estado ocurriendo tanto en Irak como en Palestina. Es sólo un intento de mantenernos ocupados, ignorando las acciones de Israel en la zona, aun si ello significa actuar en forma indiferente a los sufrimientos del pueblo palestino.

CUARTO. Como resultado de la posición árabe con respecto a la paz, Israel ganó garantías adicionales del gobierno de los Estados Unidos, las cuales, no sólo violaron las leyes y resoluciones internacionales,   sino que permitieron que Israel legalizara su status quo actual y su ocupación de territorios árabes, anulando el concepto del derecho de retorno para los palestinos.

La posición árabe debió enfrentar asimismo sanciones injustas contra Siria, con el fin de satisfacer a Israel, y aprobar una Ley de Responsabilidad que tiene por objeto afectar los históricos y presentes lazos fraternales entre Líbano y Siria.

QUINTO: La posición árabe con respecto al terrorismo debió enfrentar otra forma de guerra, “una guerra de slogans sobre el terrorismo”, que, después de Afganistán, se lanzó en Irak bajo un nuevo lema: ”Posesión de armas de destrucción masiva”. Habíamos anticipado que la guerra se lanzaría contra quienes tienen sentimientos hostiles hacia Occidente en la región de Medio Oriente. En otras palabras, que sería el turno de Israel, quien continuaría sus agresiones y ocupación, ignorando todas las resoluciones de las Naciones Unidas, y contando con la posesión de armas de destrucción masiva. Todo esto se hizo con algún tipo de aceptación y protección internacionales.

Hermanos,

Estos hechos sólo pueden llevarnos a una conclusión  que no podemos ignorar, y es la de que Israel y su influencia  en el gobierno de Washington, en realidad está  dirigiendo la estrategia política y militar de los Estados Unidos en dicha región. Es casi imposible dados estos hechos y en las presentes circunstancias, pensar o buscar una lógica de  justicia  para aportar soluciones a la región, aplicables a lo que ha estado ocurriendo en Palestina, en Irak o en cualquier otra parte de esa zona.

Queridos hermanos,

La solución es una posición árabe unida, que se dirija a los Estados Unidos con hechos y no con discursos de doble standard. Tenemos que dirigirnos a los norteamericanos y decirles que la influencia israelí en su país y en su gobierno, no sólo pone en peligro a la región de Medio Oriente, sino que lanza al mismo país a lo que se llama “el mayor ciclo de peligro”.

Debemos dirigirnos a los norteamericanos y decirles que los pueblos árabes e islámicos no tienen sentimientos hostiles hacia ellos o hacia  Occidente. 

Cuando los Estados Unidos defienden los intereses de su pueblo, todo el mundo los apoya. Sin embargo, cuando habla de los intereses de Israel, protege la ocupación israelí, y adopta políticas destructivas en la región: es entonces natural que se enfrente con una creciente ola de odio, hostilidades y violencia.

Sus Majestades, Excelencias, y Altezas,

No quiero sonar pesimista ni exagerado si digo que estamos presenciando una de las fases más peligrosas de la historia moderna. Las conclusiones de esta Reunión Cumbre en este momento específico, nos permitirían dirigirnos al mundo, incluyendo Occidente , y de un modo especial a las Naciones Unidas, con una sola voz, para decirles que es tiempo de resolver todas las cuestiones acuciantes con hechos, antes de que sea demasiado tarde. Tengo confianza en que una posición árabe unida obligará a Occidente a tomar conciencia de este problema antes de que sea demasiado tarde.

Si vamos a exigir a Occidente que tenga plena conciencia de todo el problema en cuanto a su naturaleza y sus causas, nosotros, como árabes, también tenemos  responsabilidades. Debemos resolver nuestros problemas de un modo rápido, inteligente y profundo.

Sí, exigimos a Occidente la plena conciencia de nuestros problemas, pero también exigimos a los árabes que sean totalmente responsables. Al hacerlo, nuestras soluciones serán posibles de lograr.   

Dios los bendiga a todos.

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