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El 25 de mayo la Argentina festeja su Día Nacional y el
Líbano conmemora el IV° Aniversario de la Liberación del Sur y la Bekaa
Oeste, de la ocupación Israelí. Nuestro deseo era que este día fuera una
fiesta completa, con la liberación del resto de las Granjas de Chebaa, que
permanecen aún ocupadas.
Celebramos hoy el Día de la Resistencia y de la
Liberación, para ratificar el legítimo derecho del pueblo libanés a
defenderse y a resistir la ocupación. Pero también es una oportunidad para
confirmar que somos un pueblo que quiere la paz y quiere vivir en armonía
con sus vecinos, dentro de las reglas establecidas en el Derecho
Internacional. Creemos que la guerra atrae únicamente catástrofes. Creemos
en el trabajo conjunto dentro del marco de las Naciones Unidas y la
aplicación de sus Resoluciones que asegura una justicia para todos. La Paz
no puede ser realizada sin justicia y la justicia no puede levantarse sin
basarse en el respeto a las leyes internacionales y a las Resoluciones de
las Naciones Unidas.
Los libaneses han pagado muy caro el costo de la
guerra. Este pequeño país descripto como la Suiza de Medio Oriente era un
centro comercial, político, cultural floreciente y fue destruido en gran
escala por la guerra. Pero los libaneses consideran que, a pesar del
sufrimiento causado por la destrucción de su país y de su lucha en favor
de la libertad y la independencia en contra de la ocupación, han sido
gratificados porque han ganado la dignidad y el respeto de la población
internacional, fundamento para el desarrollo sustentable. De hecho, los
libaneses, luego de la liberación, reconstruyeron su país en tiempo record
y lo transformaron en un centro financiero regional, comercial, turístico
y cultural.
Actualmente, el Líbano es uno de los grandes centros
académicos en la región y tiene más de 30 universidades. Es también uno de
los centros turísticos más
importantes que atrae a miles de turistas. Asimismo, es sede de bancos y
empresas multinacionales y se realizan permanentemente exposiciones y
congresos regionales e internacionales. El Líbano hoy goza de paz, y lo
vive con orgullo, dignidad y fe en la justicia.
Nuestra fe en la justicia es parte de nuestro
patrimonio e historia, porque nacen de la fe que hemos aprendido en las
iglesias, mezquitas y templos. El Líbano fue un refugio para las víctimas
del terror. En este país conviven en paz y armonía 18 comunidades
distintas. Por ello el Papa, cuando visitó el Líbano en el año 1997, lo
describió en una palabra histórica: “EL LÍBANO ES MÁS QUE UNA NACIÓN, ES
UN MENSAJE”.
Entonces, en esta ocasión, felicitamos tanto al pueblo
argentino como al pueblo libanés, y los invitamos a trabajar juntos por la
justicia y la preservación de los principios de la ley internacional y de
las Resoluciones de las Naciones Unidas.
Embajador Hicham Hamdan
Buenos Aires, 20 de mayo de 2004 |