A los ojos de la
opinión pública en la Argentina y otros países, el
Líbano es exhibido como si estuviera al borde del
abismo. Incluso, he notado que esta divulgada
impresión está influyendo negativamente en el
intercambio comercial, en el flujo de inversiones y
en el movimiento de pasajeros entre ambos países.
Aquel que desea visitar el Líbano es visto por sus
amigos como un aventurero y hasta tratan de
aconsejarlo de cambiar de idea y no viajar a este
país “en llamas”. Si todos aquellos que viajaron al
Líbano recientemente hubiesen reflejado públicamente
sus impresiones y su visión real del país – tal como
esperaba personalmente que lo hiciesen - seguramente
no sería necesario escribir esta nota.
En estos momentos,
en que el nombre del Líbano está asociado a algunos
hechos de violencia, como el asesinato de diputados,
la detonación de algunas bombas, o el intento de
algunos grupos terroristas y fundamentalistas de
golpear su estabilidad y su seguridad; los libaneses
han sorprendido a sus visitantes y a los expertos
internacionales por su insistencia en permanecer
aferrados a la vida dando muestras de ello a través
de sus expresiones y manifestaciones en todos los
campos del quehacer nacional.
Los expertos que
siguen los acontecimientos de la región de Medio
Oriente entienden que el Líbano ha sufrido, desde el
año 1975, circunstancias muy difíciles, además de
vivir diferentes guerras destructivas, entre ellas,
la guerra interna que duró 15 años. Muchas veces, se
me ha preguntado acerca de cómo pudieron los
libaneses sobrepasar todos estos momentos difíciles.
Incluso, muchos no esconden su admiración por cómo
ha podido este pequeño país, de apenas 10 kilómetros
cuadrados, y a pesar de todo lo que ha sufrido,
reconstruir todo lo destruido en poco tiempo y
recuperar, en un tiempo record, su prestigio en el
mapa turístico, tanto en la región de Medio Oriente
como en el mundo.
Aunque no es
posible en esta corta nota detallar las
características del pueblo libanés, permítanme
destacar su calidad de ser un pueblo que lucha por
la vida, rechaza el terrorismo y la violencia y
aspira a vivir en paz para poder revalidar ante el
mundo el milagro de los libaneses. Este milagro que
permanece vital desde los fenicios hasta nuestros
días a pesar de todas las conquistas y las
ocupaciones que ha sufrido el Líbano a través de la
historia.
Algunos datos
reales de la vida cotidiana del Líbano, que
mencionaré a continuación, servirán como indicios
para comprobar que la divulgación de un Líbano al
borde del abismo, no es la correcta. Tal es así, que
en el pasado mes de septiembre, que no es un mes
ponderado para el turismo en el Líbano, nuestra
patria recibió a cerca de cien mil turistas, 30 mil
de ellos provenientes de los países árabes, 25 mil
de Europa y cerca de 20 mil de Asia. Durante los
meses veraniegos de julio y agosto, los turistas que
pasaron sus vacaciones en el Líbano superaron el
millón. Ello significa, teniendo en cuenta que la
población del Líbano no excede los cuatro millones
de habitantes, que hemos recibido como visitantes
aproximadamente el equivalente a la cuarta parte de
la población. Asimismo, se estimó también que el
flujo de turismo hacia el Líbano alcance, en el
lapso de tres o cuatro años, los cuatro millones de
turistas.
Las obras de
restauración y remodelación de los castillos y los
famosos sitios turísticos históricos como Baalbak,
Beit El Din, Sidon, Tiro, Jubail, Beit Meri y
Rachaia, están a toda marcha. Todos estos sitios son
considerados patrimonio mundial. Gabriel Hanotaux,
miembro de la Academia Francesa, político e
historiador, que nunca había visitado el Líbano,
dijo que “aunque el Líbano no sea la cumbre más alta
en geografía, es con toda seguridad la cumbre más
alta en historia”.
Por otra parte, la
construcción y la edificación están en continuo
auge. Boudissou Guillaume, experto inmobiliario en
la empresa Ramco, señaló que en Beirut hay más de
doscientos nuevos proyectos que incluyen rascacielos
residenciales de lujo similares a los se están
construyendo en Puerto Madero en Buenos Aires. Hace
pocos días, se inauguró la autopista costera que une
El Mnieh con Akkar que es una región lindante con
Nahr El Bared, donde se libraron los feroces
combates que dominaron las noticias del Líbano por
más de tres meses. Durante el mes de septiembre, se
inauguró también la represa de Shabruh en la región
de Kiserwan con un ancho de 220 metros, una altura
de 65 metros y un largo de 420 metros. En la región
del Bekaa, se inauguró el Instituto tecnológico de
Industrias Alimenticias con la participación del
Alto Comisionado Europeo en el Líbano.
La Organización de
las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y
la Cultura, (UNESCO) ha elegido a Beirut como
capital del Libro para el año 2009, acreditando de
esta forma que el polvo de los acontecimientos
políticos no ha de ocultar las raíces profundas del
mensaje civilizador, científico e intelectual de
este milenario país. Esto no debe sorprender ya que
Beirut produce 3000 libros por año, tiene 386
imprentas y 200 editoriales y es una tribuna libre
en defensa del libro y del escritor.
La palabra y la
música siguen siendo la respuesta del Líbano al
lenguaje de la violencia resentida. Por lo tanto,
abundan las actividades teatrales, los conciertos y
los festivales musicales. Probablemente el más
famoso entre ellos sea el que se llevó a cabo en el
mes de agosto en la ciudad histórica de Biblos que
con sus 7000 años de vida es la ciudad más antigua
del mundo.
Asimismo, el
gobierno húngaro conmemoró, en el bosque de los
cedros, el primer centenario de la visita del
artista húngaro Tivadar Csontváry Kosztka a dicho
lugar en el que se inspiró para pintar su obra “el
peregrinaje a los cedros” que fue expuesta
recientemente en Roma con motiva de 50° aniversario
de la fundación de la Unión Europea. Holanda, a su
turno, suscribió un acuerdo con la Universidad
Americana Libanesa para realizar un festival de
películas en Beirut sobre derechos humanos. Mientras
tanto, el Comité Ejecutivo del Instituto Cultural
Africano Árabe realizó su séptima reunión en
Beirut.
Al tiempo en que
los medios de comunicación estaban ocupados en las
noticias referentes a la tensión política que
acompaña el proceso de la elección de un nuevo
presidente de la República, el mundo estaba
eligiendo en la isla Mahe, en Seychelles, a la
representante de Líbano, Nancy Afiouny, como Miss
Intercontinental 2007.
El Líbano continúa
siendo también un centro regional de servicios.
Existen 128 sucursales de bancos libaneses en 18
países, cuyo capital alcanza los 78 mil millones de
dólares con un una inversión de 17 mil millones de
dólares en el exterior. El Príncipe Heredero de los
Emiratos Árabes Unidos designó recientemente al
presidente del Consejo de Trabajo Libanés en Abu
Dhabi, ingeniero Albert Mata, como integrante del
Consejo de desarrollo económico de Abu Dhabi.
Beirut sigue
desarrollando sus universidades y academias que
suman más de 23, recibiendo a miles de estudiantes
árabes y extranjeros cada año. Durante el corriente
mes de octubre, varios centros de salud fueron
inaugurados al finalizar su remodelación, y los
hospitales de Beirut siguen atendiendo los casos más
graves de enfermedades en la región. Los libaneses
en el mundo continúan siendo símbolos de trabajo y
éxito. El ciudadano libanés Máximo Chaaya plantó
recientemente la bandera del Líbano en la cima del
Everest, a 8850 metros de altura y procederá
próximamente a iniciar una marcha a pie en la
Antártida hasta llegar al polo sur donde colocará
otra bandera libanesa allí.
Se preguntarán como
pudo el Líbano levantarse después de la guerra
destructiva y seguir su marcha a pesar de las
presiones y las actividades terroristas. La
respuesta cabal a esta pregunta ha sido dada por su
Santidad el extinto Papá Juan Pablo Segundo quién
resumió la realidad del país en su célebre frase:
"el Líbano, más que una nación, es un mensaje".
Nuestra larga historia de convivencia, tolerancia y
amor, ha vencido a todos los instrumentos del mal.
Los libaneses que
se han nutrido desde siglos de los principios de la
democracia y la apertura, reconocidos por el mundo
entero por los aportes de sus hijos emigrados al
servicio de la humanidad, han sabido, a través de
los elementos de estos prodigiosos valores, absorber
los infortunios y emerger siempre sin capitularse
ante las dificultades.
La sangre de los
soldados libaneses que se derramó frente a la banda
terrorista en Nahr el Bared al norte del Líbano no
sólo fue en defensa de los principios de la
democracia, la apertura y la convivencia en nuestro
país sino en el mundo entero. Las explosiones de las
bombas y las imágenes de la destrucción que
transmitieron las pantallas no significan que el
Líbano estaba muriendo sino que se ha alzado como
una trinchera de vanguardia del mundo libre en
contra del terrorismo y el fundamentalismo.
Dr. Hicham Hamdan
Embajador del Líbano