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“LA GLOBALIZACIÓN Y SUS
EFECTOS EN LAS RELACIONES BILATERALES ENTRE LA ARGENTINA Y EL LÍBANO” 7 DE ABRIL DE 2006 |
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Es evidente que las relaciones diplomáticas ente ambos países han recibido la enorme influencia del desarrollo de los acontecimientos actuales a nivel internacional. La globalización ha dejado un serio impacto en dichas relaciones. El Nuevo Orden Mundial que emergió a principios de los noventa, después de la caída de la Unión Soviética y del bloque comunista, ha creado nuevas preferencias y prioridades que han dado forma, a su vez, a las relaciones entre los miembros de la sociedad internacional y por ende, también a nivel bilateral. Este cambio ha llevado a un nuevo panorama totalmente diferente, que establece prioridades e intereses. Las relaciones comerciales y de negocios ya no son las mismas. El papel del sector privado se ha vuelto dominante. Las corporaciones multinacionales prevalecen en el mercado mundial. Los Estados debieron abrir sus mercados nacionales. Se establecieron nuevas reglas para atraer inversiones. Surgió una seria tendencia a los agrupamientos regionales. Los países tuvieron más dificultades para sobrevivir fuera de las reglas de la Organización Mundial de Comercio. También aparecieron nuevas iniciativas en el campo social. Se organizaron más de siete conferencias internacionales para una nueva definición de las relaciones sociales, tanto en forma interna de cada país como a nivel internacional. Hemos visto un nuevo flujo de normas en cuanto a derechos humanos. Ha tenido lugar un gran cambio, pr ejemplo, con respecto a la pena de muerte. Hay países que se han negado a extraditar criminales a otros estados donde la pena de muerte está vigente. Hemos visto enormes cambios en el campo legal. Los Estados se han esforzado por detener la impunidad. Se creó el Tribunal Penal Internacional, así como un sistema legal que permite el juicio en otros países de delincuentes que hayan cometido crímenes contra la humanidad. El flujo de personas y materiales fue algo cotidiano. Los refugiados e inmigrantes aumentaron en numero. Esto es causado principalmente por la búsqueda de seguridad o de mejores oportunidades de trabajo. Las creencias culturales fueron cambiando también gracias a las nuevas tecnologías y al gran progreso en el campo de la información. La información se convirtió en el tercer poder en casi todos los países del mundo. Se ha dicho que estamos viviendo en la Era de la Información. Ésta influye profundamente en la toma de decisiones, tanto a nivel gubernamental como individual. Es evidente, entonces, que las relaciones entre la Argentina y el Líbano – y creo que entre la Argentina y otros países también- han ido cambiando en consecuencia. Ya sea que el cambio sea en retroceso o en avance, depende más de otros factores que pertenecen específicamente a la Argentina y a sus intereses nacionales. El caso de las papeleras entre Argentina y Uruguay es un ejemplo. El caso de la AMIA – que puso elementos libaneses bajo escrutinio – es otro ejemplo. Espero que ambos se resuelvan en forma satisfactoria, sin afectar las relaciones de Argentina con el Uruguay y con el Líbano. Además de esto, las relaciones entre la Argentina y el Líbano – como la de otros países - siguen siendo influenciadas por la globalización, dentro del marco general, y los objetivos de las relaciones diplomáticas, según lo establecen los convenios diplomáticos, especialmente la Convención de Relaciones Diplomáticas de 1964. Nuestro objetivo principal, en el Líbano, es acercar a ambos países. He trabajado y sigo trabajando para hacer que el Líbano sea el socio de la Argentina en Medio Oriente. Seguimos comprometidos con el afianzamiento de nuestros vínculos económicos, culturales y toda otra forma de relación de paz y amistad. Seguimos fieles al trabajo con la Argentina en una atmósfera de respeto mutuo, para allanar las diferencias que surjan de un modo cordial, cooperar de buena fe en pro de la paz y la seguridad mundial y cumplir nuestras obligaciones según lo que establece la Carta de las Naciones Unidas. Después de esta introducción, permítanme aportar un detalle del estado actual de las relaciones entre nuestros dos países, teniendo como base de mi enfoque el proceso de globalización. Las relaciones diplomáticas formales entre nuestros dos países datan de 1948. Sin embargo, la interacción humana tiene más de 145 años, cuando llegó el primer inmigrante libanés a Buenos Aires. Los libaneses fueron fundamentales para el proceso de desarrollo de este país. Dieron su sangre y su sudor para lograrlo. Es raro encontrar algún rincón de este vasto territorio que no tenga habitantes de origen libanés. Me enorgullece representar a un país que ayuda, a través de sus hijos y de sus hijas, a construir la Argentina. Es un gran honor para mí, en esta circunstancia, evocar la memoria de quienes hicieron históricas las relaciones entre ambos países. De modo que, al margen de mis conceptos sobre los distintos aspectos de las relaciones formales, queda un aspecto que es el más honorable: son nuestras relaciones humanas. ¿Cuántos argentinos tienen sangre libanesa en sus venas? Se calcula que son más de un millón y medio. Están en todas partes, en todos los ámbitos del quehacer nacional, brillantes y siempre muy fieles a su identidad argentina. Guardan recuerdos y un gran cariño por la tierra de sus ancestros, pero su lealtad en con la Argentina. Aportan al enriquecimiento de la cultura de este país, no sólo sirviendo comidas típicas, como keppe o taboule, o bailando danzas tradicionales como el dabke, sino viviendo según los valores que trajeron nuestros inmigrantes, especialmente ser honestos y fieles al país, respetar y aceptar otras creencias y tradiciones, y vivir en armonía con el prójimo. Los libaneses fueron, a través de toda su historia, mensajeros de paz. Navegaron por todos los mares para comerciar. Inventaron el alfabeto. ¿Quién puede ignorar a los fenicios? Somos sus hijos. Por eso no debe extrañar que el entonces Papa Juan Pablo II, describiera al Líbano como un mensaje. No debemos olvidar que este pequeño país alberga 17 grupos religiosos diferentes, y es refugio de todas las minorías perseguidas, de la región, y más allá de ella. Es esta cultura la que trajeron consigo los inmigrantes del Líbano. Es esta cultura la que quisieron desplegar en esta sociedad. Estamos orgullosos de ellos. Gracias a ellos, las relaciones argentino-libanesas son más que formales: son éticas. Ambos gobiernos trabajan juntos para establecer un marco de interacción. Pero el grado de estas relaciones queda principalmente en manos de empresas privadas e individuos. Ambos países respetan el papel del sector privado para manejar la mayoría de los aspectos de esta relación. Los gobiernos generalmente facilitan la interacción mediante la firma de convenios que impulsan y regulan el intercambio. Tenemos varios de estos convenios, pero no creo que cubran todos los sectores. Por ejemplo, todavía estamos en los preparativos de un nuevo Convenio de Cooperación Comercial. Hemos firmado un Convenio Cultural y Educativo. Está pendiente otro de Cooperación Turística. Además, están en estudio otros sobre Cooperación Técnica y de Salud. Los siete Convenios que existen deben ser revisados para responder a las necesidades actuales. La situación económica de ambos países durante los últimos cinco años no ha ayudado . Espero que en los próximos años las cosas cambien. Creo que los elementos similares de nuestra estructura y de nuestras culturas nos acercarán aún más, para lograr que el Líbano sea socio de la Argentina en Medio Oriente y la Argentina lo sea del Líbano en América del sur. Estoy seguro de que, una vez que las empresas privadas y los individuos comiencen a moverse en la dirección correcta, ambos gobiernos se verán obligados a organizar esta interacción mediante la firma de los convenios respectivos. Existe un sentimiento general de que los acuerdos no deben ser un fin en sí mismos: sólo serán útiles si se los acompaña con medidas pragmáticas por parte de las partes involucradas. Esto es cierto en el campo del comercio, el turismo, la cultura, la propiedad intelectual, la ingeniería, la construcción, etc. Pero hay ciertos aspectos que deben explorarse más en detalle por parte de los dos gobiernos, con el fin de fomentar la cooperación respectiva, al menos dentro del alcance que cubren los acuerdos y negociaciones internacionales. Es cierto que estamos cooperando con INTERPOL para luchar contra el crimen internacional, pero los contactos bilaterales en esta área ayudan a ambas partes a combatir mejor el crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo. Estamos dispuestos a discutir estos temas con nuestros colegas argentinos. Existen asimismo aspectos judiciales que pueden ser adecuados para evitar todo conflicto legal, especialmente en cuanto se refiere a los derechos humanos. Existen cuatro proyectos de acuerdos de este tipo presentados por el gobierno del Líbano a su contraparte argentina para su consideración. Hemos firmado un convenio para intercambiar misiones políticas en forma anual, en cuya oportunidad se podrán abordar temas y conciliarlos mediante enfoques similares. Me complace afirmar que nuestras políticas son casi idénticas. La Argentina y el Líbano son países democráticos, que tienen una fuerte posición de apoyo y respeto por las normas que establece el derecho internacional. Ambos respetan las resoluciones de las Naciones Unidas y cumplen con su implementación. Ambos respetan los derechos humanos y trabajan para cumplir con las obligaciones que emanan de las instrucciones de los organismos respectivos. Ambos países aman la paz y no intervienen en los asuntos internos de otros países. Tanto la Argentina como el Líbano trabajan intensamente en el ámbito internacional para fomentar la paz y la seguridad. La justicia es un objetivo común para ambos. Ambos buscan la sinceridad y están dispuestos a resolver todos los temas a través del diálogo. Ambos son multi-confesionales. Ambos son un ejemplo de convivencia pacífica entre distintas civilizaciones. Si bien sigue siendo cierto que vivimos en un contexto diferente, debido a la complicada situación de nuestra región, de ningún modo el Líbano acepta o apoya ningún tipo de actividad ilegal por parte de un ciudadano libanés en este país. Hemos demostrado en distintas ocasiones que estamos dispuestos a cooperar con la Argentina cuando sea necesario. Tengo la convicción de que la Argentina valora estos aspectos comunes con el Líbano, al que considera un país realmente amigo. Uno puede preguntarse entonces, si éste es el caso, ¿por qué no tenemos vínculos más fuertes? ¿Cuáles son los impedimentos para una relación mejor, que pueda llevar a convertir en socios a ambos países? Déjenme intentar explorar algunos de ellos, aunque confío en que es sólo una cuestión de tiempo, y que ambos países llegarán a ser socios. Se puede pensar que una razón es la distancia geográfica. Es cierto que las relaciones a nivel regional son más fáciles y se están convirtiendo en una necesidad debido a la globalización, pero, en mi opinión, este factor es irrelevante. La tecnología acorta las distancias. ¿Es debido a que somos un marcado chico? Tal vez, pero ¿quién dijo que un país chico no puede ofrecer grandes oportunidades? Nuestro fallecido Primer Ministro, Rafic Hariri, visitó la Argentina en 1995 para ofrecer a esta colectividad participar en el plan de reconstrucción del Líbano, valuado en 27 mil millones de dólares. Más aún, el Líbano tiene una gran capacidad para atraer inversiones comunes. Los bancos privados tienen reservas por más de 70 millones de dólares disponibles para inversiones. También hemos ofrecido organizar la industria durante un evento muy especial que reunió a más de 3.000 empresarios de todo el mundo. Asimismo, realizamos una reunión anual, en la cual los hombres de negocios argentinos pueden reunirse con sus colegas de origen libanés de todo el mundo. El Líbano, señores, puede servir como puente entre la Argentina y muchos otros países de Medio Oriente y de otras regiones, gracia a esos empresarios que manejan negocios en distintos países del mundo. El Líbano no está limitado por sus fronteras. Está presente en casi todos los países, gracias a nuestros 17 millones de personas de origen libanés. Se podría pensar que la complicada situación en una zona, que se refleja en nuestro país, podría ser otro impedimento. Esto también es irrelevante. Baste saber que el Líbano recibe cada año unos 2 millones de turistas para comprender que seguimos nuestro camino en paz y con grandes logros. Si se lee sobre las últimas inversiones realizadas en el país y sobre el premio internacional recibido por parte de HABITAT para expresar la admiración de estos grandes logros en el campo de la reconstrucción, se hallan algunas de las razones que han hecho del Líbano un modelo para las Naciones Unidas de país de mantenimiento de la paz post conflicto. Se prueba también que nuestra voluntad de sobrevivir es cada vez más fuerte y que el camino indicado es el desarrollo. Otro factor a destacar es que, por sobre todo y a pesar de todo, el Líbano ha respetado siempre sus obligaciones financieras. Nunca dejamos de pagar, ni aún durante los peores tiempos de la guerra interna. Nuestros bancos siguieron funcionando y el flujo de dinero desde fuera y dentro del país siguió sin alteraciones. Si éste es el caso, cabe preguntarse nuevamente cuál es entonces el verdadero obstáculo para lograr una relación más sólida entre ambos países. En mi opinión, es la falta de información. Uds. no saben muchas cosas sobre el Líbano. Todo lo que he dicho puede sonarles nuevo y sorprendente. Pero, por favor, no se apresuren a culpar a nuestros gobiernos por no expandir la información. Ésta no es una tarea fácil. Cuesta mucho dinero llegar a la opinión pública. Son los individuos quienes deben provocar el cambio. Son ellos los que deben estar informados. La información juega un papel significativo en el desarrollo de las relaciones bilaterales. La imagen que un país tiene del otro influye en la toma de decisiones y crea una tendencia positiva o negativa. Es evidente que los argentinos saben muy poco del Líbano. Me sorprendí al ver la reacción de la gente ante las proyecciones de imágenes del Líbano que realicé en varias ocasiones. Mucha gente cree todavía que somos un desierto y que vivimos en el caos. Sin dudas, los medios han creado desinformación o han omitido información. Desgraciadamente, sólo unos pocos hacen sus propias investigaciones. La mayoría sólo lee, mira o escucha lo que le dan los medios. Creo que los medios, ya se trate de prensa, televisión, cine o radio, jugó un papel crucial para crear una cultura dentro de la Argentina, orientada más hacia Europa y Norte América. Ocurre lo mismo en el Líbano, aunque en menor grado. Espero que los medios reconsideren esta situación. El ex Presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, dijo una vez que ésta es la Era de la Información. Estoy de acuerdo. Los medios pueden tener un papel noble y crucial para acercar a nuestros pueblos. Quisiera que el público de aquí conociera mejor al Líbano. Esto no es una apelación para vender mi país. Es, más bien, el deseo de ayudar a que Argentina y Líbano se encuentren. Argentina no puede seguir creciendo si sólo depende delos medios tradicionales del comercio: exportación e importación. Las empresas deberán buscar nuevos socios para competir son las corporaciones internacionales. Tienen que jugar el mismo juego. Son las reglas de la globalización. Competir significa estar bien establecido en el mercado mismo. Las empresas argentinas deben establecer sus bases en nuestra región si quien realmente ser parte de su proceso económico. Todos nuestros países están abriendo sus mercados. La Argentina debe aceptar compartir beneficios y riqueza. El mejor camino es a través de las joint-ventures. Y ¿qué mejor que el Líbano, en Medio Oriente, para tener una base permanente para dichos negocios? He dicho que el Líbano tiene características que le permiten una sociedad con la Argentina: -Su naturaleza, que permite esquiar en la montaña y nadar en el mar el mismo día. -Su clima, con cuatro estaciones que se corresponden. -Su cultura abierta, en la cual cada uno puede satisfacer sus gustos y preferencias. -Su historia, en la cual se puede aprender sobre el desarrollo humano y el camino de las civilizaciones. -Su sistema económico libre, que permite un flujo de divisas saludable y seguro, una diversidad de oportunidades económicas con varias zonas francas , y una relación fluida y armónica dentro y fuera de sus fronteras. -Su sistema político democrático, que asegura los derechos y las libertades fundamentales. -Su sistema educativo, que estimula la diversidad de estudios. -Su sistema de salud de avanzada, y de libertad de información. Todo ello hace del Líbano un socio estable para las empresas argentinas que deseen aumentar su participación en los mercados de la región. Les abrimos los brazos. Háganlo. |
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