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El Congreso Regional de Beirut solicitó firmar el Tratado de Armas Prohibidas
En paso avanzado para tratar las secuelas de las disputas en el mundo, especialmente en Medio Oriente, el Centro Libanés de Remoción de Minas, con la cooperación del gobierno noruego, el martes 11 de noviembre inauguró, el Congreso Regional de Beirut sobre el Tratado de Municiones de Racimo. El evento contó con la presencia del Ministro de Relaciones Exteriores libanés, Fawzi Salukh; el representante del Ministro de Defensa (Elías Al Mur), General Mohamad Fahmi,; el Jefe del Ejército, General Jean Kahuji; el Viceministro de Relaciones Exteriores noruego para Asuntos de Medio Ambiente y Desarrollo, Hakun Gulbrandsen; la representante del Programa de la ONU para el Desarrollo del Líbano, Marta Royds, embajadores, representantes de sociedades civiles y de organismos internacionales, personalidades sociales y mediáticas.
El Congreso comenzó con la proyección de un documental sobre los peligros de las municiones de racimo para la población civil, incluyendo entrevistas a sus víctimas en el sur del Líbano. Luego, el Ministro Salukh habló sobre el reiterado uso de estas bombas por parte de Israel contra el Líbano, en fechas anteriores a la guerra de julio de 2006; también agradeció a los organizadores del Congreso y especialmente a los gobiernos del Reino de Noruega y de los países que habían organizado previamente congresos similares para solucionar ese problema.
“Comprometidos con la protección de la población civil”
El Ministro de Relaciones Exteriores libanés aseguró que su país estará entre los primeros en defender el principio de protección a la población civil durante las disputas armadas, partiendo de principios y valores con los cuales está comprometido y sostiene, a pesar de los reiterados ataques israelíes con todo tipo de armas letales, entre ellas bombas de racimo. El Ministro señaló: “el pesado legado de la enemistad israelí, en julio recogió almas inocentes, y en la etapa posterior al cese de la disputa registró un dramático aumento del número de víctimas, entre ellas niños y ancianos, y no proveyó voluntarios o trabajadores para limpiar el área donde los israelíes habían lanzado cuatro millones de bombas”. Asimismo, solicitó que la comunidad internacional repudie las bombas de racimo por sus consecuencias para el hombre, en el marco del Tratado de Armas Tradicionales y del Quinto Protocolo (agregado al Tratado). El Ministro también repudió “la propagación, en algunos países, de la idea de la utilización militar de esas armas letales” y aseguró el apoyo del Líbano, junto a otros 46 países, para lograr la prohibición de esos explosivos que causan daños extremos y azarosos. Ratificó el derecho del Líbano, como país damnificado, a obtener ayuda internacional económica, técnica e informática, para cumplir el Tratado que ordena la remoción de restos de bombas de racimo en todo su territorio, y señaló que su país aún no ha obtenido los mapas e informes sobre los sitios donde Israel lanzó estas bombas.
Noruega apoya al Líbano
Gulbrandsen explicó que el propósito de abrir la nueva embajada de su país en el Líbano, era enviar un claro mensaje de apoyo a la independencia de ese país y aseguró que el Líbano se comprometió a remover las bombas de racimo, explicando las catástrofes humanas y sociales causadas por ellas. Habló sobre el Tratado de las Municiones de Racimo, desde sus aspectos legales y humanos, considerando que su propósito es limitar la producción, utilización y transporte de estos de explosivos. Señaló que más de cien países firmarán ese Tratado el próximo 3 de diciembre y que “los tratados y acuerdos internacionales ayudaron a modificar los comportamientos de varios países en relación al uso de bombas de racimo”, recordando que el “Líbano sufrió mucho a causa de esas municiones”. Luego explicó que “este Tratado constituirá una herramienta esencial para mejorar la vida de las localidades damnificadas y garantizará el compromiso de limpiar los territorios y remover las municiones de racimo”. Elogió los esfuerzos y avances de las organizaciones locales en relación a este asunto, valorando el rol de la población civil.
A su vez, el presidente del Centro Libanés para la Remoción de Minas, General Mohamad Fahmi, explicó los peligros y las catástrofes causadas por estas municiones, principalmente las pérdidas humanas, y expuso las tareas realizadas por este Centro en el sur del Líbano, enfatizando en la necesidad de remover las minas, dando cumplimiento del trayecto de Oslo. También se refirió a que “El Líbano no colocó ni utilizó bombas de racimo, pero sufrió mucho por su causa”, y convocó a “cumplir el Tratado para que éstas no sigan representando un peligro para los inocentes civiles”.
Habuba Aoun habló en nombre de la Alianza Mundial contra las Bombas de Racimo y motivó al “Gobierno del Líbano y a todos los gobiernos a sumarse en beneficio del sur del Líbano y de la dignidad de su buena gente (…)”.
48 millones de metros cuadrados de bombas
La representante del Programa de la ONU para el Desarrollo del Líbano, Marta Royds, consideró que el Congreso encaminará a todos hacia la firma del Tratado de Oslo el 3 de diciembre próximo y que dicha firma muestra la contribución de los países para garantizar protección y seguridad y promover la paz y el desarrollo en todo el mundo. Señaló que hasta el momento, las bombas de racimo se han usado en más de 30 países, siendo el Líbano el país de más reciente utilización en la región; estimó que la superficie contaminada con estos explosivos en la guerra de julio de 2006 fue de alrededor de 48 millones de metros cuadrados. También se lanzaron no menos de 50 millones de bombas de racimo en Irak entre los años 1991 y 2006. Luego Royds expresó: “el cálculo del impacto socio-económico de las bombas de racimo debe incluir los gastos de remoción y ayuda a las víctimas, siendo que esta ayuda, a largo plazo, representa un elevado costo para el sistema de salud de un país. En el Líbano, el costo total de la remoción de las bombas de racimo y las actividades de concientización sobre sus riesgos es de alrededor de 120 millones de dólares americanos, lo cual implica un gasto que podría haber sido mejor invertirlo en desarrollo humano”.
La Representante de la ONU agregó: “El Líbano no es el único país involucrado en este asunto, se estima que en más de 75 países hay en reserva unos mil millones de bombas de racimo; sería catastrófico para la humanidad si se decidiese utilizar esta reserva, la última guerra en Georgia aseguró la importancia de un tratado prohibiendo las bombas de racimo (…)”.
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