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OJALA QUE MI PUEBLO APRENDA |
Por Bouthaina Shaaban
Cuando Israel asesinó a Mahmoud al-Mabhouh en Dubai, se supo que
contó con la colaboración de 15 países, que aportaron sicarios
con pasaportes falsos y puntos de cruce en sus aeropuertos.
Sin embargo, los medios occidentales se centraron en informar
sobre los pasaportes falsos a fin de cubrir el asesinato y la
colaboración de su inteligencia para cometer el crimen.
El crimen fue contra los árabes y, como siempre, sus
perpetradores no serán llevados a la justicia. No fue el
primero, ni será el último. En realidad, esta colaboración ha
animado a Israel a llevar a cabo asesinatos y masacres contra
civiles desarmados en Palestina y Líbano durante 60 años.
Ahora, inventan la historia de los misiles Scud para minar la
estabilidad de la región y proteger la actitud de intransigencia
y total rechazo de paz con los árabes que mantiene Benjamin
Netanyahu.
Cuando fue evidente que la historia era ridícula, Ehud Barak se
reunió con sus aliados en Washington para lanzar una campaña
política en los medios diciendo que “Hezbollah está recibiendo
armas que desestabilizan la región”.
Ahora, de pronto, la Secretaria de Estado Hillary Clinton y el
subsecretario Feltman han descubierto que las armas de
destrucción masiva que poseía Israel y su supremacía aérea no
amenazan “la seguridad y la estabilidad de nuestra región”. Sólo
lo hacen las supuestas armas mencionadas.
Altos funcionarios de Estados Unidos se apresuran a “amenazar a
Siria y Líbano” basándose en acusaciones hechas en los medios,
que carecen de total credibilidad.
Pero en este caso puntual, la Secretaria de Estado condena “la
transferencia de armas con el lenguaje más fuerte posible” y
considera esta acto imaginario como “provocador, y amenazante de
la estabilidad de la región, algo inaceptable para los Estados
Unidos y la comunidad internacional”.
Ella lo considera una violación de la Resolución 1701 que
prohíbe “la importación no oficial de todo tipo de armas al
Líbano”. En cambio, ignora absolutamente todas las violaciones
de la Cuarta Convención de Ginebra y de las resoluciones del
Consejo de Seguridad 242, 338 y 1701, entre otras, así como
todas las armas importadas por parte de Israel.
Ni siquiera nota que los distintos gobiernos norteamericanos han
dado a Israel reactores nucleares, bombas fosfóricas y bombas
racimo en forma secreta, para matar niños y civiles desarmados
en Gaza.
En efecto, fueron los Estados Unidos quienes proveyeron a Israel
de aviones de guerra que destruyeron miles de viviendas,
escuelas y hospitales en Gaza y el Sur del Líbano.
El secretario de defensa Robert Gates se olvida de que sus
ejércitos mataron más de un millón de iraquíes, y que siguen
haciéndolo con civiles afganos todos los días.
Sin embargo, se apresura a decir que “Irán y Siria socavan la
estabilidad de la región al armar a Hezbollah con misiles Scud”.
En tanto que Ehud Barak piensa que el acto “socava el equilibrio
armado de la región”.
¿Hay algo más ridículo que Ehud Barak repitiendo estos reclamos,
como si no supiera que su ejército posee todo tipo de armas
letales y prohibidas, incluyendo armas nucleares, químicas y
biológicas, así como todo tipo de aviones de guerra, artillería,
misiles y bombas prohibidas?
Israel ha cometido toda clase de crímenes en forma diaria
durante los últimos 60 años con total impunidad, ya que sus
aliados occidentales siempre cubren sus crímenes contra la
humanidad.
Ante tales hechos, y muchos otros, Occidente se comporta como un
bloque que protege su “creación”, Israel, repite sus acusaciones
y reclamos, justifica sus crímenes y le brinda apoyo financiero,
militar, político y mediático.
A pesar de la historia de los pasaportes falsos, cientos de
agentes de inteligencia israelíes todavía recorren países árabes
con pasaportes occidentales para reclutar agentes, recoger
información, asesinar gente o planear explosiones.
Contra todas las leyes internacionales, la legitimidad y los
derechos humanos, Israel todavía impone un bloqueo terrestre,
marítimo y aéreo a un millón y medio de palestinos porque son
árabes.
Europa y Estados Unidos guardan silencio sobre el bloqueo
simplemente porque los sitiados son árabes. Parecen conservar
todavía la mentalidad de los cruzados, y su racismo les impide
aceptar al otro.
Simplemente imaginen un bloqueo impuesto por los árabes contra
los israelíes. ¿Cuál sería la posición de Clinton y de Feltman
entonces?
Deseo que mi pueblo pudiera aprender de los organizadores de la
Flota de la Libertad que zarpará de Turquía el 24 de mayo para
quebrar el bloque israelí. Organizaciones de Turquía, Malasia,
Suecia y Grecia enviarán barcos con 600 personas que llevarán
mercaderías, y material médico y educativo.
¿Dónde están los árabes en este emprendimiento? ¿Qué están
haciendo los empresarios árabes para apoyar a sus hermanos de
Gaza?
Algunos árabes han perdido su posición internacional y su papel
regional cuando abandonaron la dignidad y los derechos de su
pueblo y de su nación árabe.
Deberían tomar nota porque Occidente, que cree en la
solidaridad, no respeta a los que tratan a sus hermanos en base
a la división.
Los hechos prueban que Occidente no considera a ningún país
árabe como amigo, no importa cuánto pueda servir a los intereses
israelíes, y tampoco tiene en cuenta los servicios de sus
fuerzas de seguridad y de sus tribunales para la ocupación
israelí de territorios árabes.
Occidente tiene razón cuando considera que aquellos que actúan
contra su propio pueblo no son confiables. Por eso quienes creen
que son amigos de Occidente viven una ilusión. Occidente sólo se
ocupa de sí mismo y de sus intereses.
Entonces, ¿por qué los árabes no se amigan entre ellos y son
fieles a sus propios intereses? No hay duda de que estos
intereses radican en actuar como una unidad porque, a los ojos
de Occidente, son todos árabes.
Ojalá que mi pueblo pudiera aprender cómo unificar sus filas
contra sus enemigos.
Bouthaina Shaaban es asesora política y de medios de la
Presidencia de Siria, y ha sido Ministra de los Emigrados. Es
escritora y profesora en la Universidad de Damasco desde 1985.
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