DISCURSO DE S.E. Ministro JEAN OBEID
Reunión Ministerial Euro-Mediterránea
Dublín, 5-6 de mayo de 2004

Sr. Presidente:
Permítame comenzar saludando al amistoso pueblo de Irlanda, que sacrificó decenas de sus hijos para defender la paz en el Sur del Líbano. Rindo homenaje a su memoria.
También deseo saludar al Ministro de Relaciones Exteriores, Sr.Brian Cowen, y agradecerle sus esfuerzos durante la presidencia de Irlanda en la Unión Europea, y por la excelente organización de este encuentro. Doy la bienvenida a los diez nuevos miembros que ampliarán el Espacio Europeo, y agregarán nuevo impulso al proceso Barcelona.
Sr. Presidente, nos hubiera gustado unirnos a Ud. para entonar el “Himno a la Alegría”, en celebración de un mayor espacio europeo, que traerá prosperidad, estabilidad y esperanza. Es el encuentro de la conciencia, los corazones, y la voluntad de su gente, precedido por la abolición de las actuales fronteras entre sus países, que predeterminó el proceso de unificación. Desgraciadamente, las tragedias que afligen a nuestra región, las murallas de opresión y odio erigidas en nuestras tierras, separando pueblos, corazones, religiones y culturas, nos impiden compartir plenamente con uds. estos momentos de alegría y felicidad.
Sr. Presidente,
Ud. coincidirá conmigo en los muchos obstáculos que debe enfrentar el proceso de paz en el Medio Oriente, y que la esperanza de terminar con el conflicto árabe-israelí se está diluyendo como resultado de la política israelí de asentamiento, asesinato, destrucción y ocupación. Israel destruyó las bases legales internacionales para la resolución de este conflicto, y las reemplazó con una política de crear situaciones de facto, ignorando todos los principios que la comunidad internacional había adoptado en Madrid, y desafiando los buenos oficios de las Naciones Unidas en este sentido. ¿Puede permitirse que una minoría, dentro de otra minoría, controle todas las decisiones de guerra y paz, y empuje al pueblo palestino al borde de la desesperación, haciendo la vida peor que la muerte, y convirtiendo a la muerte para algunos, en un refugio y una elección, por no decir salvación? Parece como si Israel quisiera sacar ventaja de la falta de respuesta de la comunidad internacional y dejando que algunos apliquen un doble standard cuando se trata de este tema.
Mucho apreciamos la posición adoptada por la Unión Europea, basada en principios, que rechaza toda divergencia de la legalidad internacional, así como la opresión que sufre el pueblo palestino. Esperamos una mayor firmeza en este sentido.
Sr. Presidente,
El Líbano adhiere firmemente a la Iniciativa de Paz Árabe como una base esencial; exige que el Medio Oriente sea, sin excepciones, una región libre de armas de destrucción masiva, unida a la comunidad internacional y a la Unión Europea para condenar al terrorismo y que cumpla con sus obligaciones al combatir el terrorismo dentro del marco de las resoluciones internacionales competentes, según la Carta de las Naciones Unidas. El Líbano condena la violencia contra gente inocente en cualquier parte que ello ocurra. Nuestro país ha sido, durante cierto tiempo, una de sus víctimas. Simultáneamente, junto con muchas naciones, establecemos una distinción entre el terrorismo y el uso legítimo de la resistencia a la ocupación. Asimismo, condenamos firmemente el terrorismo fomentado por el estado de Israel, que legitimiza la política de asesinatos y matanzas de niños y civiles inocentes.
Aun cuando los hechos en Palestina sean causa de dolor y preocupación para nosotros, la tragedia de Irak no puede sino intensificar estos sentimientos. Expresamos nuestro deseo de que el representante del Secretario General de las Naciones Unidas tenga la oportunidad de implementar su plan para la transferencia de soberanía y poder a los iraquíes. Sin embargo, creemos que Irak no constituirá una fuente de estabilidad para la región, a menos que sea un estado soberano, democrático y unificado, libre de toda ocupación. Las Naciones Unidas deben jugar un papel fundamental para lograr estos objetivos, con la colaboración de los países involucrados, especialmente los vecinos de Irak y la Liga de Estados Árabes.
Sr. Presidente,
Aceptamos la propuesta expresada en “Estrategia de Asociación para el Mediterráneo y Medio Oriente”, que apunta a poner en acción una serie de reformas en los estados de la región. Creemos que la reforma y el progreso del pueblo no deben ser algo temporario. La reforma debe ser parte de un proceso continuo, desarrollado de acuerdo con los valores, tradiciones, cultura y necesidades de cada país. En realidad, la reforma tiene lugar a partir de la convicción; no es un proceso destinado a complacer una parte u otra, y por lo tanto no puede ser implementado como algo “listo para usar”.
También compartimos su opinión con respecto a la necesidad de adaptar el proceso de reforma a las características de cada país, y de que primero debe resolverse el conflicto árabe-israelí, corazón sangrante de la región. Debe otorgarse prioridad al tratamiento del corazón, antes de pedir al paciente que corra y reforme en forma apresurada.
A la luz de las numerosas iniciativas para la región, creemos que el proceso de Barcelona, y las políticas respectivas, constituyen un marco esencial de cooperación entre el Líbano y la Unión Europea. En este contexto, el Líbano está abierto a las perspectivas de diálogo en las áreas de la Asamblea parlamentaria Euro-Mediterránea, y las Bases de Diálogo entre Civilizaciones y Culturas. Sin embargo, la transición de la etapa de diálogo a la de la cooperación conjunta, en el marco de la Política de Seguridad y Defensa en Europa (PSDE) sigue vinculada al logro de una solución justa y completa al conflicto árabe-israelí, que tenga su peso en la escena regional y en nuestras conciencias y corazones.
Sr. Presidente,
En los últimos diez años, el Líbano ha trabajado intensamente a fin de recuperar su papel de liderazgo en la región, y en este sentido, el Acuerdo de Asociación firmado con la Unión europea, constituye un paso esencial en el programa de reformas económicas y fiscales adoptado por los sucesivos gobiernos del Líbano. El país esperaba que los Parlamentos Europeos ratificaran este Acuerdo de Asociación para el 1ro de mayo. Desgraciadamente, no ha sido posible. Esperamos que los pocos obstáculos que dificultaron terminar el proceso de ratificación a tiempo, sean superados en un futuro próximo, en bien de los intereses comunes del Líbano y de Europa.
Vale mencionar en este contexto, que el Líbano está estudiando la Declaración de Agadir con interés y seriedad, y espera ser parte de ella en el futuro cercano. El país está en una etapa avanzada en las negociaciones con la Organización Mundial de Comercio, y procura el apoyo de la Unión Europea para acelerar el proceso de acceso.
Sr. Presidente,
La realidad ha probado que la seguridad de la región debe ser vista como una unidad indivisible. Por lo tanto, la creencia de que una solución a la seguridad puede implementarse fuera del marco de una solución global a todos los conflictos, y desconociendo las resoluciones del Consejo de Seguridad de las UN, es ilusorio. Más aún, el desarrollo no puede lograrse sin estabilidad, ni la seguridad sin paz. Además, la paz no será permanente a menos que sea justa, completa e indivisible. No es posible tener una paz permanente si ésta no se basa en la justicia, y en la creación de un Estado Palestino visible y soberano, el reconocimiento al derecho de retorno de los refugiados palestinos, y el reestablecimiento de las fronteras a las líneas del 4 de junio de 1967, tanto en el Líbano como en las Alturas del Golán.
El Líbano y los árabes han expresado reiteradamente su deseo de paz. A este respecto, la Iniciativa de Beirut fue considerada un puente hacia el logro de la paz. Sin embargo, de un asesinato a otro, y de una guerra a otra, el Gobierno israelí destruyó sus mismas bases. Las políticas extremas del gobierno israelí, que están causando un número creciente de fundamentalistas y víctimas, tanto en el campo israelí como en el campo árabe, y están llevando a más israelíes a la muerte en guerras con los árabes, debe cesar. En lugar de ello, deben guiarlos hacia un horizonte más brillante, un horizonte de coexistencia mutua, en paz y justicia.
Muchas gracias.
 

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