|
La explosión de una bomba de
racimo dejada por el ejército israelí, causó heridas
especialmente en las piernas, del ciudadano Jerji Mikael Al
Garib de 45 años de edad, en la localidad de Rashia Al Fukar.
Mientras Al Garib estaba sembrando en su tierra en el sector
este de la localidad, estalló una bomba de racimo que
lastimó sus piernas e inmediatamente fue trasladado al
hospital. La familia de Al Garib elogió al ejército libanés
y a las fuerzas de UNIFIL, por su ayuda en limpiar las
tierras de las minas y las bombas de racimo que constituyen
un constante peligro para sus vidas.
La unidad de UNIFIL que trabaja en la zona, advirtió a los
campesinos y pastores que no transitasen por la línea azul,
hacia las ocupadas granjas de Shebaa.
Sin embargo, los pastores protestaron sobre la nueva
limitación de la línea azul cerca del lago Al Nakar al
sureste de Shebaa, que fue delineada luego de la invasión de
2006, ya que les prohíbe llegar a muchos lugares fértiles en
esta localidad. Por otra parte señalaron que antes, llegaban
a estos lugares sin obstáculos o resistencia de ninguna
localidad.
Los pastores preguntaron sobre las nuevas razones que les
prohíben aprovechar sus campos y pastorear sus animales, más
allá del cerco que existe hace más de 30 años. Los pastores
también expusieron sobre el problema de las vacas israelíes
que traspasan diariamente la línea azul y consumen el agua y
el pasto de la ganadería libanesa. Oficiales de UNIFIL
aclararon que esta organización está trabajando seriamente
hace un tiempo para poner fin a estos acontecimientos.
|