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Fuentes de las Naciones Unidas relacionadas con el desminado dicen que esto es falso.
El ejército israelí entregará a la fuerza interina de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL), una base de datos que identificará la ubicación de las municiones racimo que arrojó sobre el sur del Líbano durante la guerra de julio de 2006, según indica un informe de los medios israelíes del miércoles pasado.
Los militares israelíes “han completado la elaboración de una base de datos que contiene información sobre el lugar exacto de impacto de cada una de las bombas racimo arrojadas por Israel durante la Segunda Guerra del Líbano, y tiene la intención de transmitir esta información a UNIFIL," afirma un informe publicado por el periódico Haaretz. UNIFIL afirmó el jueves que no haría comentarios sobre dicho informe, y fuentes del Centro de Coordinación de Desminado de las Naciones Unidas lo calificaron de “falso”.
Aviones de guerra israelíes lanzaron alrededor de cuatro millones de bombas racimo sobre el sur del Líbano en momentos en que el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ya había aprobado la Resolución 1701 pidiendo el cese inmediato de las hostilidades en 2006. Medio millón de estas municiones no explotó y desde que se llevó a cabo el cese del fuego, 213 civiles y 52 técnicos en explosivos han muerto o resultado heridos por las municiones. El acceso a esa base de datos ha sido una exigencia de mucho tiempo de parte de las Naciones Unidas, el Estado libanés y los expertos en desminado, quienes afirman que esta base es crucial para tener éxito en los esfuerzos de eliminar las minas de la zona.
"El ejército libanés señala actualmente lugares donde se encuentran minas, en base a los accidentes producidos”, afirmó Khaled Yamout, coordinador del programa de acción de minas terrestres de la ong noruega “Ayuda del Pueblo de Noruega”. "Si tuviésemos una base de datos, ésta salvaría muchos vidas y dinero al Líbano”.
En su noveno (y último) informe sobre la implementación de la Resolución 1701, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, afirmó que “no se han hecho progresos” en cuanto a la entrega de la base de datos por parte de Israel. "Militares israelíes aseguraron a mi coordinador especial, en reuniones llevadas a cabo en Tel Aviv el 9 de febrero, que el trabajo técnico sobre los datos de los lugares de caída de las bombas estaba completo y a la espera de la aprobación del gobierno para entregarlo a UNIFIL”, concluyó.
El secretario general afirmó que alrededor de 154.733 municiones racimo fueron destruidas en el sur del Líbano desde que comenzaron las operaciones de desminado en 2000, ayudados por una reforzada presencia de UNIFIL después de diciembre de 2008. Quedan por despejar alrededor de 12 millones de m2, de los cuales 6 millones no han sido desminados en absoluto.
"Debido a la falta de fondos, sólo cinco de las siete organizaciones dedicadas al desminado que operaban en 2008 continuarán haciéndolo en 2009”, afirmó el funcionario, y advirtió que este obstáculo podría “interrumpir el impulso de las operaciones de desminado que hasta la fecha han logrado una reducción constante en el número de víctimas civiles”.
El uso de municiones racimo en el Líbano por parte de Israel fue el más amplio desde la Guerra del Golfo de 1991 y suscitó una campaña internacional para prohibir este tipo de armas tan cuestionadas y controvertidas. A tal efecto, alrededor de cien países firmaron un tratado en diciembre de 2008, pero tanto Israel como su aliado, los Estados Unidos, se negaron a hacerlo.
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