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Su Excelencia Señor Presidente de la República Federativa del Brasil, Don
Luis Ignacio Lula Da Silva.
Su Excelencia, Señor Presidente de la República
Argelina Democrática y Popular, Abdel Aziz Boutaflika y actual Presidente
de la Cumbre de la Liga de Los Estados Árabes.
Majestades, Presidentes, Altezas y Altas autoridades.
Señoras y Señores:
Es un gran honor para mí y para la Delegación que me
acompaña participar en esta importante e histórica Cumbre, que reúne por
primera vez a los líderes árabes con los Presidentes de América del Sur.
Es un gran hito para la República Federativa del Brasil
amiga y su Presidente, Don Luis Ignacio Lula Da Silva, a quien no puedo
dejar de agradecer en nombre del Líbano, por el gran esfuerzo de esta
iniciativa y sus preparativos para realizar esta Cumbre, así como por su
hospitalidad y organización. Asimismo transmito los saludos de Su
Excelencia, el Señor Presidente de la República del Líbano General Emile
Lahoud, así como sus votos de éxito en esta reunión Cumbre.
Cabe destacar, en esta ocasión, las excelentes
relaciones que unen a mi país, el Líbano, con la República Federativa del
Brasil. Todavía notamos el eco y el resultado de las históricas visitas de
Su Excelencia, Presidente Lula Da Silva, en diciembre de 2003, y la de Su
Excelencia, el Presidente Emile Lahoud a Brasil, en febrero de 2004. Ambas
visitas ayudaron a fortalecer la cooperación y la amistad entre nuestros
dos países.
Señor Presidente, aquí está el fruto de sus esfuerzos
en la realización de esta Cumbre, la cual inició sus preparativos con la
colaboración de los Presidentes de los países de América del Sur y los
líderes árabes. Es éste el logro más importante para las relaciones árabe
– sudamericanas. Gracias por todo esto, Señor Presidente, y gracias a su
país amigo.
Señores:
El Líbano tiene un compromiso muy especial con esta
Cumbre, ya que sentimos que al venir a América del Sur nos encontramos a
nosotros mismos. En su generoso país habitan ciudadanos descendientes de
libaneses que vinieron de nuestras montañas, llanuras, ciudades y pueblos
y encontraron un país próspero que los recibió con los brazos abiertos.
Ellos, y luego sus hijos y nietos han formado siempre una parte
inseparable de esta sociedad. Estamos orgullosos de ellos y de su lealtad
para con sus países, sin haber olvidado por ello la tierra de sus
ancestros. Lo consideramos un lazo potente entre ustedes y nosotros. Y
siguen siendo un puente entre el legado cultural que trajeron los
inmigrantes y lo que adquirieron de ustedes. Por eso vinimos a cimentar
estas relaciones especiales entre nuestros países árabes y América del
Sur.
Tenemos muchas cosas en común: el mundo actual plantea
grandes desafíos, tanto en la política como en la economía o la cultura, y
los grupos geopolíticos procuran cooperar y coordinar entre sí. Las
grandes distancias geográficas que separan a nuestras regiones y que no
impidieron el encuentro de nuestros antepasados en épocas anteriores, han
disminuido en la actualidad. Hoy, los problemas y desafíos se han
unificado. Ello hizo que nuestras culturas tengan un contacto diario, lo
cual nos obliga a aportar una visión en común a las cuestiones del mundo
donde vivimos.
Señores:
Las regiones a las que pertenecemos se caracterizan por
ser complementarias y por tener grandes posibilidades, que debemos
aprovechar y explotar al máximo. El dinámico sector privado de ambas
regiones debe buscar nuevos mercados emergentes para sus inversiones. El
hecho de que nuestros mercados tradicionales dispongan de inversiones que
atraen con interés a los empresarios de ambos lados, nos obliga a actuar
dentro de los acuerdos bilaterales para facilitar los intercambios.
Asimismo, nuestras regiones disponen de materias primas, energía y
recursos humanos capacitados, lo cual nos permite planificar en conjunto
para aprovechar nuestros recursos e intercambiar experiencias en este
campo.
Sin embargo, con todo lo que significa la
globalización, con el enorme y rápido desarrollo de los medios económicos
y financieros y en sectores de comunicación y tecnología de la
información, con sus consiguientes efectos en los sectores político y
cultural, es un fenómeno que puede generar enormes posibilidades y
oportunidades, si se utiliza adecuadamente para el bien común del pueblo y
el respeto de sus derechos, necesidades y particularidades.
Al mismo tiempo, la globalización puede conllevar
riesgos, no el menor de los cuales es hacer que la mayoría de los pueblos
de la tierra se encuentren en una situación desfavorable, que los
convierta en meros consumidores de mercaderías, información, políticas e
ideologías.
De allí, la importancia de las opciones que debemos adoptar. Esta Cumbre
es una oportunidad propicia para lograr nuestros objetivos hacia el bien
común de nuestros países y de nuestros pueblos amigos.
Señores:
Es imperioso resolver en forma justa y global, y por
ende, duradera, la crisis del Medio Oriente en el marco del derecho
internacional y sus resoluciones, especialmente las resoluciones N° 242 y
338 de las Naciones Unidas, así como la Resolución de su Asamblea General
N° 194, que garantiza el regreso de los refugiados palestinos, según lo
convenido en Madrid, y el principio “tierra por paz”. Todo ello fue
ratificado en forma unánime por los países árabes en su iniciativa de paz,
que tuvo lugar en la Cumbre de Beirut en 2002.
Dicha iniciativa procura el camino concreto, serio y
práctico que garantiza la totalidad del derecho de las partes mediante la
seguridad y la paz. Agradecemos su apoyo en este tema, y su inclusión en
la resolución final de esta Cumbre.
El Líbano, país amante de la paz, del cual dijera Su
Santidad, el fallecido Juan Pablo II, “más que una nación, es un mensaje”,
constituye un ejemplo para el mundo de hoy, que queremos se construya a
partir del entendimiento, la convivencia, el dialogo y el respeto al
prójimo.
Pasó mi país una larga noche, que trajo destrucción y grandes pérdidas
humanas y materiales. Los países árabes y la comunidad internacional
convocaron al apoyo del Acuerdo de Taif (1989), después de su aprobación
por los diputados libaneses.
El acuerdo de Taif puso límites a una guerra
destructiva, que tuvo como resultado una costosa deuda, la cual pesa
todavía sobre la economía libanesa.
Hoy en día, los libaneses coinciden en que se cumpla
este Acuerdo en forma total, luego de haberlo sido en forma parcial. La
última parte de su ejecución cumplió asimismo con la resolución número
1559 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
Señores:
El Líbano sufrió una gran conmoción, que perjudicó su
estabilidad: el atentado que cobró la vida del ex Presidente del Consejo
de Ministros, Rafic Hariri.
Nuestro gobierno, que cumplió y sigue cumpliendo sus
compromisos ante sus ciudadanos, seguirá de cerca con firmeza la
investigación nacional e internacional sobre el asesinato del Presidente
Hariri y sus acompañantes. Al mismo tiempo, está preparando las elecciones
parlamentarias para fines de este mes, siguiendo el sistema democrático,
patrimonio del país desde sus orígenes.
En consecuencia, este gobierno cumple con el compromiso
de lograr la estabilidad política, económica y de seguridad, incluyendo el
derecho a autodefenderse y a recuperar el resto de sus tierras ocupadas
por Israel.
A pesar de que el mandato del gobierno actual del
Líbano, según la Constitución, termina con las elecciones parlamentarias,
realizará sus mejores esfuerzos en forma inclaudicable, para llevar a cabo
cuanto sea necesario en pro del bienestar, la estabilidad, la soberanía y
la independencia del Líbano.
Para concluir, permítanme reiterar mi agradecimiento y
mi estima a Brasil, su Presidente, su Gobierno y su pueblo, y a todos los
países de Sudamérica y sus Presidentes. Hago votos por que nuestro
encuentro sea un paso esencial para establecer un mundo en el que
prevalezcan la apertura, el entendimiento y el diálogo entre las culturas,
así como el derecho, la justicia y la prosperidad para todos los pueblos
de la tierra.
Muchas Gracias.
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