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El Ministro de Relaciones
Exteriores y Emigrantes Libanés, Fawzi Salouj, expresó que
“las expectativas de la operación de paz chocan con las
posturas fundamentalistas, intimidatorias y racistas
israelíes, ya que llegó al Gobierno de Israel una conducta
de mando que expresa claramente que esta sociedad no está
preparada para la paz”. Salouj consideró que “el único
aspecto positivo para la llegada del gobierno (Benjamín
Natanyahu) es el descubrimiento de realidades encubiertas
israelíes que los gobiernos anteriores intentaban ocultar
mediante el dulce hablar sobre el deseo de la paz, pero con
un trabajo continuo en destruir toda oportunidad de
lograrla.
Salouj expresó: “La comunidad internacional está hoy frente
a una prueba crucial en cuanto a la forma de tratar con este
gobierno. Esto requiere una postura firme que posibilite que
Israel se comprometa con los requisitos de la paz. Por otra
parte se requiere de una postura árabe excepcional, que se
empezó a vislumbrar en la cumbre de Dawha por medio de las
reconciliaciones que garantizan la unión de los árabes ante
el desafío israelí”.
El Canciller libanés señaló además que “la política de
apaciguamiento hacia Israel que adoptan algunos países
occidentales no sirve y no servirá nunca. En estos tiempos
que esperábamos una postura firme, nos sorprendemos que
algunos grupos occidentales premien a Israel con el
otorgamiento de posiciones dentro de la ONU, tal como
sucedió últimamente con la Comisión de Población y
Desarrollo de esta organización”.
Salouj agregó: “La incorporación de Israel en la ONU, sus
actividades y mecanismos niegan el comportamiento israelí
desde hace decenas de años en cuanto a violar los principios
más simples de esta organización y sus resoluciones. No hay
señal mayor de esta contradicción que designar la
Presidencia de la Comisión y Población y Desarrollo a
Israel, luego que este país haya destruido miles de
viviendas en el Líbano en 2006, en Gaza en 2009 y durante
todas sus guerras criminales; además de causar el destierro
y expatriación de la población de los ciudadanos en
Jerusalén, en todo el territorio Palestino y en el Líbano”.
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