Conferencia pronunciada por el Sr. Embajador Dr. Hicham Hamdan el día jueves 24 de octubre de 2002 en la Fundación Los Cedros, en un evento organizado por la Obra Mundial pro    Humanidad Solidaria (OMHS).

LA SEGURIDAD EN MEDIO ORIENTE

 El Medio Oriente ha estado siempre en el centro de la atención a nivel internacional. Esta región, que fue bendita por Dios , con una ubicación geográfica  estratégica y enormes recursos naturales,   es el origen de la civilización humana y el asiento de las tres principales religiones. 

 Pero también ha sido siempre víctima de la dominación extranjera y de las políticas de intervención externa. La gente de la región creía que los aliados llegarían pronto después de décadas de ocupación otomana y que la creación de la Liga de las Naciones  lograría que se respetaran sus aspiraciones  políticas y los ayudaría a cumplir sus objetivos nacionales de independencia e unidad. 

 Sin embargo, las superpotencias de entonces tenían otros planes y quebraron una promesa hecha a sus líderes. En  un acuerdo secreto, bajo el código  Sikes-Picot, decidieron dividir la región y establecer Estados permanentes que serían delimitados y distribuidos según sus intereses. Así, cuando se firmó el acuerdo de paz definitivo en Versalles, y se creó la Liga de las Naciones, la región fue puesta oficialmente bajo su hegemonía y los Estados divididos fueron puestos en un régimen bajo mandato.

 En realidad, la misma Liga violaba la cláusula principal de su Carta, ya que el sistema de mandato establece el derecho de la gente a elegir el Estado que lo ejerza. Una comisión de los Estados Unidos visitó el área en ese tiempo e informó  que el pueblo no quería este régimen bajo mandato y que , en caso de ser obligatorio, elegían a los Estados Unidos como país para ejercer dicho mandato.

La historia dejó en claro más tarde que este escenario incluía otro objetivo encubierto, que permitiría a las superpotencias de entonces cumplir con lo prometido en secreto a la organización sionista ( la promesa de Belfort),  es decir, establecer un Estado judío en Palestina.  Uno se pregunta si este Estado podría

haberse fundado si no hubiese sido por las atrocidades que sufrieron los judíos durante la Segunda Guerra Mundial.

Las estadísticas de las Naciones Unidas confirman que, en vísperas  de la guerra, los judíos constituían menos del 30 % de la población, incluyendo a todos los inmigrantes.

Esta introducción es necesaria para comprender mejor y en su justo contexto, la situación actual en la región,  y las razones de tal acumulación de problemas.

Uno de los problemas que, a mi entender, mantiene la inseguridad en la región es el de los refugiados palestinos, que huyeron de su país desde entonces, y siguen viviendo en condiciones extremadamente duras e inhumanas.

A pesar de la plétora de derechos humanos y varias Resoluciones de las Naciones Unidas  que otorgan a los desplazados palestinos el derecho de retorno, durante los últimos cincuenta y cuatro años éste ha sido negado constantemente por Israel y sus aliados occidentales. La más importante de estas Resoluciones es la de la Asamblea General Número 194 de diciembre de 1948. Israel se niega a aceptar este derecho porque “ su aprobación  cambiaría substancialmente el equilibrio demográfico del Estado, cuya verdadera razón de ser es su carácter judío”.

Sin embargo, el problema ha ido creciendo por las sucesivas guerras que estallaron a lo largo de esos años y tuvieron como

resultado una mayor ocupación, no sólo de los territorios palestinos, sino de otros países árabes que incluyen a Siria, Jordania, Egipto y Líbano. La ocupación llevó a una situación de tensión permanente.

El problema de los refugiados se ve agravado más aún por la política de realizar asentamientos, confiscando tierras palestinas, manteniendo la ocupación y el hostigamiento diarios. No hay mejor artículo para describir la situación que el

de Robert Fisk en “The Independent”  del 8 de mayo de 2002- Él señaló los informes de saqueos masivos, por las tropas israelíes en Ramallah , especialmente de alhajas y dinero en efectivo.

 El autor  se hizo eco del informe de Amira  Haa’s , en el peíódico israelí “Haaretz”, en el cual ella calificó a la ocupación de un mes por las tropas israelíes, como una orgía de destrucción en el Ministerio Palestino de Cultura de Ramallah. Los soldados allí asentados, destrozaron y robaron grandes cantidades de computadoras, muebles, televisores, pinturas infantiles y dejaron sucia con excrementos y orina la mayor parte del edificio, incluyendo los cajones de escritorio.

Él se preguntaba por qué no pueden las Naciones Unidas enviar tropas al área, por qué sólo los palestinos fueron denegados del derecho a la protección de la Fuerza Internacional de las NU. Este organismo emplea más de 8 fuerzas en la región. ¿Por qué no, entonces, disponer una más para defender a los inermes palestinos?

Israel continúa ocupando parte de otros territorios árabes, además de los palestinos. Todavía ocupa las alturas del Golán y parte de las tierras libanesas en las granjas de Shebaa y Farshuba. Es innecesario decir que, a menos que Israel se retire de esos territorios, el área seguirá en tensión. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas convino en su Resolución No. 242 de 1967 y Nro 338 de 1973, en que es posible un arreglo pacífico de la situación. Estipulaba que Israel debe retirarse de esas tierras ocupadas durante la guerra de junio de 1967 y a cambio, los árabes firmarán tratados de paz con Israel.

Los árabes aceptaron la Resolución y desde entonces han sostenido que la misma debe implementarse. Los países árabes reiteraron claramente su posición en su reunión cumbre en Beirut el pasado marzo. El Este de Jerusalén fue incluido en esa resolución, ya que fue ocupada en ese tiempo.

Jerusalén es un tema delicado y muy importante que necesita ser resuelto.

Los países árabes han confirmado en varias ocasiones su interés en tener una región libre de armas de destrucción masiva. Egipto ha introducido regularmente un proyecto de resolución al primer comité de la Asamblea General, que exige la adopción de un plan de acción que aseguraría una región libre de destrucción masiva.

Todos los Estados de la región, excepto Israel, son miembros del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares. Israel se niega a firmar el tratado y a que los inspectores de la Agencia de Energía Atómica internacional  examinen sus instalaciones . Es ampliamente sabido que Israel posee más de 200 cabezas de guerra nuclear. Ha habido un llamado por parte de algunos políticos israelíes y otros, incluyendo uno de Argentina, para instar a Israel a usar armas tácticas nucleares en su guerra contra sus oponentes.

Por otra parte, Iraq debe seguir Resoluciones y acuerdos contra la proliferación de armas de destrucción masiva. Iraq confirmó varias veces su cumplimiento e invitó a inspectores a que verificaran los hechos. Además, las suposiciones de que Siria adoptó programas químicos y biológicos no han podido verificarse. Todos los países árabes, incluyendo Siria y Egipto, han proclamado su apoyo a un régimen en la zona que asegure que esté libre de la destrucción masiva.

Si queremos eliminar toda duda y tener una región segura y estable, es necesario poner todo en la misma balanza y dejar de aplicar un doble standard. Israel debe así ser cuestionado por sus programas de destrucción masiva. Creo que tener un arsenal superior no asegurará ni la paz ni la  seguridad a Israel. Sólo la paz puede asegurar a Israel la seguridad y la estabilidad.

Hemos visto muy claramente que la superioridad en armamentos de Israel y el apoyo internacional que ha logrado durante muchos años no le asegura ni a éste  ni al área ninguna estabilidad ni seguridad. Mientras Israel y sus aliados ignoren las normas del derecho internacional y las de las Naciones Unidas, la tensión y el derramamiento de sangre continuarán. La

gente de la región siempre tendrá los medios para contarrestar la superioridad armamenticia de Israel. Habrán ustedes oído hablar del papel de la resistencia en el Líbano. Y hoy escuchan 6hablar de la segunda Intifada en Palestina. Israel está impotente ante tal resistencia y lo está también ante los hombres-bomba suicidas.

Llevó varios años antes de que Israel reconociera por fin que implementar la Resolución 425 de las NU era el camino más corto, fácil y menos costoso de detener este ciclo de violencia, que estalló debido a su persistente ocupación de partes del Líbano. Israel usó toda su alta tecnología para destruir la resistencia y fracasó.

Israel ha insistido -  y lo sigue haciendo -, en llamarlos terroristas. Hace lo  propio con los  palestinos. Podemos no apoyar a los hombres-bomba suicidas, pero debemos condenar igualmente el uso de un helicóptero Apachi como un Pahntom (avión de guerra) , o como un tanque,  para enviar misiles que matan y destruyen indiscriminadamente a objetivos civiles.Esta ocupación debe terminar

Debemos recordar que los ataques del 11 de septiembre agregaron  un nuevo elemento a la situación en ebullición de la zona.  Se creó una actitud agresiva contra los musulmanes y los árabes en general, lo cual ayudó a acrecentar la tensión en la región y a crear un tipo de conflicto posible entre Oriente y Occidente.

Algunos, especialmente en Israel, querrían que esta actitud se transformara en una guerra abierta contra los árabes. Surgió un nuevo concepto, incluso adoptado por los Estados Unidos como enfoque estratégico: el concepto de ataques preventivos y persecución tenaz. Hace rato que Israel ha adoptado esta

estrategia que elevó la  tensión a un punto culminante, lo cual aumentó el sufrimiento de los civiles, sin cambiar nada.

Este concepto es una total contradicción a la Carta de las Naciones Unidas, la cual obliga a cada miembro a solicitar una acción de la comunidad internacional ante una amenaza  a la

paz y la seguridad. Israel ha ignorado siempre a las Naciones Unidas y ha decidido apelar a la fuerza en forma unilateral, constituyéndose en  juez y parte.

Las acciones unilaterales planificadas por  los Estados Unidos contra Iraq llevarían al área a un futuro incierto. Nos preocupa que la región siga un ciclo infinito de violencia y derramamiento de sangre.

La violencia sólo atrae a la  violencia. Únicamente a través del  diálogo podemos construir un mundo libre de ella. El mundo no necesitaba un 11 de septiembre para comprender la fuerte necesidad de diálogo entre las civilizaciones y las culturas. El Líbano ha sido un claro ejemplo. Este país que sufrió largos años de violencia, odio y matanzas ha probado que sólo el diálogo puede traer la estabilidad y la paz. Nadie podría aceptar un sistema construido por la lógica del poder antes que por la lógica del derecho.

Las Naciones Unidas ofrecen el ámbito adecuado para llevar a cabo este diálogo. Sólo cuando nos atengamos a la legitimidad internacional y se cumplan las Resoluciones de las Naciones Unidas podremos establecer la paz y la seguridad y preparar el camino para el desarrollo económico en todos los Estados miembros de la región.

En realidad, los disturbios políticos y la inseguridad de la región agravan el desarrollo económico y social. También actúan como una barrera para evitar el fortalecimiento de un buen gobierno. Según la definición de  las Naciones Unidas en su sesión especial de 1997, un buen gobierno implica una serie de acciones nacionales e internacionales para aliviar el problema de la pobreza, desarrollar sistemas democráticos, poner en

vigencia el papel de la ley y aumentar la participación del sector privado y las instituciones civiles.

La pobreza es, indudablemente, una gran causa de inseguridad. Es innecesario especificar las razones que hacen que la mayoría de los países de la región sean pobres. La pobreza comparte elementos comunes a todas las regiones del mundo.

Pero es digno de mencionar que los elementos naturales tienen un efecto de mucho mayor alcance en el nivel de vida de la gente y en su conducta cultural. La desertificación, la escasez del agua y el clima riguroso, agregados a 400 años de dominación extranjera e inestabilidad política  no hacen sino agravar la situación económica y crear serios obstáculos al desarrollo.

 Pero la naturaleza fue también muy generosa. Nuestra región es muy rica en recursos naturales, especialmente petróleo. Los países productores árabes son miembros de la OPEC , que trabaja para asegurar una línea de producción viable que asegure la estabilidad de la economía internacional.

 Pero para algunos, sin embargo, esto no es suficiente. Intereses económicos extranjeros provocaron interferencias en los asuntos internos de cada país en particular. La intervención en los asuntos internos de otros países  está totalmente  en contra de la Carta de las Naciones Unidas.

 Esto es en teoría, pero en la práctica, ningún Estado podría escapar a la fuerte influencia de la ola extranjera. Está allí en cada detalle: en nuestro sistema de informaciones, en nuestro sistema educativo, en nuestra cultura, en nuestras economías. 

 Podrá decirse globalización, podrá decirse apertura, podrá decirse cooperación, cualquier expresión que se quiera usar. Pero no somos iguales. Seguiremos pagando, a menos que juntemos las manos y nos pongamos firmes a favor de la ley internacional y de lo que estipula  la Carta de las Naciones Unidas.

 MUCHAS GRACIAS. 

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